Paco Ignacio Taibo II presentó su nuevo libro donde revela las conexiones del nacismo con México desde la década de los 30s.
Carolina López Hidalgo
Con el fin de impulsar la curiosidad y la lectura el escritor Paco Ignacio Taibo II escribió el libro Café, espías, amantes y nazis con el que muestra el universo del nazismo en México, de la red nazi, de Hilda Krüger, una actriz que fracasa en Hollywood y tiene nexos con las altas jerarquías del nazismo en Alemania, banqueros y políticos mexicanos. De los equipos de espionaje y las complicidades de los gobiernos como se aprecia en la prensa comprada.
Porque una parte del gobierno era filonazi. Cuando lees la prensa de los años 30s, antes de la ruptura descubres que son filonacis. Que en algún recodo de la mente de algunos mexicanos, la idea de que estalla la Guerra Mundial combaten a los ingleses los alemanes. En su eco extraterrestre identifican. Ah, claro, los mismos ingleses que eran los dueños del petróleo y por razones de simpatía. Los nazis que combatían a los imperialistas británicos y luego norteamericanos, enemigos naturales del pueblo mexicano a partir de la expropiación petrolera. Tenían simpatía social, pero además había todo un entramado y esta es la parte más divertida de la historia. Y la que nos acerca más profundamente a nuestros días de corrupción de los periódicos. La red llegó a controlar a punta de billete.
El libro que será regalado en los encuentros literarios organizados por la Brigada para Leer en Libertad narra historias que sorprenden como la economía del café en el Soconusco de Chiapas fue dominada por las fincas alemanas.
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El café producido por estos finqueros alemanes que empiezan como dueños de una tiendita, luego ya un terreno, mantienen una relación de peonaje brutal con los trabajadores chiapanecos. No salen hacia la Ciudad de México. Sino salen por contrabando hacia Guatemala para ir a Puerto barrio. Para ir a surtir en la industria que transforma el café en alemán. El delirio es toda esta red cafetera. Y cuando las investigaciones de algunos investigadores del INAH, muy interesantes, se encuentran que hay haciendas en Chiapas en los años treintas, donde en la casa grande de la hacienda, en el salón de banquetes hay un cuadro de Hitler tamaño natural y hay entrenamientos de unas SS, extrañas de alemanes de segunda generación. Alemano-chiapanecos de segunda generación que marchan por la selva. Con gramófonos en los que se oyen himnos alemanes descubres que hay todo un universo.
El libro está plagado de historias fantásticas que se reunieron para dar vida a este texto. Sin embargo nunca pensó encontrar acciones delirantes con grandes personajes.
Por ejemplo, la intervención de Vasconcelos recibiendo dinero para una revista cultural literaria de la embajada norteamericana. O el doctor Atl, otra figura pública de la cultura mexicana, que recorre la Alameda preguntando «oye y el dueño de esta tiendita de plata ¿es judío o no es judío?». Levantando un censo de judíos. El delirio llega a las esquinas más extrañas de nuestras realidad. Sirva un libro como estos para ilustrar nuestra curiosidad. Y sobre todo para ilustrar la idea de que un neonazis hoy en México de 24 años, no sabe quiénes eran sus pinches abuelitos. Pero eran horrorosos y aquí registramos quiénes eran sus abuelos. Y de dónde viene esta tentación. Es una exploración muy superficial, tomamos en cuenta un montón de autores interesantes. Los negocios de Miguel Alemán con Veracruz, con los italianos, como organizaron el contrabando de aluminio que el mayor material de guerra para la construcción de aviones ligeros.
En la presentación, Dieter Müller, representante en México de la Fundación Rosa Luxemburgo. Alertó sobre el resurgimiento de los totalitarismos en Europa. Y el resto del mundo con sus posiciones racistas, xenófobas y misóginas. Dijo, que en este año se han registrado más de 23 crímenes con motivos de la extrema derecha, desde la agresión verbal hasta el asesinato.
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