Elles también necesitan existir y una de las formas de hacerlo, es nombrándoles correctamente para reconocer su existencia y su valor en la sociedad.
Sofía Gutiérrez / Julián Vásquez
En agosto de 2021, Andra Escamilla, entonces estudiante de Arte Digital del TEC de Monterrey, se viralizó en internet cuando un estudiante se refirió a elle como “compañera” en una de sus clases virtuales.
Elle se molestó porque pertenece a la comunidad del género no binario: personas que no se indentifican como hombre ni como mujer, y que por ello, prefieren usar un lenguaje no sexista donde la “E” es protagonista.
Palabras como elle o bienvenides son material de memes y críticas de academias de la lengua española. Pero, ¿por qué se utilizan? Para Andras Hernández, psicologue del colectivo Resistencia No Binarix, su uso permite reconocer su existencia:
El lenguaje incluyente puede ser un lenguaje más neutro. Donde se omiten por completo los pronombres para no estar acudiendo precisamente a nombrar de una manera que no va. Este es aquel que nombra a las personas que nos descolocamos del binario de género. Y que no nos sentimos representadas con los pronombres femeninos y masculinos. Es decir, ella o él, o que definitivamente no utilizamos ningún pronombre.
Ya lo dijo la RAE, el lenguaje inclusivo es innecesario, pero también lo eran palabras como chat o emoji. Que ahora son aceptadas en la academia. Y Andras, quién también pertenece a la comunidad no binaria, lo recuerda:
El español es uno de los idiomas más impuros que existe. Porque es una lengua romance. Es una combinación de un montón de lenguas y no podemos estar hablando de conservar el español como es. De hecho se ha modificado muchísimo. Ustedes escuchan lo que era el español antiguo y no es para nada lo que es el día de hoy. Entonces ha habido muchas modificaciones. Y ha sido para poderse acomodar a las realidades que se van dando a cada momento.
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La “e”, la “x” o el arroba comienzan a ser más utilizadas en ambientes familiares, laborales o escolares. Y Donovan Herrera, profesor del taller de lectura, redacción e iniciación a la investigación documental en el CCH Sur, se ha estado adaptando al cambio:
Trato de hacer una mezcla de lenguaje inclusivo. Pero les digo no se sientan de esa manera. Ahora si ustedes desean que, y eso es un acuerdo grupal, en que manejemos una especie de lenguaje inclusivo, pues claro, lo podemos hacer. Yo no estoy cerrado a ello. Creo que lo importante es la parte de la tolerancia pero la tolerancia en el sentido amplio, tanto yo con esta idea de la que ellos tienen del lenguaje inclusivo, que son varias, las maneras que hay de llamarse inclusivos, pero también de este lado, pensar que aunque sea como ortodoxo o viejo, pensar en esta parte de lo neutro, ¿no?
La diferencia entre palabras aceptadas por la RAE como “Selfie” y “compañere” está en que la última hace sentir que existe a persones como Mixly, estudiante bisexual de 18 años:
En la escuela mis profesores, la mayoría son muy abiertos con el tema y si lo permiten. Pero hay algunos a los que les cuesta más trabajo. No es que no lo permitan simplemente. Como que se les olvida por falta de costumbre implementar este lenguaje en su vocabulario.
En México 1 de cada 20 se identifican como LGBTI
En un país que para 2021 uno de cada 20 habitantes se identifican dentro de la población LGBTI, según la Encuesta Nacional sobre la Diversidad Sexual y de Género del Inegi, el acto de nombrarlas, nombrarlos, nombrarles, les valida:
Incluso hacer una sencilla pregunta ¿oye cómo te gustaría que me refiera a ti? Desde esa simple pregunta cambia todo. Porque lo que le estamos diciendo a la otra persona es me importas. Porque te estoy viendo, porque te estoy tomando en cuenta, te estoy preguntando cómo te vas a sentir más segura. Porque yo quiero que te sientas seguro, estoy siendo también tu espacio seguro.
Otro de los retos para persones de la comunidad está en los prejuicios que enfrentan con otros ciudadanos, como Andra Escamilla en su escuela:
Siento que apenas les estudiantes empezaron a pensar un poco respecto al tema. Pero creo que están en ese proceso. Creo que también que la pandemia sucediera hizo como que fueran un poquito retrasados en esa discusión. Y creo que hay algunos a los que todavía, lejos de tener esa apertura, les parece gracioso. Sobre todo a los hombres les parece muy chistoso, les parece una tontería. Y lo ligan mucho con las mujeres y el feminismo. O con una cuestión homosexual.
Para la fundadora de Resistencia No Binarie, afrontar los desafíos de asumir su identidad, podría ser más sencillo si se apela a la empatía:
Si yo estoy observando que mis compañeres se están riendo de una persona por algo. Pues yo también les puedo decir: oigan, esta persona no ha hecho nada para merecer ese trato, entonces bájenle. Tampoco me voy a meter en problemas por eso, pero no tengo por qué quedarme callade de si yo puedo hacer algo al respecto.
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Está claro que un lenguaje inclusivo va más allá de hablar con la “E”; existen propuestas no sexistas, no racistas y que abrazan otras lenguas -como la de señas, o la comunicación para personas invidentes-, sin embargo, elles también necesitan existir y una de las formas de hacerlo, es nombrándoles correctamente.
Para quienes pertenecen a la comunidad, como Andras o Mixly, este tipo de expresiones es fundamental para sentirse respetados como personas, como persones, y abre la puerta a comprender las identidades de quienes nos rodean.
Puede no ser de suma relevancia. Pero para la persona es invalidar su identidad. Entonces considero que no nos hace sentir válidos o bienvenidos bienvenidas, bienvenides en el ambiente escolar, si no le dan la importancia que merece. Es precisamente por esto que cuando se dirigen a alguien con el pronombre que es de su elección. Por ejemplo, yo me identifico como ella, me hace válida, vista y escuchada, y todos deberían tener el derecho de sentirse igual.
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