En entrevista, el Dr. Enrique Rajchenberg analiza los informes recientes de la ONU sobre la devastación en Gaza y expresa que no hay «límites a la barbarie».
Escucha nuestra conversación con Dr. Enrique Rajchenberg.
IMER Noticias
En entrevista para El Acento con Alberto Nájar, el doctor Enrique Rajchenberg, académico de la Facultad de Economía de la UNAM, analiza los informes más recientes de Naciones Unidas sobre la devastación en Gaza.
Los datos hablan acerca de destrucción, muertes y daños ambientales en el territorio palestino.
“Además del genocidio que comete Israel de manera impune, se suman los daños ambientales prácticamente irreversibles. Creíamos que había límites a la barbarie y parece que no, que son inconmensurables e infinitos hasta el exterminio de todo un pueblo”.
Recordó que la humanidad pensó que las prácticas de exterminio habían quedado atrás tras la Segunda Guerra Mundial, pero hoy dijo que se presencia nuevamente ese horror “en los teléfonos celulares, en la tele, en la radio y en los periódicos”.
Destrucción ambiental como herramienta de exterminio
El académico señaló que las recientes evaluaciones ambientales revelan dimensiones todavía poco exploradas del daño. Explicó que no solo está destruida la infraestructura, sino que se han generado condiciones tóxicas que ponen en riesgo el presente y futuro de la población.
Citando datos recientes, recordó que entre noviembre de 2023 y septiembre de 2024 se contabilizaron “5000 estructuras dañadas por día”, lo que agrava la presencia de materiales contaminantes como asbesto o plomo dispersos entre los escombros.
Rajchenberg destacó también el trabajo de la investigadora Ornella de Gasperín, del Instituto de Ecología de Xalapa, quien comparó el nivel de contaminación generado por la guerra.
“Doce meses de genocidio han contaminado más que 53–57 trenes Maya por año”.
Además, advirtió que la reconstrucción futura también tendría efectos severos. A ello se suma la contaminación deliberada de tierras agrícolas.
“La reconstrucción de 100 000 viviendas destruidas contaminaría más que 130 países en un año…Hasta antes de octubre del 23 eran de uso agrícola y servían para la alimentación de la población gazatí, pero la posibilidad ha quedado totalmente excluida… por abandono, bombardeos y contaminación intencional”.
Un territorio vuelto inhabitable
El conductor cuestionó cómo es posible que, aun cuando se ha sugerido que Israel podría buscar ocupar ese territorio, la devastación lo vuelve imposible incluso para quienes pretenden apropiárselo.
“Absolutamente… No veo cómo podrían llevar a cabo esos planes.”
Recordó que existen proyectos geopolíticos y económicos detrás de la ocupación, incluidos planes de corte turístico o la explotación de recursos estratégicos como tierras. Sin embargo, insistió en que la devastación actual vuelve cualquier proyecto inviable:
“Lo que está ahimando ante todo no es la eventual inversión multimillonaria en el territorio: es el exterminio”.
Destrucción de la memoria cultural y académica
El doctor profundizó en otra dimensión del genocidio: la destrucción de la identidad colectiva palestina.
“No es solo la destrucción de casas, no es solo la contaminación de tierras agrícolas, sino también la destrucción intencional de toda la infraestructura educativa, de los centros religiosos, de los sitios arqueológicos… de todo aquello que constituye la identidad de un pueblo.”
Explicó que al eliminar los lugares de memoria se borra la posibilidad de que ese pueblo se reconozca a sí mismo como tal. A esta práctica la ha llamado escolasticidio o academicidio, por la muerte de investigadores, científicos y docentes producto de los bombardeos.
Te recomendamos:





