Honduras vota este 30 de noviembre en un ambiente de polarización y denuncias de fraude. Rixi Moncada, Salvador Nasralla y Nasry Asfura llegan en empate técnico para suceder a Xiomara Castro.
Daniel Arriaga/José de la Garza
Honduras celebrará elecciones generales este domingo 30 de noviembre para elegir presidente, diputados y alcaldes en un contexto de fuerte polarización, denuncias cruzadas de fraude y preocupación internacional por la fragilidad institucional del país.
Más de 6.3 millones de hondureños están convocados a votar por un nuevo presidente, 128 diputados del Congreso Nacional, 20 representantes para el Parlamento Centroamericano, 298 alcaldes y 2,168 regidores para el periodo 2026-2030.
Las elecciones se realizarán en una sola vuelta y por mayoría simple. La votación definirá al sucesor de la actual presidenta Xiomara Castro, quien dejará el cargo el 27 de enero de 2026. La Constitución prohíbe la reelección.
Aunque son cinco los aspirantes, las encuestas coinciden en que solo tres compiten con posibilidades reales en un empate técnico:
- Rixi Moncada – Partido Libertad y Refundación (Libre). Representa la continuidad del proyecto político de Castro y el liderazgo de Manuel Zelaya. Propone un modelo de “socialismo democrático” y un aumento tributario para las élites económicas. Críticos señalan su cercanía con gobiernos como Venezuela y Cuba.
- Salvador Nasralla – Partido Liberal. Promete combatir la corrupción, fortalecer la agricultura y replicar el modelo de seguridad de Nayib Bukele.
- Nasry Asfura – Partido Nacional. En su segundo intento por la presidencia, pide a sus seguidores “defender el voto” y rechaza “ideologías fracasadas”. Ha enfrentado acusaciones pasadas de malversación y aparición en los Papeles de Pandora, aunque sin procesos judiciales vigentes.
Los otros dos candidatos —Nelson Ávila (PINU) y Mario Rivera (Democracia Cristiana)— registran una intención de voto mínima.
La campaña estuvo marcada por agresiones entre simpatizantes, mensajes con pocas propuestas sólidas, acusaciones constantes de fraude y hechos de violencia política, incluyendo asesinatos de activistas de los tres principales partidos. Aunque las autoridades aseguran que la mayoría de los crímenes no están directamente relacionados con el proceso electoral, el clima de inseguridad alimenta la desconfianza.
En el plano internacional, el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, pidió que las autoridades electorales trabajen sin presiones políticas y exigió a la presidenta Xiomara Castro y a las Fuerzas Armadas garantizar la transparencia de los comicios.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump llamó públicamente a apoyar al candidato conservador Nasry Asfura, a quien calificó como “el único verdadero amigo de la libertad en Honduras”, además de acusar a Moncada y Nasralla de representar proyectos vinculados al “narco-comunismo”.
En contraste, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, solicitó que se respete la voluntad popular y expresó preocupación por posibles intentos de intromisión después de reunirse con Xiomara Castro.
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