La saxofonista y activista María Elena Ríos concluyó sus estudios de licenciatura y en entrevista con IMER Noticias afirmó que la música ha sido un proceso terapéutico que la ha acompañado durante su proceso de reconstrucción personal, en medio de su búsqueda de justicia tras el ataque con ácido que sufrió en 2019
Escucha nuestra conversación con María Elena Ríos sobre su experiencia de reconstrucción personal tras el intento de feminicidio
IMER Noticias
La saxofonista y activista María Elena Ríos compartió en entrevista para IMER Noticias la culminación de sus estudios de licenciatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un logro que describió como un proceso de sanación y resistencia frente a la adversidad y la impunidad que aún rodea su caso.
A casi seis años de haber sobrevivido a un intento de feminicidio mediante un ataque con ácido en Oaxaca, Ríos destacó que concluir esta segunda carrera profesional no fue sencillo debido al desgaste de su proceso legal y a las secuelas físicas y emocionales. Sin embargo, afirmó que la música se convirtió en un refugio y una herramienta terapéutica.
“Era salir de una audiencia, salir de alguna asesoría jurídica, salir de algún estudio penal cuando sabía que mi instrumento me estaba esperando”, relató la saxofonista, quien añadió que las jornadas de estudio se extendían hasta la madrugada: “Las noches fueron con la música parte de este proceso para sanar, para ¿por qué no?, también para ser más fuerte y para que el odio no se apodera de mi persona”,afirmó
Durante la conversación, la activista rememoró las dificultades físicas para volver a ejecutar el saxofón, tras someterse a cirugías reconstructivas para recuperar la movilidad de su rostro y boca. Asimismo, explicó que el uso de prendas de compresión y cubrebocas respondía a la necesidad de proteger su identidad frente al morbo social.
No obstante, detalló que durante el último semestre de la carrera decidió presentarse en los recitales sin ocultar su rostro.
“Fue muy retador decir: ‘Ya estoy harta de usar un cubrebocas que todo el tiempo me está estorbando. Quiero tocar por lo menos este último semestre de mi carrera libremente’. Y me quité el cubrebocas, me sentí bien, me sentí extraordinaria, me sentí bella”, expresó.
Ríos, quien actualmente mantiene amparos pendientes en la Suprema Corte de Justicia de la Nación debido a que sus agresores continúan en impunidad, enfatizó la importancia de que las mujeres sobrevivientes de violencia no sean encasilladas bajo el estereotipo de la “víctima perfecta” que exige el Estado.
“A mí no me reduce ni me resume una agresión… también soy un artista, soy un activista, soy una saxofonista y soy una sobreviviente”, puntualizó.
Tras agradecer el respaldo de su familia y de la comunidad universitaria de la UNAM, que la recibió “como una alumna normal”, la artista adelantó que continuará con su camino en el ámbito cultural y con la preparación de su concierto de titulación
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