Francisco Abundis analiza la incertidumbre global que marcaron el cierre de 2025 y el inicio de 2026.
Escucha nuestra conversación con el director de Parametría, Francisco Abundis, con la producción de José Luis Plascencia.
IMER Noticias
En entrevista para El Acento con Alberto Nájar, el director asociado de Parametría, Francisco Abundis, analizó los niveles de incertidumbre global que marcaron el 2025 y el inicio de 2026, así como sus posibles consecuencias sociales y políticas, particularmente para México y América Latina.
Abundis explicó que, de acuerdo con una medición mundial realizada por Ipsos en cerca de 30 países a finales del año pasado, la percepción dominante era de preocupación generalizada.
“Son precisamente datos que aparecieron a finales del año pasado, Ipsos que tiene una medición mundial con cerca de 30 países donde se preguntaba sobre cuál eran las expectativas de algunos países o en el mundo sobre el año que entraba, que empezaba, que es este… La gente estaba muy preocupada”.
Incertidumbre y tensiones geopolíticas
El especialista señaló que la incertidumbre se manifestaba de manera distinta según la región. En Europa, por ejemplo, destacaba el temor a un conflicto armado.
“La gente tenía mucha incertidumbre, casos como España, Europa, donde dos terceras partes de los ciudadanos creen que su país puede entrar en un conflicto militar”.
Mientras tanto, en Asia predominaban los temores económicos, y en América Latina la preocupación se centraba en temas arancelarios y geopolíticos, incluso antes de acontecimientos recientes como la crisis en Venezuela.
“Esto es un tema prácticamente mundial que el presidente Trump está imponiendo a muchos países como Brasil, obviamente nuestro país”.
Abundis consideró que estos datos probablemente se actualizarán pronto, pero advirtió que la tendencia apunta a un incremento de la incertidumbre.
“Te diría que esta medición se va a actualizar pronto y a finales del 2025 había muchas señales de incertidumbre y da la impresión de que con la forma en que empezamos el año esto simplemente se ve incrementado”.
Desde su experiencia, explicó que uno de los efectos más relevantes es la reducción de la distancia entre lo posible y lo probable.
“Creo que lo que está pasando es que esa diferencia entre probabilidad y posibilidad se está haciendo cada vez más cercana… cada vez más ciudadanos se ven afectados en su experiencia personal con estos niveles de incertidumbre”.
Clima de angustia e intervencionismo de EU
Esta combinación de temores económicos y de seguridad, señaló, genera un clima de angustia social.
“Estos dos elementos combinados hacen que haya un clima de angustia social… ya no es solamente preocupación económica, en algunos lugares ya hay preocupaciones de orden social o de violencia social.
Podemos poner el caso de Estados Unidos donde pues como habrás visto en imágenes recientemente ya hay enfrentamientos a nivel social con Policía Federal, con ICE, por ejemplo, donde pues simplemente vas escalando los niveles de conflictividad y la posibilidad de que en cada uno de estos países haya un conflicto ya no a nivel político».
En el caso de México, Abundis abordó cómo se perciben las declaraciones del presidente Donald Trump sobre una posible intervención directa en el combate al narcotráfico.
Indicó que existe un segmento significativo de la población que podría estar de acuerdo con una intervención estadounidense.
“Habría un segmento de la población que me parece que no es pequeño que estaría de acuerdo con una intervención de Estados Unidos. Esto es un poco contraintuitivo”.
Detalló que, en términos generales, alrededor de 40 por ciento estaría a favor y 50 por ciento en contra, pero que esos porcentajes cambian cuando se plantea un escenario concreto.
“Si lo especificas… en el caso de Michoacán, en el caso de Sinaloa, Culiacán… estos porcentajes podrían voltearse y podría estar 55 a favor, 45 en contra.
Es decir, cuando a la al público le ofreces una esta expectativa de solución y le das un problema concreto, de hecho habría más gente a favor que la gente que esté en contra”.
No obstante, subrayó que estas posturas se basan en la expectativa de una solución, aunque no necesariamente correspondan a la realidad.
“Estados Unidos va por sus intereses y no necesariamente a nosotros eso nos va a resolver algo”.
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