La fundación México Tenochtitlan cumple 7 siglos y en México lo celebran desde la lengua, la cultura y el reconocimiento de una identidad que sigue viva.
Carolina López Hidalgo
En la conmemoración de la fundación de México Tenochtitlan la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que reconocer esta ciudad que cumple 700 años es hablar de un «curso vivo» de cultura e identidad.
Aseguró que el legado de Tenochtitlan, no fue vencido, vive en la resistencia silenciosa de los pueblos, en la lengua náhuatl, en el maíz que seguimos sembrando, en la medicina tradicional, en los rituales y en la defensa de una identidad y una cultura dejando a un lado la discriminación sistematizada por siglos.
Reconocer a Tenochtitlan, no es hablar de un pasado muerto
Con la participación de 838 integrantes del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional se presentó la escenificación “Siete siglos de Legado de Grandeza de México-Tenochtitlan 1325-2025”. Un recorrido por los pasajes más emblemáticos de la fundación de una ciudad viva y latente, como lo destacó la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.
«Reconocer a Tenochtitlan, no es hablar de un pasado muerto, es por el contrario, hablar del pulso vivo que late bajo nuestra ciudad capital, pero también en nuestras palabras, nuestra comida, nuestras costumbres y sobre todo nuestra grandeza cultural y nuestra identidad.
Tenochtitlan fue mucho más que una ciudad majestuosa, fue un símbolo de organización de poder, de ciencia, de arte y de visión fue el centro de un mundo indígena que supo construir un modelo de civilización propio.»
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— Secretaría de Cultura de la Ciudad de México (@CulturaCiudadMx) July 28, 2025
El espectáculo comenzó con la salida de los indígenas de Aztlán para encontrar la señal prometida por su dios Huitzilopochtli. A lo largo de más de 60 minutos se apreciaron las guerras, la cosmogonía, los dioses, y la fuerza de los pueblos que llegaron y pelearon para fundar esta ciudad que hoy es más que ruinas.
«Por eso, el legado de Tenochtitlan no es ruina ni nostalgia.
Es semilla, es esperanza, una semilla que sigue brotando, que sigue luchando, que sigue enseñándonos que la historia no se borra, que la raíz no se niega y que el verdadero futuro solo puede construirse Si abrazamos con valentía todo lo que fuimos y todo lo que somos.»
Entre el público se encontraban niños, mujeres y hombres que se sorprendieron por las bombas de colores; los papeles volando; por los Dioses caracterizados y por los bailes, la música, y la narración de una pequeña que nos llevó de la mano a entender la riqueza de lo que son nuestros pueblos.
Para la presidenta Sheinbaum, con este tipo de actividades se rescata la grandeza cultural de un país que debe de erradicar el racismo para tener una sociedad justa e igualitaria.
«Recuperar el legado de Tenochtitlan no significa vivir en el pasado, significa reconocernos en él. Significa entender que lo que somos hoy, nuestra forma de hablar, de comer, de mirar al mundo está profundamente marcado por esa historia y que solo podremos avanzar como nación si caminamos con esa memoria.
con ese orgullo, con esa fuerza. Por ello debemos entender que erradicar el racismo no es una opción, es una necesidad y una obligación para construir una sociedad justa, incluyente y digna para todas y para todos.»
El legado de Tenochtitlan significa reconocernos en él
La participación de la mujer estuvo presente en la escenificación a través de sus Diosas, Reinas y el pueblo en genera, ellas que vivieron por mucho tiempo de discriminación, algo que se corrige hoy en día.
«Esa discriminación fue más dura, más profunda y más sistemática cuando se dirigió a las mujeres indígenas. A ellas no solo se les negó el poder político o económico, sino el derecho a hablar su lengua, a proteger su cuerpo, a ser reconocidas como personas con historia y con derechos.
La estructura colonial no desapareció con la independencia. Persistió en las formas de poder, en el racismo, en la exclusión de los pueblos originarios, en la marginación que aún hoy viven millones de mexicanas y mexicanos.»
La recreación del águila devorando a la Serpiente fue uno de los momentos más significativos para los asistentes, un símbolo de unidad, de cofradía, de nación que demuestra cómo seguimos honrando nuestro pasado y a los ancestros. Así lo señaló la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada.
«700 años después, el legado mexica sigue vivo. Los saberes ancestrales, la cosmovisión que honra la tierra, el agua, el sol y el viento nos siguen hablando. Viven los pueblos originarios en esta gran ciudad.
Y la ciudad que emergió del agua se convirtió en la capital de una nación que jamás aceptó el yugo de otro pueblo y que a lo largo de su historia ha defendido su libertad. Una nación cuyo emblema sigue siendo un águila solar.»
Este acto culminó con la entonación del Himno Nacional en Náhuatl, una forma de seguir honrando a nuestro pueblo que está vivo, que lucha y que sigue siendo un referente de la historia Universal.
En el Zócalo, la presidenta @Claudiashein encabezó la ceremonia por los siete siglos de fundación de México-Tenochtitlan, símbolo de organización, poder, ciencia, arte y visión.
— Gobierno de México (@GobiernoMX) July 26, 2025
Este legado vive en la resistencia silenciosa de los pueblos, en la lengua náhuatl y en el maíz.… pic.twitter.com/rjRBmau3zI
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