78 aniversario de la Nakba: origen del conflicto palestino-israelí, desplazamiento masivo de 1948 y su impacto histórico y actual en Palestina.
Natalia Matamoros / Laura Velarde / Jessica Leal
Hoy, el Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino se reunió en la sede de Naciones Unidas para conmemorar el aniversario de la Nakba. En su intervención, Riad Mansour, observador Permanente del Estado de Palestina ante la ONU, denunció el “atroz crimen” perpetrado por militantes sionistas con la ayuda de potencias coloniales, lo que provocó el desplazamiento forzoso de palestinos. Instó a una acción internacional más enérgica y al reconocimiento mundial de la Nakba. Así lo advirtió, «nada agrava más las tragedias que negarlas».
«Nadie en este mundo, y repito, nadie más tiene derecho a determinar el destino de la tierra de Palestina y quien crea que la paz y la seguridad puedan alcanzarse sin reconocer los derechos del pueblo palestino, sin garantizar la independencia de su tierra. Y luchamos hasta que las Naciones Unidas y el mundo entero reconocieron nuestro derecho a la autodeterminación. La Organización para la Liberación de Palestina, únicamente representantes legítimos del pueblo palestino, ha liderado la lucha palestina en todas sus formas, popular, política».
Marcha conmemorativa por los 78 años de Nakba
Colectivos en solidaridad con Palestina convocaron a una movilización en la Ciudad de México para conmemorar los 78 años de Nakba, fecha que recuerda el desplazamiento forzado de cientos de miles de palestinos en 1948. La protesta partió desde el Ángel de la Independencia hasta la Secretaría de Relaciones Exteriores, donde los asistentes exigirán al gobierno mexicano una postura más firme frente a la ofensiva israelí en Gaza. Además, del rompimiento de las relaciones diplomáticas con Israel.
Carla Torres, representante de la izquierda revolucionaria, quien expuso que no ha habido voluntad política por parte del nuevo canciller Roberto Velasco de asumir un posicionamiento más contundente contra Israel. Por eso las organizaciones insisten en que se presione para que no existan pues vínculos con un gobierno que ha cometido crímenes de lesa humanidad provocando la mortandad y la hambruna de cientos de miles de ciudadanos.
«También es la ruptura de relaciones diplomáticas, económicas, políticas con el ente sionista y también estamos para denunciar pues la política que el gobierno ha tenido de pues no hacer caso a las demandas de la ruptura de relaciones. Ahora hay un nuevo secretario de de relaciones exteriores y tampoco vemos que haya voluntad pues para avanzar en este tema. Entonces, nos parece que sí es muy importante denunciar todo eso».
También esta movilización pretende exigir no solo la ruptura de los nexos diplomáticos, sino también también los vínculos académicos, culturales y deportivos, así como empresariales. Así lo expone Nicolás Villa de la Asamblea Palestina.
«Al final esto puede ser el predecesor para que de ahí se pueda desencadenar una ruptura total, tanto militar, como económica, cultural, deportiva, sobre todo. Que también hemos visto sobre todo en los Juegos Olímpicos de Invierno, en varios espacios de deporte donde pues, por ejemplo, han baneado la bandera de Rusia, pero no, por ejemplo, la de Israel. O sea, abiertamente han aceptado un país, sobre todo que eh su primer ministro y su ex ministro de defensa Galán, pues tienen órdenes de aprehensión por parte de la Corte Penal Internacional. Entonces, claro, esta ruptura diplomática pues desencadenaría también que se e impulsara la ruptura pues en todo ámbito».
Con banderas y consignas, los manifestantes también expresaron su solidaridad por las cientos de miles de personas detenidas por motivos políticos. Así como también por la apertura de los canales humanitarios para el envío de medicinas y alimentos.
Solución política al conflicto
En el marco del 78 aniversario de la Nakba, el Comité para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, junto con representantes diplomáticos, familias palestinas y funcionarios de la ONU, realizó una reunión conmemorativa en la que se recordó el desplazamiento masivo ocurrido en 1948 tras la creación del Estado de Israel.
Durante el encuentro, se destacó que la Nakba —término con el que el pueblo palestino define la “catástrofe”— implicó la expulsión y huida de cientos de miles de personas. Así como la destrucción de numerosas localidades palestinas, hechos que marcaron el inicio de una crisis prolongada en la región.
Los participantes subrayaron que, a 78 años de distancia, la Nakba no es vista únicamente como un acontecimiento histórico, sino como un proceso cuyos efectos persisten en la actualidad. Particularmente en la situación de los refugiados palestinos y en la continuidad del conflicto en Gaza y Cisjordania.
Asimismo, en el acto se reiteraron llamados a mantener vigente el debate internacional sobre el derecho al retorno, la autodeterminación del pueblo palestino y la búsqueda de una solución política al conflicto.
🇵🇸🪧 Con pancartas y banderas de Palestina, colectivos alzan la voz en memoria de la #Nakba, fecha histórica que representa la expulsión de más de 700 mil palestinos por parte de Israel.
— IMER Noticias (@IMER_Noticias) May 15, 2026
📸: @nmatamoros pic.twitter.com/XJzio1vId3
“Nakba”, la catstrofe
Tras su conquista por los británicos durante la primera guerra mundial, el mandato de Palestina había permanecido bajo administración de Reino Unido, país que permitió la llegada de numerosos migrantes judíos de todo el mundo. En 1947 ideó un plan para concederles un estado propio dividiendo la región entre árabes e israelíes. En noviembre de ese año, la ONU secundó el proyecto y aprobó el Plan de Partición o Resolución 181, que proponía dividir el territorio en un Estado judío y uno árabe, con Jerusalén bajo administración internacional.
Esta división provocó un conflicto entre judíos y musulmanes. Era evidente, al margen de las decisiones políticas, que ninguno de los bandos estaba dispuesto a compartir el territorio. Los palestinos lo consideraron injusto pues los árabes representaban la mayoría de la población y poseían la mayor parte de la tierra. Entre finales de 1947 y 1949, en medio de la guerra civil y luego la intervención de ejércitos árabes, fuerzas paramilitares judías y posteriormente el Ejército israelí llevaron a cabo operaciones que resultaron en la destrucción de entre 400 y 600 poblaciones palestinas. Para ellas, estos hechos se conocen como la ‘Nakba’, la catástrofe.
700 mil y 750 mil palestinos desplazados
Historiadores estiman que entre 700 mil y 750 mil palestinos –aproximadamente tres cuartos de la población en las zonas que se convirtieron en Israel– fueron desplazados. Huyendo por temor a combates o masacres y expulsados explícitamente. Israel, que contó con ayuda financiera de correligionarios de todo el mundo, controló alrededor del 78 por ciento del territorio histórico de Palestina.
Tras esta ofensiva, Israel emprendió un programa de transformación del territorio en el que cientos de poblaciones palestinas fueron expulsadas. La guerra también causó miles de muertes: estimaciones varían, pero incluyen alrededor de seis mil israelíes y entre diez mil y 15 mil palestinos y árabes.
78 years of ongoing Nakba.
— State of Palestine (@Palestine_UN) May 14, 2026
78 years of erasure.
Against all odds, we remain on our land and the land of our ancestors.
Return is our right.
Freedom is our destiny.
On May 15, join the Palestinian people in commemorating the Nakba. #NAKBA78
🎥 PAL Global Echo pic.twitter.com/4T8PXdPp8Q
La catástrofe continúa
De acuerdo con la Oficina Central de Estadísticas Palestina, la población palestina mundial alcanza los 15.5 millones: unos 7.4 millones en Palestina histórica, que comprende Cisjordania, Jerusalén Este, Gaza e Israel, y 8.1 millones en la diáspora. Además, miles de refugiados de 1948 y sus descendientes siguen sin poder regresar. Este año, las conmemoraciones ocurren en medio de la crisis humanitaria en Gaza, con más de dos millones de desplazados, y tensiones en Cisjordania por la expansión de asentamientos.
Muchos palestinos ven la Nakba no como un evento histórico aislado, sino como un proceso continuo de desplazamiento y despojo. En su éxodo, los palestinos se llevaron con ellos las llaves de sus casas, las cuales han ido pasando de generación en generación con la esperanza de poder, algún día, regresar a su hogar, lo que las ha convertido en un símbolo de resistencia. Se le considera un punto central en la memoria colectiva palestina y, para los palestinos, es parte de su exigencia de reconocimiento, justicia y el derecho al retorno.
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