Diferentes filtros de seguridad y traslado de boletas en camiones blindados son algunas de las medidas que aplica Morena para resguardar los resultados de sus encuestas internas.
Aura García
Una bóveda “secreta”, ubicada en la Alcaldía Cuauhtémoc, resguarda ya las primeras urnas que fueron utilizadas durante la aplicación de la encuesta nacional de Morena, con la que el partido definirá su futura candidatura presidencial.
La empresa de valores aplicó desde este miércoles un protocolo de seguridad para que nadie, sin autorización, acceda al inmueble, e IMER Noticias pudo constatar el arribo de decenas de boletas.
Aunque parece un edificio cualquiera, la llegada de camionetas blindadas y un hombre armado que vigila a media calle delata la naturaleza del lugar; mientras que las playeras color guinda confirman que Morena resguarda aquí su material.
Se trata de una especie búnker, en medio de una calle con poco tránsito peatonal. El acceso principal está bloqueado por cinco jóvenes que portan playeras del Comité Ejecutivo Nacional, y tras ellos una reja blanca espera a quienes llegan a formarse con los resultados de la votación.
Para acceder, en teoría, es necesario identificarse, y una vez dentro arrancan las preguntas protocolarias. La reja permite observarlo todo a la distancia.
Desde aquí, parece que los lineamientos se cumplen. Las urnas llegan selladas, con el mismo plástico protector, el folio está visible y a lo lejos se percibe un acta, el problema, según relatan algunos observadores, es todo lo que antecede a este procedimiento.
Los equipos de los presidenciables
Carla Espinoza, por ejemplo, integrante de las redes de Marcelo Ebrard en Quintana Roo, llegó al punto persiguiendo dos urnas desde Cancún.
Cuando presenció su entrega el receptor le generó desconfianza, debido a que no logró identificarse como trabajador del partido, y acordó acompañarlo en su recorrido de mil 600 kilómetros por tierra y aire para verificar su destino final.
“Esta mañana, gente sin identificación alguna se presentó y dijo que iba a recoger paquetes. Nosotros dijimos que no nos íbamos a ir y nos dijeron que ‘si los queríamos seguir los siguiéramos’ y pues yo me vine a resguardar las dos urnas desde Cancún.
Localizamos cuál era el vuelo y venimos a resguardar nuestros paquetes. La persona que venía de Cancún nunca presentó ningún documento del CEN o la Comisión Nacional de Encuestas; es decir, cualquier persona pudo haber dicho que iba a recoger una urna y se la hubieran dado”.
La mujer, quien calza sandalias y un vestido playero, en plena llovizna capitalina, alega que la Comisión Nacional de Encuestas no protegió debidamente su contenido, que los aplicadores pasearon con las papeletas por un local de comida, el banco, un estacionamiento y un hotel, que no tenían indicaciones claras para el traslado y que incluso pretendían llevar a su habitación las urnas.
Ella y sus compañeras se negaron, advirtieron omisiones en el resguardo y negociaron con otros miembros de la cadena de custodia que la mochila con las boletas se quedara en el lobby, a fin de que estuviera a la vista de un grupo que estuvo en vela.
El desorden imperó en esa pequeña muestra, según relata la quintanarroense, y luego de 24 horas, un vuelo comercial y varias discusiones acaloradas finalmente constató que no hubo manipulación de las respuestas.
Pero, Espinoza deja la Ciudad con incertidumbre y alega que el caos ha sido la regla no sólo en su entidad, sino en toda la República.
“Imagínense estamos encuestando Quintana Roo con 4 personas y a la falta de personas que puedan hacerse cargo, entonces nombran esta figuras y somos ciudadanos y ciudadanas, como yo, que voluntariamente nos ofrecimos a vigilar las urnas y los paquetes.
El día de ayer, los tenían en una mochila, luego los sacaron, luego los metieron a un paquete y ahora resulta que los encintaron. No hay reglas claras”.
Los vigilantes
Historias como la suya son registradas por un grupo de «vigilantes» que hacen base al exterior de la bóveda y que anotan llegadas o salidas por encargo de los aspirantes.
Ayer, la lluvia los desplazó a una esquina, pero ni el clima les permite retirarse, puesto que la empresa tendrá sus puertas abiertas las 24 horas del día.
Así pues, llegan relevos a custodiar la zona y verificar las reglas. Sin embargo, alertan que se han entregado muy pocos paquetes y temen que en las últimas horas del 3 de septiembre las encuestadoras pretendan terminar aquello que no lograron hacer en cuatro días.
El domingo era la fecha límite para terminar el encargo, pero hay quienes afirman que este plazo deberá extenderse ante los cientos de inconvenientes reportados.
Esta es la boleta que se está utilizando en el proceso de levantamiento de encuestas de nuestro partido. Nada ni nadie se interpondrá en una decisión que solo le corresponde a la gente, ¡en #Morena no hay dedazo! pic.twitter.com/mFMiyqlY4k
— Mario Delgado (@mario_delgado) September 1, 2023
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