Olman salió de Honduras con la esperanza de llegar a Estados Unidos. En uno de sus intentos terminó dentro de un tráiler junto a más de cien migrantes que viajaban hacinados rumbo al norte.
Natalia Matamoros
Olman es hondureño. Hace dos años salió de su país con la esperanza de llegar a Estados Unidos. Desde entonces ha intentado cruzar cinco veces. Ninguna lo ha logrado. En uno de esos intentos aceptó subir a un tráiler, una de las rutas más riesgosas que utilizan las redes de tráfico de migrantes.
Cuenta que la propuesta la recibió en una pensión en Arriaga, Chiapas, donde se alojaban otros migrantes para continuar su trayecto. Los coyotes ofrecían distintos paquetes según la distancia del viaje. Él pagó más dinero para ir en la cabina del camión y bajar en Puebla, desde donde pensaba continuar su camino en tren.
“Encontré a un muchacho que me dijo en el hotel donde estaba hospedado, me preguntó que si estaba interesado en llegar hasta el Distrito Federal o hasta la frontera, o si quería llegar hasta Estados Unidos de un solo. Usted tiene viajes hasta donde quiera llegar. Eso es algo grande, eso no es cualquier cosa, esas son fichas que mueven ahí. Estamos hablando de millones de traslados”.
En la caja del tráiler viajaban más de cien personas, en su mayoría migrantes de Centroamérica entre hombres, mujeres embarazadas, niños y adultos mayores. El calor era sofocante, la temperatura superaba los 29 grados y el interior se convirtió en un horno. Algunos niños tuvieron que recibir atención médica por deshidratación severa.
“Los niños hasta arrojaron, les causó vómitos y las madres decían que nos les dieran agua así agitados. Los tendieron así en la orilla, descansaron hora y media y a algunos los levantaron para llevarlos al hospital”.
Olman recuerda que los niños enfermos, sudorosos y con fiebre preguntaban desesperados cuándo terminaría el viaje. A todos les entregaron algo de comida y agua durante el trayecto. En su caso, él se quedó en Puebla y tardó día y medio en llegar a este punto, mientras que quienes iban a la frontera y a Estados Unidos, demoraron cerca de cuatro días por el número de paradas para el descanso.
“Cada quien lleva dos botes de agua e incluso cuando no se aguantan llevan para hacer del uno y bolsas para hacer del dos y los tiran cuando en la puerta. Comida, le dan una provisión, una mochila de comida y muchas bolsas para la basura”.
Aunque Olman logró llegar a Puebla sin problemas, asegura que no repetiría esa experiencia. Dice que ese trayecto le bastó para entender que viajar oculto en un tráiler rumbo al norte puede convertirse en una trampa peligrosa.
Historias como las de Olman siguen ocurriendo. Hace unos días autoridades localizaron 229 migrantes hacinados dentro de la caja de un tráiler en Veracruz, muchas de ellas centroamericanas y con signos de deshidratación, después de que trabajadores escucharan gritos y golpes desde el interior del vehículo.
Intertítulo: Veracruz: punto de conexión
Veracruz es uno de los puntos donde más se localizan tráilers con migrantes por una combinación de factores geográficos, logísticos y criminales que lo convierten en un punto clave del tránsito hacia el norte de México. Su ubicación, de acuerdo con lo documentado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, lo convierte en un paso obligado hacia Puebla, Ciudad de México o Tamaulipas.
Además, este estado concentra carreteras, rutas ferroviarias y puertos que facilitan el movimiento rápido de personas o mercancías. Estas conexiones permiten a las redes de tráfico llegar en camiones y tráilers hacia otros estados.
Por ejemplo, desde el sur suelen llegar a zonas como Coatzacoalcos, Acayucan, Córdoba, Orizaba, Xalapa, Puebla o la Ciudad de México.
En los últimos siete años, el organismo ha contabilizado seis hallazgos en Veracruz donde han sido rescatados 937 migrantes, en su mayoría abandonados en transporte de carga en Xalapa, Córdoba y en la vía Xalapa – Banderilla. En los rescates más recientes, las víctimas han sido medicadas, lo cual impone un nuevo patrón dentro de esta modalidad delictiva.
Así lo expone Guillermo Garduza, presidente de la Casa del Migrante Santa Faustina Kowalska, ubicada en Coatzacoalcos, Veracruz.
“Ellos me han dicho que toman un medicamento, no saben qué es para que uno, no hagan ruido y dos, no tengan ganas de ir al baño para que agarren el camión y se lo llevan desde donde empiezan hasta donde van y puedan llegar. El medicamento es para que no hagan ruido”.
Para organizaciones que acompañan a personas migrantes, los rescates en carreteras muestran apenas una parte del problema. Eduardo Rojas, abogado de la Fundación para la Justicia, advierte que reforzar la vigilancia en autopistas no es suficiente si no se ataca la estructura criminal que está detrás de estos traslados.
Además de los operativos, las autoridades deben impulsar investigaciones profundas y trabajo de inteligencia que permita identificar y desmantelar a las redes delictivas que operan el tráfico de migrantes en el país.
“Esto va a seguir ocurriendo si no empezamos a construir políticas públicas y de investigación de este tipo de fenómeno, pero partiendo de los derechos de las personas migrantes y las necesidades”.
Intertítulo: Ofertas engañosas
La Comisión de Derechos Humanos de Veracruz ha brindado acompañamiento a las víctimas para garantizar respeto a sus derechos. Han recibido alimentación asistencia médica y psicológica, mientras se resuelve su situación migratoria y deciden si solicitarán refugio en México o prefieren regresar a sus países de origen.
De acuerdo con lo indagado estos migrantes fueron víctimas de una estafa, viajaron bajo engaños de que llegarían a Estados Unidos, cuando actualmente ingresar a ese país es imposible por el endurecimiento de las políticas migratorias, según Minerva Pérez, presidenta de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.
“Lamentablemente en los últimos meses han ocurrido incidentes, en los que engañadas por algunas personas y con el sueño de poder transitar hacia Eestados Unidos o el mismo México para contar con mejores condiciones de vida, han sido trasladadas en condiciones que no son dignas y en algunas ocasiones han sido localizadas por las autoridades como la que ocurrió esta semana”.
Los estrictos controles impuestos en la frontera imposibilitan el tránsito de los migrantes tanto por los canales regulares como por los irregulares y los números así lo confirman. Según datos de la Organización Internacional de las Migraciones en 2024 cruzaron de forma irregular 1.6 millones de migrantes, mientras que en 2025 esta cifra cayó en un 93%.
Estas restricciones han sido aprovechadas por redes vinculadas al crimen organizado para estafar, bajo la promesa de traslados “seguros” a Estados Unidos. Estos grupos, según el excomisionado del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén, publican ofertas engañosas en redes sociales. También se promocionan a través de paquetes de viaje que ofrecen en pensiones en México, como la propuesta que recibió Olman.
“En Centroamérica hay sistemas de Whatsapp, donde hay redes de comunicación que hacen esta ofertas, incluso en Facebook y redes de este tipo hay ofertas de tránsito. También hay los mecanismos locales hay gente que conoce el que sabe de esto en Honduras, Guatemala o en El Salvador y esos mecanismos son muy diversos, lo más común es la utilización de redes sociales y de conocidos”.
Mientras persistan estas estructuras criminales, las experiencias como la de Olman continuarán repitiéndose en las carreteras del país. Para especialistas, el reto es desarticular estas redes y garantizar la protección de las personas migrantes.
**Texto** (Puede ser nota de la entrevista o una entrada atractiva y concisa que le dé pie a la entrevista de no más de tres párrafos)
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