La pandemia por COVID-19 terminó, ¿cómo me sigo cuidado con lo que como de los microorganismos que siguen allá afuera?
Fabián Vega
La emergencia sanitaria por COVID-19 terminó de forma oficial el pasado 5 de mayo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y aunque hoy se cumplen dos meses de la declaratoria del máximo organismo de salud, las secuelas del miedo y las constantes dudas sobre posibles remanentes del Sars-COV-2 dejaron a muchas personas con más dudas que respuestas.
Sobre todo, tras aún registrarse cerca de 170 mil nuevos casos en la última semana en todo el planeta, de acuerdo con datos de la OMS.
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Y es que, hasta el pasado 26 de junio, 122 mil 422 personas se contagiaron de COVID-19 y por lo menos 218 fallecieron. Cifras que han disminuido considerablemente en los últimos tres años gracias a la intensa campaña de vacunación implementada a nivel mundial.
Sin embargo, bajar la guardia no una opción para los expertos. Y menos cuando se trata de la salud de la población global. Por lo que pensar que la amenaza persiste allá afuera puede ayudarnos a mantener el tema en el caldero. Algo importante, de acuerdo con el licenciado en nutrición por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) Enrique Elías; puesto que se trata de un tema que a lo largo de la historia de la humanidad nos ha acompañado.
Es un tema muy importante que hoy en día con esta pandemia, no creo que esté de moda. Estamos volteando más a verlo y es el tema de salud. Pero desde un punto de vista que tiene que ver con la alimentación. No es un tema nuevo, es un tema que tiene más de ocho décadas a nivel mundial.
El cuerpo humano: una máquina con más de 5 millones de bacterias
Tomando en cuenta que en el mundo existen, por lo menos 48 billones de bacterias y 60 billones de virus, de acuerdo con la Academia Nacional de las Ciencias (NAS por sus siglas en inglés), la exposición a arqueas, bacterias, protistas, hongos y virus del mundo microscópico es inevitable, inclusive para el ser humano.
Por cada célula tenemos cinco bacterias. Si hablamos que tenemos más de un millón de células en el organismo imagínense qué cantidad de bacterias tenemos. Y a esas bacterias las conocemos como microbiota. Y existen diferentes tipos de microbiota desde la piel, la boca, el aparato respiratorio, hasta una importante: la microbiota intestinal. Que hoy sabemos que tiene más de 100 millones de bacterias. Si nosotros las colocamos una tras otra prácticamente le daríamos dos vueltas al planeta Tierra.
Por fortuna, no todo es malo en ese mundo en miniatura, ya que algunos microorganismos pueden resultar especialmente benéficos para la salud, resultando necesarios, inclusive, para la supervivencia de las personas y del sistema inmunológico.
Ya que, de acuerdo con Elías depende de la alimentación que cada persona tenga, la calidad de vida y que sea o no más propensa a desarrollar alguna enfermedad crónica a largo plazo.
El continente asiático es donde se comienza con todo esto de las bacterias buenas, de los lácteos fermentados. Son de los países que menos enfermedades crónicas, obesidad, diabetes, hipertensión, cáncer menos tienen. Entonces creo que hay que empezar a hacer las cosas correctas.
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Para el nutriólogo de la UAEM se empieza por la alimentación. Sobre todo, cuando más del 60 por ciento del sistema inmunológico está en los intestinos. Ya que la mayor parte de las bacterias ingresan al organismo por la boca. Por lo que recomendó complementar la ingesta de probióticos como el Casei Shirota que encontramos en alimentos y bebidas a base de leche fermentada con:
Plátano, achicoria, alcachofa, ajo, cebolla. Alimentos que, si tú tienes en tu vida diaria y los combinas con probióticos vas a tener este beneficio. Y al final de cuentas, vas a poder potencializar todavía más sus efectos.
Pero ¿cuál es la diferencia entre un virus y una bacteria?
Mientras que una bacteria es un organismo unicelular que carece de núcleo y que puede beneficiar o perjudicar la salud de los seres vivos.
Dentro de nuestro organismo existen diferentes microorganismos desde arqueas, lactobacilos, bifidobacterias que juegan un papel fundamental dentro de nosotros.
Los virus son agentes infecciosos sin vida, y mucho más pequeños que una bacteria, que requieren de un ser vivo como huésped para replicarse y que tienen efectos adversos en el cuerpo. Desde un resfriado común hasta el coronavirus.
Con esta pandemia se ha demostrado que personas que tienen una microbiota intestinal en desequilibrio son personas que eran más propensas a tener complicaciones por Covid-19, Sars-Cov-2. Nos damos cuenta que sí tener una microbiota intestinal fortalecida, así tener un sistema inmune fortalecido, nos ayuda a que puedas combatir a ese virus. No es que lo elimine, pero de alguna manera si lo frenas.
Cuidar el sistema inmune, a través de nuestra alimentación, seguirá siendo una pieza clave para evitar que el COVID-19 persista hoy y a futuro en la vida de la población de todo el mundo.
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