Pablo Iglesias, Jenaro Villamil y Jesús Ramírez advirtieron sobre la injerencia extranjera, la desinformación digital y el avance de la ultraderecha como amenazas para la democracia en América Latina.
Escucha nuestra conversación con Pablo Iglesias, el politólogo; Jenaro Villamil, presidente del SPR; y Jesús Ramírez Cuevas, coordinador de asesores de la Presidencia.
Laura Velarde
La intervención de Estados Unidos en América Latina, el uso de estrategias de desinformación digital y el avance de una nueva ultraderecha global fueron algunos de los temas centrales abordados por el politólogo Pablo Iglesias, el presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (SPR), Jenaro Villamil, y el coordinador de asesores de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas, durante una mesa de análisis sobre los desafíos que enfrentan las democracias y los gobiernos progresistas.
Pablo Iglesias advirtió que Washington ha dejado atrás las formas diplomáticas tradicionales para asumir abiertamente una política de intervención en la región.
«Lo que los Estados Unidos han hecho explícito en su nueva estrategia de seguridad nacional es un injerencismo sin matices, una práctica que habla de una nueva doctrina Monroe para decir que los países de América Latina no van a ser estados soberanos, sino protectorados controlados e intervenidos por los Estados Unidos».
El exvicepresidente español señaló que esta estrategia se combina con el fortalecimiento de una ultraderecha internacional que utiliza medios de comunicación, redes sociales y campañas de desinformación para disputar el poder político. En ese diagnóstico coincidió Jenaro Villamil, quien aseguró que las llamadas “guerras cognitivas” se han convertido en una de las principales herramientas de intervención contemporánea.
«Hay una operación que algunos especialistas han llamado las famosas guerras cognitivas y que en América Latina tiene como eje central una estrategia mediática muy peligrosa y tóxica que utiliza los algoritmos de las plataformas digitales para generar desinformación. La ultraderecha está llegando al poder con un caudal de manipulación emocional, mentiras y ridiculización de los adversarios».
"Pregúntense ustedes, ¿por qué no podemos tener en este país una conversación pública, transparente y democrática sobre la seguridad, la paz, la política exterior y el papel de los lobbies de la industria armamentística?"
— Julio Rodríguez (@Julio_Rodr_) July 8, 2026
"¿Quién nos está robando este debate?"
No se pierdan este… https://t.co/1SxuOzAVP6
A su vez, Iglesias advirtió que el avance de las nuevas derechas en distintas regiones del mundo responde a un proceso de “fascistización” que, a su juicio, amenaza principios básicos de la democracia liberal. Durante el debate sostuvo que estos movimientos políticos han dejado de lado incluso los compromisos formales con las instituciones democráticas para normalizar prácticas autoritarias.
“Estamos ante un proceso mundial de fascistización de las derechas. Son derechas sin complejos que normalizan la violencia, la persecución del adversario, la destrucción del Estado y la violencia en las relaciones internacionales. Han convertido la desinformación y la manipulación en herramientas fundamentales para conquistar el poder”.
Villamil añadió que el uso de inteligencia artificial, noticias falsas y contenidos manipulados está transformando la disputa política en la región.
«Hay una utilización cada vez más peligrosa de instrumentos como la inteligencia artificial, las fake news y las deepfakes. Lo que están generando no son gobiernos con proyectos de futuro, sino gobiernos construidos a partir del miedo y del odio».
Los medios tradicionales están perdiendo relevancia
Por su parte, Jesús Ramírez Cuevas señaló que el principal campo de batalla político y cultural se encuentra actualmente en el ecosistema digital.
«Hoy el campo político y cultural se libra en los medios de comunicación y particularmente en las redes sociales. Los medios tradicionales están perdiendo relevancia y la gente se informa cada vez más a través de plataformas que han sido colonizadas por algoritmos y por los intereses de quienes las controlan».
El funcionario consideró que detrás de muchas campañas digitales existe una estrategia coordinada impulsada por sectores de ultraderecha con respaldo internacional.
«Hay campañas de guerra sucia financiadas por empresas vinculadas a grupos de ultraderecha que ya no sólo buscan un dominio económico, sino también un dominio político e ideológico. México tiene un significado muy importante por su vecindad con Estados Unidos y por mantener un gobierno progresista en medio de una oleada internacional de ultraderecha».
#MañaneraDelPueblo. “Claro que deben estar detenidos el Chapo, el Mayo, sus hijos y los que están vinculados con el narcotrafico… aquí nadie está protegiendo a ningún cartel porque no hacemos pactos con ninguno, como si lo hizo el gobierno de Calderon”, subraya la presienta… pic.twitter.com/V9YPHbpCCO
— Jenaro Villamil (@jenarovillamil) July 10, 2026
A pesar de ello, Ramírez Cuevas consideró que México cuenta con fortalezas históricas y culturales que dificultan el avance de estos movimientos.
«La derecha y la ultraderecha son una minoría política, cultural y social en México. Esto se debe a que sigue arraigada la memoria histórica, la cultura y la idea de que el país se ha forjado a través de la lucha y la organización popular. La democracia en México es un derecho colectivo que se ha conquistado y que se defiende todos los días».
Durante el encuentro, los analistas coincidieron en que las izquierdas también deben realizar una reflexión crítica frente al avance de las derechas radicales. Ramírez Cuevas sostuvo que parte de este fenómeno responde a errores cometidos por gobiernos progresistas en distintas regiones.
«El avance de la ultraderecha también es resultado del fracaso de la izquierda para entender las nuevas realidades, de sus divisiones internas y de quedarse a mitad del camino en procesos de transformación. Es necesario renovar las estrategias democráticas y construir nuevamente horizontes de esperanza para los pueblos».
Finalmente, alertaron sobre la normalización de la violencia política, la desinformación y las intervenciones extranjeras como mecanismos de disputa de poder, y coincidieron en que la defensa de la soberanía, la democracia y los derechos sociales será uno de los principales retos para América Latina en los próximos años.
En México la ley debe aplicarse por igual. La presidenta @Claudiashein fue clara: “Ni la amistad ni los cargos están por encima de la ley”. La justicia se construye con pruebas; y cuando existen, corresponde actuar conforme a derecho, sin privilegios ni excepciones. pic.twitter.com/74PtKL0d69
— Jesús Ramírez Cuevas (@JesusRCuevas) July 9, 2026
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