Prohibiciones de libros en Estados Unidos alcanzan niveles récord con miles de impugnaciones impulsadas por activismo político coordinado.
Karen Tlali
Las prohibiciones de libros en Estados Unidos atraviesan uno de sus momentos más críticos. De acuerdo con la American Library Association (ALA), los intentos por retirar títulos de bibliotecas se mantienen en niveles récord y, además, muestran un grado de coordinación y carga política sin precedentes.
El más reciente informe State of America’s Libraries Report revela que durante 2025 se impugnaron 4 mil 235 obras, una cifra que solo queda por debajo del máximo histórico registrado en 2023. La asociación advierte que el número real podría ser mayor, debido a que muchos casos no se reportan. Para la ALA, una impugnación implica cualquier intento por retirar un libro o restringir su acceso a partir de objeciones individuales o colectivas.
En la lista anual de títulos más cuestionados, el primer lugar lo ocupa Sold (2006), que aborda la trata sexual en India. Le siguen obras como The Perks of Being a Wallflower, Gender Queer: A Memoir y Empire of Storms. Este año, la lista incluye 11 títulos —uno más de lo habitual— debido a empates en el ranking.
Entre los libros también aparecen A Clockwork Orange, Looking for Alaska y Identical, cuyas temáticas han generado controversia. Las objeciones más recurrentes se relacionan con contenidos LGBTQ+, representaciones de violencia sexual, así como el consumo de alcohol y cigarrillos en contextos juveniles.
El informe señala un cambio relevante en el origen de estas impugnaciones. Durante años, las solicitudes para retirar libros provenían principalmente de padres o miembros de comunidades locales. Sin embargo, en el panorama actual predominan activistas organizados y funcionarios públicos. De hecho, más del 90% de las impugnaciones registradas el último año fueron impulsadas por estos grupos, frente al 72% del año anterior.
Grupos conservadores y presión política
Organizaciones conservadoras como Moms for Liberty han promovido campañas bajo el argumento de la “elección de los padres”, buscando influir en los contenidos disponibles en escuelas y bibliotecas. Esta tendencia también se refleja en decisiones legislativas en estados como Florida, Texas y Utah, donde se han impulsado restricciones o prohibiciones de libros.
En el caso de Iowa, un tribunal de apelaciones avaló recientemente una ley que limita la discusión de temas LGBTQ+ en aulas de nivel básico y restringe el acceso a ciertos títulos. Este tipo de medidas, advierte la ALA, forma parte de una estrategia más amplia.
“En 2025, las prohibiciones de libros no fueron impulsadas por padres preocupados, ni fueron el resultado de esfuerzos locales de base. Formaron parte de una campaña bien financiada y con motivaciones políticas”, señaló Sarah Lamdan.
Además, la asociación detectó que las retiradas efectivas superan con creces el número de impugnaciones: más de 5 mil 600 libros fueron eliminados de estanterías, en muchos casos tras la difusión de listas de títulos “objetados” que circulan a nivel nacional.
La publicación de este informe coincide con la Semana Nacional de las Bibliotecas en Estados Unidos, que se celebra hasta el 25 de abril, en medio de un debate creciente sobre los límites entre la libertad de expresión, el acceso a la información y el control de contenidos en espacios educativos.
La lista de la ALA de los libros más cuestionados de 2025
- Sold, de Patricia McCormick
- The Perks of Being a Wallflower, de Stephen Chbosky
- Gender Queer: A Memoir, de Maia Kobabe
- Empire of Storms, de Sarah J. Maas
- (empate) Last Night at the Telegraph Club, de Malinda Lo
- (empate) Tricks, de Ellen Hopkins
- A Court of Thorns and Roses, de Sarah J. Maas
- (empate) A Clockwork Orange, de Anthony Burgess
- (empate) Identical, de Ellen Hopkins
- (empate) Looking for Alaska, de John Green
- (empate) Storm and Fury, de Jennifer L. Armentrout
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