La UICN declara en peligro al pingüino emperador y al lobo marino antártico por el cambio climático. Mientras en Argentina se debate la reforma a la Ley de Glaciares y activistas alertan sobre el impacto del extractivismo en el agua.
Escucha este conversatorio de Adriana Esthela Flores con Juan Barroso, estudiante de antropología de la Universidad Nacional de Jujuy y miembro de la Asamblea por el Agua Jujuy.
Luis Camarillo / Laura Velarde
El pingüino emperador y el lobo marino antártico, dos especies emblemáticas de la Antártida, están en riesgo. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los incluyó en la categoría “En peligro”, según su Lista Roja de Especies Amenazadas, es decir, solo dos etapas previas a la extinción.
La situación del pingüino emperador -la especie de pingüino más grande del mundo- es muy preocupante. Ya que mágenes satelitales revelaron una disminución del 10 por ciento de su población entre 2009 y 2018, lo que equivale a más de 20 mil adultos perdidos.
Al respecto habló Philip Trathan, miembro del Grupo de Especialistas en Pingüinos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
«El pingüino emperador se reproduce durante el invierno antártico. Ningún otro animal de sangre caliente hace eso realmente. Son la especie emblemática de la Antártida. El hielo marino se está viendo afectado por los cambios climáticos. Eso es lo que está afectando a las colonias de pingüinos emperador, haciendo que pasen de estar casi amenazados a estar en peligro de extinción. Creo que en última instancia lo único que necesitamos es que los gobiernos descarbonicen nuestras economías para que avancemos hacia fuentes de energía renovables y mientras los gobiernos hacen eso, necesitamos una protección climática inteligente. Por lo tanto, debemos pensar en cómo proteger de manera significativa las áreas donde se reproducen los pingüinos. Queremos asegurarnos de que el ecosistema antártico continúe en el futuro».
Por su parte, el lobo marino antártico pasó de la categoría “Preocupación menor” a “En peligro” en la Lista Roja de la UICN, ya que su población ha disminuido en más del 50 por ciento, de unos 2 millones 187 mil ejemplares adultos estimados en 1999 a 944 mil en 2025.
Así lo explicó Kit Kovacs, copresidenta del Grupo de Especialistas en Pinnípedos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
«No sucede muy a menudo que se salten tantas categorías a la vez. El lobo marino antártico pasa de preocupación menor en la última evaluación a en peligro en esta. Ya no es una sorpresa que el cambio climático le están teniendo un gran impacto en las especies que dependen del hielo, particularmente en el norte para el lobo marino antártico. Su población adulta ha disminuido aproximadamente un 57% en las últimas tres generaciones. Así que tienes al cril que se sumerge a mayor profundidad porque busca agua fría. A medida que las aguas superficiales se calientan, el cril desciende y se aleja de la costa. Esto hace que sea mucho más difícil para las madres del lobo marino conseguir suficiente alimento mientras están lactando y tienen que regresar a la costa para alimentar a sus crías».
La incorporación de ambas especies a la lista se debe a un factor cada vez más preocupante en materia ambiental: la pérdida y ruptura prematura del hielo marino en la Antártida, junto con el aumento de la temperatura del océano.
El hecho ocurrió justo cuando, a más de 11 mil kilómetros de ahí, en pleno corazón de Buenos Aires, Argentina, se tomaron decisiones directamente vinculadas al hábitat de ambas especies: los glaciares.
La Ley 26.639 protegía los glaciares y el ambiente periglacial como bienes estratégicos para toda la Argentina. Ese piso mínimo de protección ambiental fue recortado. La excusa para hacerlo fue el “desarrollo”. Pero no hay desarrollo posiblee si se afectan los ecosistemas y…
— Amnistía Internacional Argentina (@amnistiaar) April 9, 2026
«La Argentina tiene el marco regulatorio más prohibitivo en lo ambiental»: la UICN declara en peligro a especies
La madrugada de este jueves, y después de semanas de protestas de organizaciones y activistas, la Cámara de Diputados argentina aprobó la reforma de la Ley 26.639, que regulaba la preservación de glaciares y del ambiente periglacial desde 2010.
La Oficina del Presidente Javier Milei calificó la reforma como «histórica» y aseguró que «aclara con precisión científica» que debe continuar protegiéndose a los glaciares con funciones hídricas. Mientras permite la explotación en terrenos que, según el Gobierno, «estaban mal catalogados como glaciares».
La norma original definía a los glaciares como bienes públicos, prohibía toda exploración y explotación minera e hidrocarburífera. Y extiende esa protección a las áreas periglaciares, los suelos congelados que regulan el recurso hídrico de gran parte del país.
Sin embargo, el pasado 25 de marzo el vocero presidencial Manuel Adorni, advirtió que terminarían de promulgar la modificación de la ley de Glaciares. Ya que, dijo, el actual marco regulatorio era muy prohibitivo en lo ambiental.
«Terminaremos de promulgar la modificación donde la mal llamada ley de glaciares. La Argentina tiene el marco regulatorio más prohibitivo en lo ambiental y restrictivo para la actividad minera del mundo. Canadá, Chile, Australia, todos esos países tienen un marco normativo que compatibiliza la protección ambiental con la actividad minera. En Chile, la minería genera un millón de empleos directos e indirectos, puestos de trabajo de calidad vinculados a exportaciones que pagan altos salarios. Y Chile, no sólo no destruyó su Patagonia, sino que recibe incluso más turismo que nosotros. Nuestra modificación le devolverá a las provincias la potestad para determinar a dónde permitir actividad minera y a dónde no, sin por eso dejar de proteger en lo más mínimo a los glaciares».
La reforma abre la puerta a la actividad minera, pues permitirá el desarrollo de proyectos mineros e hidrocarburíferos en zonas previamente restringidas, y el Inventario Nacional de Glaciares pierde carácter vinculante. Por lo que el control pasa principalmente a las autoridades provinciales, las cuales tendrán la facultad de definir qué áreas protegerán.
Policía argentina dispersa a manifestantes que protestaban contra la Ley de Glaciares
— DW Español (@dw_espanol) April 9, 2026
La nueva norma impulsada por Milei delega en las provincias la protección de los glaciares y abre la puerta a la minería en los Andes. La oposición anuncia recursos judiciales. /es pic.twitter.com/SAeNlR5QrI
«Es una de las leyes más sucias»
Los cambios son estructurales, por lo que ahora solo serán protegidos plenamente aquellos glaciares considerados estratégicos o esenciales para el abastecimiento de agua. Las áreas periglaciares dejarán de estar resguardadas por defecto, y su protección dependerá de estudios técnicos específicos.
Actualmente existen proyectos que concentran inversiones cercanas a los 23 mil millones de dólares, los cuales se ubican en zonas de alta montaña donde la presencia de glaciares y ambiente periglacial establecía restricciones bajo la ley anterior.
Enrique Viale, de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, advirtió que la ley «está hecha a medida de grandes mineras» y que pone en peligro el agua del 70 por ciento de la población.
«Bueno, esta es una de las leyes más sucias de las que yo tengo recuerdo en este proyecto. Poca vez se ve un manoseo democrático y legisladores, senadores y diputados que están de los dos lados del mostrador, que tienen interés en mineros concretos y que a su vez votan leyes que favorecen a sus propios intereses. Es de loco. Esto, Flavia Rojón, que es consultora y proveedora de mineras que se van a favorecer con esta reforma en minas de millones de dólares. ¿Cuánto le pagaron? ¿Cuál es su beneficio económico? La senadora Rojón no representa a Salta, está representando a mineras, o sea, tenemos senadores de mineras y diputados también hay. Paso tiene una minera que se va a ver favorecida con el cambio de esta ley para poder avanzar sobre los glaciares además».
Datos oficiales muestran que Argentina cuenta con 16 mil 968 glaciares, los cuales cumplen una función clave en la regulación de recursos hídricos. Toda vez que en el noroeste argentino, estas masas ya se redujeron un 17 por ciento en la última década debido al cambio climático.
«A lo que se opone es al extractivismo»
Juan Barroso, estudiante de antropología de la Universidad Nacional de Jujuy y miembro de la Asamblea por el Agua Jujuy, advirtió sobre una profunda crisis ambiental y de gestión hídrica en la provincia, al denunciar un proceso de “vaciamiento del Estado” y una creciente presión de empresas mineras sobre los recursos naturales. Afirmó el joven durante una entrevista, en la que expuso su preocupación por el avance de proyectos extractivos en la región.
«En realidad a nosotros mucho no nos escandaliza porque estamos viendo, estamos padeciendo hace dos años este gobierno que ha venido a destruir, digamos, prácticamente toda la infraestructura del Estado, la sociedad y bueno, a regalar los recursos. Nosotros conocemos que hace cuatro años, la empresa Mekorot, una empresa israelí, ingresó al territorio a fin de de querer manejar el tema del agua. Sí. Nosotros ahí pusimos atención, esto fue con el gobierno de Alberto Fernández, inclusive. Pusimos mucha atención en eso, alertados, empezamos a hacer algunas averiguaciones, y bueno, vimos con que esta empresa Mecorot fue una de las que inició, e ideó la captura del agua en las tierras de Palestina».
Barroso señaló que desde hace años se observa el interés de actores privados en el control del agua. En ese sentido, sostuvo que el problema central no es únicamente la minería, sino el modelo de explotación a gran escala.
«Siempre hubo lugares donde hay extracción minera en Argentina, nunca estuvo vedada. Y nadie se opone a la minería. En realidad, a lo que se opone es al extractivismo, o al megaextractivismo, al cielo abierto, especialmente, y a la falta de controles que hay desde el estado, a que las empresas no vuelquen sus residuos en los ríos, no vuelquen sus residuos en la tierra, bueno, esas cuestiones son las más peligrosas para nosotros. justamente, esa falta de controles del estado nos expone a nosotros a un montón de, de cuestiones legales que nos van a impedir, eh, el accionar contra las empresas».
⛏️🇦🇷 #TomaNota | La #minería llegará… ¿A los glaciares?
— Once Noticias (@OnceNoticiasTV) April 9, 2026
En #Argentina aprueban la actividad minera en estos lugares. Te contamos en qué consta esta reforma. #OnceNoticias🔻https://t.co/wGgPAjqLc8
Respecto al manejo del agua en Jujuy, explicó que si bien la distribución sigue en manos del Estado provincial, existe un deterioro en la infraestructura.
“Nosotros, en estos momentos, los recursos hídricos están manejados por los estados, no han privatizado aún la distribución del agua, pero sí, lo que han hecho es eliminar el mantenimiento, digamos, o sea, no hay recursos para proseguir infraestructura, para seguir desarrollando, al contrario, hay un vaciamiento absoluto en cuanto al manejo del agua, para las poblaciones».
El estudiante también describió la situación geográfica de la región y su dependencia del agua.
“Uno de los puntos principales en mi estudio fue analizar las bocas de pozo de extracción de agua que hay en la provincia, en el país, pero específicamente yo me dedico a la provincia y las que están dentro de los territorios comunitarios. Nosotros en la provincia de Jujuy existen mil, algo muy similar a lo que les pasó a ustedes en el norte con la Coca-Cola, creo que es un ejemplo que ustedes conocen bien. Nosotros en la provincia de Jujuy tenemos mil treinta pozos de agua, de extracción de agua dulce. De esos mil trescientos sesenta y cinco pertenecen a las mineras. O sea, el treinta por ciento del agua, el treinta por ciento del agua de la provincia se la llevan solamente las mineras. Ese es uno de los problemas y nosotros estamos con carencia de agua. Ese es uno de los problemas. El segundo punto es la contaminación. Nosotros, la población no tiene acceso, los profesionales no tenemos acceso a las plantas mineras, a controlar, a ver cómo son los depósitos, cómo el descarte, dónde se vuelca, cuál es el control que ellos tienen sobre eso. Desconocemos».
Finalmente, alertó sobre los impactos ambientales visibles y remarcó que el problema afecta directamente a comunidades rurales:
«Donde sí, ahí hay grandes volúmenes de hielo y donde hay grandes volúmenes de ríos. Nosotros aquí en el norte tenemos ríos muy chiquitos en ese sentido, pero son muy potentes porque mantienen a un montón de poblaciones y ayudan a las poblaciones también no solo en la ganadería, sino en la agricultura. Nosotros tenemos autosustento de agricultura, y agricultura andina, o sea, no agricultura de masividad, sino familias que se dedican a la agricultura, como son las familias de las comunidades originarias
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