Abigail vive en Loma Larga, un municipio oaxaqueño ubicado a menos de una hora del Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”, en donde se practica la Interrupción Legal del Embarazo.
Escucha este trabajo especial con la producción de Uriel Gámez
Perla Miranda
Abigail vive en Loma Larga, un municipio oaxaqueño ubicado a menos de una hora del Hospital General “Dr. Aurelio Valdivieso”, en donde se practica la Interrupción Legal del Embarazo.
Sin embargo, no pudo acceder a un aborto seguro y el acompañamiento de una colectiva feminista se convirtió en su mejor opción.
Han pasado 15 años desde que la Asamblea Legislativa del entonces Distrito Federal discutió y aprobó la despenalización del aborto y tres de que Oaxaca se convirtió en la segunda entidad en donde el aborto es legal hasta la semana 12 de gestación.
No obstante, para Abi, la ley no se reflejó en la realidad.
Al asistir al Hospital General, una enfermera le dijo que “estaba muy joven” para abortar, que cuando quisiera “no podría tener hijos”.
Por ello, le pidió regresar otro día acompañada de sus padres o su pareja, para verificar que no abortaba a escondidas. A pesar de que es mayor de edad e iba acompañada de una tía.
“A mi tía la hicieron sentir como alcahueta, a mí como criminal, en el momento me sentí avergonzada, pero después me dio mucho coraje porque es mi derecho, lo tuve que exigir y no lo hice.
En redes encontré una colectiva de acompañantes y así fue como pasé por mi aborto, fue un trato completamente distinto al que me dieron en el hospital, pero no tuvo que ser así. No es que esté mal que haya acompañantes, para nada, pero el Estado debería garantizar nuestros derechos no solo en el papel, las leyes pueden estar muy lindas y todo, pero de qué valen si no son más que tinta”.
En México, la interrupción del embarazo es legal hasta las 12 semanas en nueve de las 32 entidades federativas.
Estas son: Ciudad de México, Oaxaca, Hidalgo, Veracruz, Colima, Baja California, Guerrero, Baja California Sur y Quintana Roo; hasta las 13 semanas en Sinaloa.
Además, el 7 de septiembre de 2021, por decisión unánime, la Suprema Corte de Justicia de la Nación despenalizó el aborto.
La resolución fue celebrada y los pañuelos verdes ondearon. Pero, para Leticia Bonifaz, abogada y redactora del proyecto de ley que permitió la despenalización en la Ciudad de México aún hace falta alinear las políticas públicas.
«El retroceso yo lo veo en el sentido de que aunque haya aborto legal en varios estados. Los servicios públicos de salud no han puesto la misma atención. Entonces no hay un compromiso real, de los gobiernos después de que se legisla de hacer toda la política pública para que las mujeres tengan el acceso al aborto legal y seguro.
Lo que creo es que varios gobernadores no han estado de acuerdo con la medida, pero la han promulgado y como en el caso de Oaxaca, no se hizo simultáneamente todo el reajuste a los servicios de salud, entonces de nada te sirve que un derecho esté consagrado en una norma si no se hacen esfuerzos porque sea un ejercicio real».
¡Ni un paso atrás!
Este 25 de noviembre, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se invita a la movilización ciudadana para que se convierta en activista en defensa de los derechos de las mujeres y evitar retrocesos, así como conseguir un mundo libre de violencia de género.
Para Fernanda Díaz de León Ballesteros, gerente del Programa de Incidencia y Acceso Comunitario en IPAS México, la colectividad es el único camino para que México haga frente a los retos en materia de aborto y para evitar a toda costa retrocesos como ocurrió en Estados Unidos, con la anulación histórica de la sentencia Roe vs Wade que garantizaba el derecho a interrumpir la gestación.
Fernanda pone el foco en tres retos: cerrar la brecha entre la ley y la realidad; alzar la voz contra reformas a constituciones locales que buscan blindar la “protección a la vida desde la concepción”, que si bien no tienen efecto jurídico, sí permean en la sociedad e influyen en la toma de decisiones; y lo más importante, reforzar la educación del personal médico y la sociedad para que asimilen que decidir sobre tu cuerpo es un derecho.
“Ha sido, sin duda mucho más lento de lo que hubiéramos esperado después de la despenalización. En la CDMX cuando se despenalizó la interrupción del embarazo había un trabajo previo de muchos años. No en todos los estados ha habido el mismo trabajo que tiene que ver con el respeto a la democracia, a los derechos humanos y ha habido avances importantes.
Sin embargo el estigma que sigue rodeando el tema de la sexualidad, no solo del aborto, también de la sexualidad de las mujeres. Cómo se respetan o no, y como se ejercen o no los derechos sexuales de las mujeres. Es un reto y si a ellos agregas que hay grupos que se oponen y se organizan para obstaculizar el avance en el respeto a los derechos, es peor”.
Tras su experiencia, Abigail decidió que una forma de corresponder al apoyo de la colectiva feminista que la acompañó hace ocho meses. El objetivo es informar a todas las mujeres que pueda que un aborto no tiene que ser algo clandestino ni cruel, sino que es el derecho de una mujer o persona gestante a elegir.
“Tenemos que correr la voz, tenemos que llegar a todas las mujeres que podamos y decirles que no están solas. Que pueden, que podemos elegir sobre nuestro cuerpo, que nadie nos puede tratar como criminales por ejercer un derecho.
Pero tenemos que ir más allá de las redes, pensemos en todas las mujeres que no acceden a una computadora, que hablan otra lengua, pensemos en todas nosotras para acompañarnos y hacernos más fuertes”.
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