La expansión de los centros de datos impulsados por la inteligencia artificial abre un debate sobre el uso del agua y la energía en Querétaro, donde habitantes exigen mayor transparencia sobre estos proyectos.
Escucha nuestra conversación con Abelardo Rodríguez Macías, quien explica las preocupaciones de las comunidades ante la expansión de los centros de datos en Querétaro.
IMER Noticias
Querétaro fue el punto de partida. A finales de abril, «…miembros de las comunidades chichimeca y otomí —de comunidades como San Francisco, Santiago Mexquititlán y el Consejo de Bernal— marcharon junto a ambientalistas y colectivos feministas en defensa del agua.. La exigencia de la Asamblea Chichimeca Otomí confronta a un nuevo y poderoso actor en el estado: la industria de los centros de datos.
El costo ambiental de la era digital
Y es que Querétaro se ha convertido en el epicentro de esta industria en México. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Data Centers, el Bajío concentra la mayor parte de la expansión, y Querétaro reúne casi la mitad de la capacidad energética que el país destina a estos centros. La misma asociación proyecta rebasar los mil quinientos megawatts hacia 2030, con más de dieciocho mil millones de dólares en inversión directa.
Pero ese crecimiento tiene un costo visible para la población. Querétaro figura entre los estados con mayor estrés hídrico del país y, al mismo tiempo, es donde se concentran más instalaciones de este tipo. El problema, explican los especialistas, es la relación entre agua y electricidad: las tecnologías de enfriamiento que ahorran energía suelen disparar el consumo de agua.
A ello se suma la opacidad. El gobierno estatal permite que los centros ubicados dentro de parques industriales eviten presentar su manifestación de impacto ambiental; así, los vecinos no saben cuánta agua ni cuánta energía consumen estos proyectos.
Una disputa global por el agua
Y esto no ocurre solo en México. En Estados Unidos, el malestar ya es un movimiento nacional. Los opositores han realizado ciento cuarenta y dos protestas en cuarenta y dos estados. Texas, uno de los principales polos de desarrollo, encabeza la lista con dieciocho movilizaciones.
El caso más reciente es El Paso. Hace apenas unos días, sus habitantes se manifestaron contra un centro de datos de inteligencia artificial de la empresa Meta, por su impacto en el agua y por la contaminación lumínica. Según la empresa de agua local, la instalación usaría en promedio unos cuatrocientos ochenta mil galones diarios, y hasta dos y medio millones de galones en los días más calurosos.
La escala global del fenómeno quedó documentada por Naciones Unidas. Un informe del Instituto para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de la ONU calcula que, tan solo en 2025, los centros de datos del mundo consumieron cuatro y medio billones de litros de agua. Suficiente para llenar un millón ochocientas mil albercas olímpicas, o para cubrir el consumo doméstico anual de unos seiscientos millones de personas.
El mismo informe advierte que ese gasto de agua y energía podría duplicarse hacia 2030 si la inteligencia artificial sigue creciendo al ritmo actual. Y deja una frase que resume el debate: la inteligencia artificial no es solo código; es también concreto, cobre, silicio, agua, tierra y carbono.
Desde Querétaro hasta Texas, la pregunta de fondo es la misma: quién decide cómo se reparten el agua y la energía en tiempos de inteligencia artificial.
Comunidades de Querétaro cuestionan falta de información
En entrevista con IMER Noticias, Abelardo Rodríguez Macías, integrante de la Asamblea Chichimeca Otomí Tlascala de La Cañada, explicó que actualmente el estado concentra una parte importante de estos proyectos y que existen planes para instalar más centros de datos en los próximos años.
De acuerdo con el activista, hasta 2023 había 116 centros de datos en México, de los cuales 10 se encontraban en Querétaro, además de que se contemplan 18 nuevos proyectos. Advirtió que esto ocurre en una entidad donde existen problemas de disponibilidad hídrica.
“No hubo un estudio científico para dar autorización para este centro de datos y se privilegió negocio”, afirmó Rodríguez
Agregó que los proyectos se han desarrollado sin estudios de impacto ambiental y social.
El integrante de la Asamblea explicó que la preocupación no solo está relacionada con el agua, sino también con el consumo de energía eléctrica y el impacto que generan estas instalaciones en las comunidades cercanas.
“Un centro de datos estándar aproximadamente consume prácticamente lo de una ciudad media de energía eléctrica”, sostuvo.
Asimismo, señalo que estos proyectos se concentran principalmente en los municipios de Colón, El Marqués y Pedro Escobedo.
Rodríguez Macías indicó que habitantes de distintas comunidades comenzaron a organizarse ante la falta de información y transparencia sobre el funcionamiento de estos centros. Indicó que uno de los principales reclamos es que las autoridades presenten estudios técnicos que permitan conocer sus impactos reales.
“Lo que estamos pidiendo es precisamente ponerle límites y además dar un enfoque científico, porque el enfoque que le dan es empresarial”, expresó.
Finalmente, señaló que la problemática de los centros de datos forma parte de un contexto más amplio relacionado con la gestión del agua en Querétaro, donde también existen conflictos por contaminación, privatización y disponibilidad del recurso.
“El problema es muy complejo y lo de data center es solamente ahora sí que el último episodio de este despojo de agua, despojo de territorio”, concluyó.
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