En entrevista, José Guadalupe Gandarilla Salgado analiza la Doctrina Donroe, el papel de Estados Unidos y sus implicaciones para América Latina.
Escucha nuestra conversación con José Guadalupe Gandarilla Salgado, doctor en filosofía política por la UAM e investigador Titular B del CEEICH de la UNAM con la producción de José Luis Plascencia.
IMER Noticias
En entrevista para El Acento con Alberto Nájar, el doctor en filosofía política por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), José Guadalupe Gandarilla Salgado, analizó la llamada Doctrina Donroe impulsada por Donald Trump, sus diferencias con la Doctrina Monroe y las implicaciones para América Latina.
El investigador explicó que para entender el alcance de esta doctrina es necesario situarla en una perspectiva histórica de largo plazo.
“Debemos considerar un periodo de muy largo plazo, dado que esta doctrina a la que se hace referencia fue promulgada en 1823 por el que era apenas el quinto presidente de los Estados Unidos, James Monroe, que gobernó entre 1817 y 1825”.
Doctrina Monroe y el ejercicio del poder
Precisó que el principio conocido como Doctrina Monroe fue redactado en realidad por John Quincy Adams, hijo del segundo presidente estadounidense, quien tenía una amplia experiencia diplomática y un profundo conocimiento del contexto europeo de la época.
“Corresponde a un principio o a una redacción que hizo el hijo del segundo presidente, John Quincy Adams, quien era senador en aquel tiempo y que había tenido una intensa labor diplomática, había estado en Francia y por esa razón, como Jefferson o Benjamin Franklin, estaban muy enterados del proceso de las guerras napoleónicas y de la lógica de lo que eran los tres imperios dominantes en aquella época”.
Gandarilla Salgado señaló que en ese momento histórico se observaba una España en declive, mientras que Francia e Inglaterra se perfilaban como potencias emergentes, lo que influyó directamente en el carácter de la doctrina.
“Una España declinante y Francia y lo que será Inglaterra como potencias emergentes.
De ahí que el proyecto que se plantea como principio es asegurar que los Estados Unidos no solo se planteen una política defensiva a su interés, sino que pasa inmediatamente a convertirse en una política ofensiva”.
Al referirse al contexto actual, el académico advirtió que una de las diferencias centrales con el pasado es el marco de la posverdad y la forma explícita en que se ejerce el poder.
“La característica notoria en la etapa actual es que vivimos en el marco de la posverdad y ya el descaro planteado en los dichos y en los hechos por parte del encargado del Ejecutivo en los Estados Unidos presentan un proceso en el que quiere sostener su hegemonía ya no sobre la base del consenso, la dominación indirecta, sino sobre los hechos viles de violencia y la coerción”.
Indicó que este giro explica el renovado interés de Estados Unidos por América Latina, especialmente ante el avance de China como potencia global.
“Estados Unidos vuelve los ojos a una dominación directa y sin tapujos de carácter colonial sobre la región”.
Trump y las nuevas estrategías políticas
Sobre el interés de Donald Trump por retomar principios del siglo XIX en pleno siglo XXI, Gandarilla Salgado consideró que se trata de una estrategia de comunicación política dirigida a su base electoral.
“Yo creo que es una cuestión que tiene que ver con la comunicación política con sus propios electores y con el movimiento que le sustenta”.
Explicó que dicho movimiento es heterogéneo y combina sectores desfavorecidos de la antigua clase obrera blanca con grandes intereses empresariales, particularmente en sectores estratégicos como los energéticos, las telecomunicaciones y las nuevas tecnologías.
“Estamos ante una situación que involucra procesos de carácter material o efectivo, como de carácter simbólico de comunicación con aquellas personas que lo llevaron a un segundo mandato”.
El investigador recordó que en el primer mandato de Trump ya se observaba una reivindicación de figuras históricas como Ronald Reagan, mientras que en el segundo se incorporan referencias a William McKinley, que buscó la expansión territorial y económica de Estados Unidos.
“Pero ahora es directamente ya la mención a este principio, en el sentido de que las otras potencias emergentes, en este caso China o de una manera más equidistante Rusia, dejen de poner los ojos hacia una posible diversificación de las economías latinoamericanas”.
America Latina y la Doctrina Monroe
Gandarilla Salgado subrayó que la Doctrina Monroe nunca dejó de operar del todo y que históricamente ha contado con apoyos internos en América Latina.
“Nunca fue desdeñada tanto en los Estados Unidos como contando siempre con una cierta quinta columna en los países latinoamericanos”.
Recordó que en la historia de México y la región no han faltado actores políticos que, ante la debilidad interna, buscan el respaldo de potencias extranjeras.
“Nunca faltan aquellos cometidos que por falta de potencia política interna buscan apoyarse en poderes externos.
Va a ser un proceso largo que en las próximas décadas nos puede plantear escenarios complicados que hay que mirar con atención, con calma, con la ayuda de la experiencia histórica y de la visión de la historia”.
Te recomendamos:





