Con 95 años de edad, el primer actor Ignacio López Tarso espera la reanudación de actividades artísticas para regresar al teatro, su gran pasión. Además recuerda con cariño los personajes que lo han acompañado en el teatro y el cine en 70 años de trayectoria.
Entrevista con el primer actor Ignacio López Tarso
Por Amelia Rojas y Juan Carlos Valdés
Con una carrera activa desde 1940, ya ha estado en un lugar especial de la vida del espectáculo y ha sido testigo de tantas cosas ¿qué piensa de lo que sucede en el mundo, con actividades artísticas detenidas por una pandemia?
Pues pienso que esto debe pasar lo más pronto posible, que tenemos meses así, yo estoy inactivo desde octubre del año pasado por un problema que tuve con el teatro, tuve que cerrar la temporada y esta es la primera vez que me sucede en la vida, llevo 9 meses sin trabajo. No he tenido teatro, ni cine, ni televisión, absolutamente nada.
Estoy metido en mi casa, aislado, vienen mis familiares, algunos de mis amigos pero yo no he salido, solo una vez al médico.
Narré un cuento que me invitó Mario Iván Martínez e hice una lectura con Juan Ignacio, mi hijo, para Bellas Artes, que la hicimos un domingo en la mañana donde eran Los Pinos y ahora es un Centro Cultural.
Estoy sano, de buen ánimo y espero que se realice la actividad para todo mundo pronto y que pronto podamos volver a los teatros y se abran los cines y que regrese la gente a los espectáculos.
Don Ignacio, donde sí ha estado presente es en las redes sociales, donde estrenó una página en Facebook que en poco tiempo ya tiene miles de seguidores.
Es cierto, está usted muy bien enterada. Pues sí, a eso me llevaron mis nietos, yo no sé, no tengo celular. Pero teniendo un celular, uno tiene al mundo entero en las manos, tiene toda la información que pueda recabar de cualquier cosa. Maravilloso! Mis nietos me han llevado por ese camino y ahora mis bisnietos lo manejan también, tengo un bisnieto de 10 años que ya es un experto en el manejo del aparato, me enseña cosas chistosas que suceden, me enseña cuentos, que él disfruta mucho. Es cierto, ese espacio me ha comunicado con muchas personas, aunque lo manejo poco. Hace unos meses grabé una pequeña cosa, un saludo, les enseñé donde estudio. Me dicen que cada vez tengo más seguidores, creo que más de 22 mil. ¡Qué se junten más! (rie)
Además del teatro, ha visto proyectos detenidos en el cine, porque tenía previsto regresar al cine.
Sí, había un regreso al cine, a la televisión. Todo se ha detenido, estoy esperando, porque hace unos días me llamaron para decirme que el proyecto de la película está en camino, no se ha cambiado nada, solo esperamos que se pueda trabajar bien y le llamamos para decirle cuándo empezamos.
Y usted que ha sido un hombre de teatro, porque ahí nació, en las tablas…
Sí, ahí me hice actor, para ser actor de teatro.
Pero, ¿qué ha significado el cine en su vida?, pensando en personajes emblemáticos como Macario, como Adán de El hombre de papel, que se han quedado en la memoria colectiva de la gente.
Yo soy gente de teatro, pero en el cine me ha gustado hacer películas muy buenas, he hecho en total 53 películas. De ellas usted mencionó «El hombre de Papel», «Macario», «El gallo de Oro», uff. Más de 50 muy buenas películas desde Cri Crí, por ejemplo, que es una película para niños, donde canto como Francisco Gabilondo Soler, hago play back en sus canciones, me divertí muchísimo haciendo Cri Crí.
Y he hecho películas muy simpáticas, muy atractivas, interesantes, como «Rosa Blanca», el cine me ha dado muchas satisfacciones y el teatro más.
En el teatro he hecho Shakespeare, Moliere, a los griegos, a los clásicos españoles del siglo de Oro, a Lope, a Calderón, a Vélez de Guevara, a Guillén de Castro, a Fernando Rojas, en fin todos esos autores del Siglo de Oro español. En el teatro he tenido la oportunidad de hacer las grandes obras del teatro universal, afortunadamente.
Don Ignacio, ya que hizo el recuento de los grandes personas que ha interpretado, ¿hay alguno que tiene en la mira y que no ha podido hacer?
Hay muchas cosas! De Shakespeare por ejemplo, he hecho Macbeth, Otelo, El Rey Lear, el mago de La Tempestad, he hecho cuatro de las grandes obras de Shakespeare. Ahí simplemente en Shakespeare hay 20 cosas más. De manera que de los griegos, he hecho Sófocles, Esquilo, Eurípides, de los tres grandes dramaturgos griegos, de cada uno he hecho una o dos obras, así que de ellos hay mucho por hacer.
Y de los clásicos españoles no se diga, de ese maravilloso teatro en verso de Calderón de la Barca, de Lope de Vega, de esos grandes autores, que son magnificas, no alcanza la vida para hacerlas.
Yo quisiera estar constantemente en ese tipo de teatro que es lo que más me gusta, lo que me satisface, lo que me deja satisfecho espiritualmente. De esos grandes dramaturgos que nos han llenado de obras maravillosas que ojalá tuviéramos tiempo de hacerlas todas.
Usted que prefiere ¿Segismundo o Hamlet?
Los dos son bellos personajes y muy bellas obras. Hamlet y La vida es sueño. Pero Hamlet se me fue por falta de tiempo, porque ya no tengo edad. Pero yo debo hacer como hacen los ingleses, a ellos eso no les importa. Yo he visto actores ingleses de 80 años hacer Hamlet tranquilamente. Pero yo no me atrevo, porque el personaje tiene una edad y hay que cumplir con lo que escribió el autor y corresponder a esa intención, hay que ser respetuosos con eso.
De modo que Hamlet se me fue, no lo podré hacer nunca más, pero hay otras cosas que puedo hacer de Shakespeare. También se me fue Romeo, de Romeo y Julieta, gran personaje porque cuando yo tenía esa edad no tuve la oportunidad de hacerlo.
En cambio hice Macbeth cuando estaba en la escuela de teatro de Bellas Artes, me llevan Macbeth para hacerlo en el teatro de Bellas Artes con Isabela Corona, que entonces era la gran estrella del teatro en México, dirigidos por Celestino Gorostiza, cuando apenas tenía 3 ó 4 años de haber estado en la escuela de teatro, era muy joven y tuve que ponerme barbas y peluca, hombreras, porque es un general medieval, es una bestia y yo era un muchacho, muy delgado. Tuve que caracterizarme, sin embargo, a pesar de eso, resultó muy bien, fue creíble, la gente nunca dijo nada.
Igualmente pasó cuando hice «El Rey Lear», mi caracterización era muy buena y ahí yo me dejé crecer el cabello, la barba y andaba con mi hijos y me decían: hace mucho que no nos llevas a un restaurante, y yo les decía no puedo ir, miren con estos los pelos y estas barbas, y me decían, no importa, vente con nosotros y los llevé así, con mi barba y pelo recogido, eso fue en 1980.
Ese personaje es el sueño de cualquier actor, en el mundo. El Rey Lear es lo máximo, es la historia más grande que se ha escrito en la historia del teatro, es el mejor Shakespeare.
En enero pasado cumplió 95 años, se ha mantenido activo en el cine, en el teatro, no ha parado de trabajar en los últimos 60 años, ¿qué lo ha mantenido vital y vigente en los escenarios?
Eso, eso es lo que me ha mantenido siempre vigente, siempre activo, el tener el trabajo y poder hacer los personajes que me gustan. No hay nada mejor para mí que eso, no hay nada mejor que estar un escenario o estar en un foro de televisión o de cine, estar en una locación de cine haciendo una película o estando en un foro de teatro, haciendo teatro clásico. Eso es lo mejor que me puede pasar y haciendo eso, yo tengo la vida hecha y soy un actor y un personaje y una persona absolutamente feliz.
Cuando tengo esos personajes en mi poder, en mi mano, cuando los tengo para hacerlos todos los días, ante el publico, no hay nada mejor en mi vida que eso. Es lo que me ha mantenido y lo que me sigue manteniendo, siempre esperando una nueva oportunidad.





