Inspirada en un trágico suceso de su padre, Guillermo Arriaga, quien escribió el guion hace 30 años, la cinta transforma un accidente real en una cinta sobre pérdida y redención.
Julian Vásquez
En 1985, Guillermo Arriaga sufrió un grave accidente cuando su auto cayó por un barranco en la Huasteca Potosina. Esta experiencia inspiró un guion que, tres décadas después, sus hijos convirtieron en su primer largometraje.
Se trata de “A cielo abierto”, dirigida por los hermanos Santiago y Mariana Arriaga, una historia que llegó a sus manos de la manera más inesperada posible. Mariana platicó con IMER Noticias, y nos relató cómo es que su hermano la encontró.
«Santiago se dio a la tarea de darse un clavado en las cajas de la casa y encontró el manuscrito original. Leyó en ese momento el manuscrito original de A Cielo Abierto y me acuerdo que vino corriendo conmigo, me lo dejó encima de mi escritorio y me dijo «léelo, porque ya encontré lo primero que a mí me encantaría que dirijamos para cine, a ver si tú coincides».
«El accidente automovilístico fue un temor con el que Santiago y yo hemos hablado varias veces, e identificamos el miedo a perder al padre o a la madre y pues de alguna manera nuestro padre hace 30 años, lo escribió con este mismo temor de tenernos recién nacidos y decir qué pasa si un día mi accidente y no puedo estar para ser padre».
Venganza y perdón nostálgico
La película sigue a Fernando y Salvador, dos hermanos que buscan vengar la muerte de su padre en un accidente automovilístico. Paula, su hermanastra, se une al viaje, ayudándoles a superar la pérdida y fortalecerse como familia. Para Mariana, esta dinámica entre hermanos es muy cercana.
«Pues con tu hermano, creces compartes un contexto, compartes una familia, comparte dinámicas compartes visión, gusto. Creo que lo enriquecedor de la dinámica es que cada uno tiene su propia visión de ciertas cosas y que a veces sí, nos ponen a discutir, pero esa discusión están ahí es sana, es buena tanto en la vida como para los proyectos, y es cuando entramos en discusión y así la visión se enriquece todavía más».
Las películas centradas en accidentes automovilísticos fueron la marca de Guillermo Arriaga, desde Amores Perros hasta Veintiún Gramos. En A Cielo Abierto, también explora la conexión entre memoria, dolor y redención. A Mariana, le resulta interesante trabajar con una versión joven de su padre.
«Es el primer guion, la primera historia para cine que escribió a nuestro padre, entonces con 30 años de distancia estamos colaborando con su versión de treinta y tantos años. Somos unos treintones trabajando en un primer proyecto, pero esta es la primera historia que escribió, entonces está padre también colaborar con con una versión mucho más joven de nuestro padre».
El desierto, un personaje más
La cinta es una Road Movie, es decir, se desarrolla en una carretera con destino a Piedras Negras. Todos los personajes atraviesan una pérdida, y la carretera se convierte en un personaje más.
«Tú cuando solo miras al desierto y no le dedicas tiempo a a observarlo, pareciera que es un lugar quieto donde nada sucede y cuando realmente te pones a ver o te metes en él, te das cuenta de que el desierto está lleno de vida, el desierto es hostil; el desierto todo araña, entre lo todos los animales del desierto si quieren comer, hay un montón de cosas sucediendo ahí y es para nosotros lo que pasaba con la familia de la cinta».
Este también es el debut en cine de dos de los protagonistas; Máximo Hollander, Theo Godlín y Federica García.
«Se dice que en el cine mexicano que no hay caras nuevas, esta película tiene caras nuevas, tiene a tres adolescentes que es su primera película, tiene música y Ludovico Einaudi que es un músico al que admiramos profundamente y que hizo la música original de esta película».
La cinta se estrenó en la Muestra de Venecia y estuvo nominada a tres premios Ariel. Desde el 17 de octubre se puede ver en todas las salas de cine comerciales del país, así como en la Cineteca Nacional.
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