En Tijuana, Casa Arcoíris brinda protección y apoyo a personas LGBT+ migrantes que escapan de la violencia y el rechazo.
Escucha nuestro especial sobre la Casa Arcoíris el primer albergue para personas migrantes LGBT+ en Tijuana.
Hazel Zamora
“Me llamo Denis Orellana. Soy originario de Guatemala. Con respecto a lo que son los pronombres, no tengo ningún estereotipo, o sea, soy abiertamente a como la persona me quiera llamar, él, ella, ella. Lo que me llevó a emigrar de mi país fue la inseguridad por discriminación a la comunidad LGBTIQ+”.
La historia de Denis es la de muchas personas LGBT+ forzadas a dejar su hogar en Centroamérica o Sudamérica.
Huyen de la violencia en sus territorios, pero también de la discriminación por su identidad de género, su expresión o su orientación sexual.
“El 2 de diciembre del mismo año, encontraron fallecido a en han fallecido a mi hermanito con señales de tortura y violencia en una aldea aledaña a el Puerto Barrios, que es donde soy originario. Entonces, derivado de eso ya mi vida empezó a cambiar mucho, ya tenía temor a que sucediera o me fuera a suceder lo mismo. Entonces, tomé la decisión de salir de mi país lastimosamente”.
Antes de salir de Guatemala para salvar su vida, Denis escuchó de un lugar seguro en Tijuana. Hoy vive ahí: en Casa Arcoíris.
“Casa Arcoíris ha trascendido las fronteras porque de donde soy originario, soy de Puerto Barrios.Muchas personas de la comunidad han pasado por Casa Arcoíris y mi tierra tenía yo muy buenos comentarios al respecto de Casa Arcoíris hacia el apoyo a la a las personas de la comunidad y hoy yo puedo ser parte de esas personas que dan un testimonio muy positivo de Casa Arcoíris”.
Casa Arcoíris es el primer albergue para personas migrantes LGBT+ en Tijuana.
Abrió sus puertas en 2018, cuando en las caravanas migrantes centroamericanas comenzaron a organizarse los primeros grupos abiertamente LGBT+.
Tijuana es uno de los principales puntos de cruce hacia Estados Unidos. Hay decenas de albergues, pero hasta entonces ninguno ofrecía refugio seguro a la comunidad.
Así lo cuenta Arturo Ventura, psicólogue y coordinadore operativo de la casa.
“Las personas que llegaban a estos albergues, pues se comunicaban con nosotros o al menos lo que también a mí me ha tocado saber es como es que estoy en este albergue, son religiosos, soy una chica trans, no me no me hablan por mi nombre, no me dejan vestirme o soy una persona gay y vengo con mi novio, nos separaron de cuarto, nos están molestando, etcétera.
Entonces, por lo cual, obviamente, surge la necesidad de tener un espacio específicamente para personas LGBT+, porque no solamente somos personas migrantes atravesando todo este proceso y lo que significa, sino también somos personas LGBT”.
Desde su apertura, Casa Arcoíris ha recibido a más de 900 personas LGBT+ migrantes de América Latina y también a desplazadas internas de México.
Arturo explica que la discriminación sigue siendo la principal causa de migración de este sector.
“Están relacionados con violencia, por ejemplo, del lugar de donde vienen, que vengan de un lugar que, no sé, que consideran peligroso, que a lo mejor es mucho más conservador que otros lugares, como un país que es mucho más conservador que otro.
Entonces, obviamente la dinámica cambia y viene envuelta en diferentes máscaras de violencia. Sin embargo, como a donde vamos con el motivo específico normalmente o regularmente, no normalmente, la raíz termina siendo algún tipo de discriminación por ser LGBT”.
La violencia no termina al salir de sus países. Ser migrante y LGBT significa enfrentar el doble de riesgo: violencia y discriminación durante el camino.
Denis lo sabe. Fue secuestrado el año pasado al intentar cruzar a Estados Unidos. Sobrevivió. Y hoy, se mantiene resiliente frente a la violencia, la xenofobia y la homofobia.
“Hay que ser fuerte ante los comentarios sobre la discriminación y estigmatización hacia las personas de la comunidad porque he traído desde muy chico un pensamiento de que no somos un defecto de la sociedad, sino que formamos parte de la sociedad”.
Pese a ser una ciudad construida por personas migrantes, sigue siendo un lugar donde la xenofobia persiste y para quienes son LGBT, la discriminación también es común.
“No nos ha tocado aquí personas que están buscando trabajo, que están yendo a un trabajo y que siguen siendo discriminadas, por ejemplo, en lugares que las chicas trans no las dejan maquillarse, no las dejan como tener el cabello largo, se les prohíben ahí situaciones obviamente que no son legales sobre la vestimenta.
Entonces, eh digo, obviamente algunas también usan el nombre que no deberían de usar, los pronombres incorrectos. Entonces, a pesar de que sí hay gran comunidad acá en Tijuana LGBT, eso no quita que justo sigamos viviendo violencia”.
Por eso, este año Casa Arcoíris se transformó también en un centro comunitario.
Además de ofrecer refugio, brinda acompañamiento y espacios seguros para las personas LGBT que viven en Tijuana.
Aquí encuentran techo y comida gratuita. También les acercan a programas para su salud, trabajo, cultura, asesoría legal y educación.
“Todas las personas de acá somos LGBT y que estamos trabajando para personas LGBT. Nos asegura también que nuestro cuerpo va a ser naturalmente empático con estas otras personas y con esta causa”.
El próximo primero de noviembre Casa Arcoíris realizará una Queermés para sostener el albergue que resiste gracias al apoyo solidario de la comunidad.
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