La Dra. Lucía Núñez, del CIEG-UNAM, analiza el impacto jurídico del fallo a favor de Sasha Sokol en la denuncia civil contra Luis de Llano.
Escucha nuestra conversación con la Dra. Lucía Núñez, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM.
IMER Noticias
En entrevista para Entrelíneas, la Dra. Lucía Núñez —profesora universitaria e investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM— abordó el reciente fallo judicial a favor de Sasha Sokol en la denuncia civil contra el productor Luis de Llano por daño moral derivado del abuso sexual que sufrió cuando tenía 14 años.
La Corte no sólo rechazó el amparo solicitado por el productor, sino que estableció un precedente jurídico trascendental: el abuso sexual infantil no prescribe.
La vía civil: justicia centrada en la víctima
Lucía Núñez explicó que la vía civil tiene efectos más enfocados en la víctima, ya que coloca en el centro a la persona que sufrió el daño, no al agresor ni a la sociedad en general. Esto permite lograr una verdadera reparación del daño, tanto emocional como simbólica.
Agregó que la no prescripción del abuso infantil representa un cambio crucial, pues ahora las víctimas pueden presentar una demanda cuando estén listas para reconocer lo que vivieron.
De la normalización al reconocimiento del abuso
La profesora de la UNAM señaló que, en el pasado, las relaciones con grandes diferencias de edad estaban socialmente normalizadas, lo cual impedía que muchas víctimas identificaran lo que vivieron como un abuso.
“Era común que personas con una brecha de edad muy amplia tuvieran relaciones con menores de edad y las menores de edad no se percataban de este sentimiento de incomodidad o no se identificaban como que se había vulnerado algún derecho”.
Destacó también el papel fundamental del movimiento feminista, que ha impulsado a que muchas mujeres comprendan y reconozcan que fueron víctimas de abuso.
Un precedente legal y simbólico
Núñez subrayó que el caso de Sasha Sokol marca un parteaguas para la reparación del daño, tanto económica como simbólica.
“Abre una vía a que se reconozca, se le reconozca la víctima lo que vivió y lo que sufrió, que efectivamente fue una violación a sus derechos”.
También resaltó el mensaje que este caso envía: que no se deben romantizar las relaciones desiguales.
“Ahora van a tener que pensar las personas que tienen normalizadas este tipo de acciones que pueden ser demandados por vía civil y que además ya no prescriben por vía penal».
Avance en el acceso a la justicia
Según Núñez, este nuevo marco legal fortalece el acceso a la justicia, especialmente para niñas, niños y adolescentes que antes no podían denunciar por haber prescrito los delitos.
“Esto garantiza justicia para quienes habían visto cerradas esa posibilidad”.
La académica también criticó el trato mediático que se le dio al caso de abuso de Sasha
“Era gravísimo que el productor lo normalizara diciendo en programas de radio que habían tenido una relación amorosa sentimental, cuando la víctima no lo sentía así en este momento, porque ella era una menor de edad que fue abusada y ella se percata años después».
Añadió que uno de los efectos esperados del caso es romper el silencio que han sostenido muchas mujeres por temor a la revictimización:
“No es fácil entender que una fue víctima, que sufrió un daño, precisamente, porque estaba normalizado este tipo de abusos en una sociedad desigual”
Cambios necesarios, más allá de la ley
Finalmente, Núñez reconoció que, aunque las leyes están cambiando, el cambio cultural y social sigue siendo lento:
“Desafortunadamente, no es una cuestión solamente de leyes, sino de un cambio de pensamiento social. Y la lucha interna que tienen las víctimas para tomar el valor para acudir a instancias judiciales, porque hay que pelear contra la burocracia y la victimización”.
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