Las coautoras del libro “Violencia Obstétrica. Nuestro cuerpo, nuestro embarazo, nuestra maternidad” señalaron que esta práctica sucede sin que las mujeres se den cuenta.
Georgina Hernández
Exceso de cesáreas; tactos vaginales sin justificación; impedimento para amamantar a sus bebés; negar, forzar o abusar de medicamentos como la anestesia o la oxitocina son algunas formas de violencia obstétrica en el sector salud de México.
Las coautoras del libro Violencia Obstétrica. Nuestro cuerpo, nuestro embarazo, nuestra maternidad indicaron que el objetivo del texto es empoderar a las mujeres y quitar mitos, temores y prejuicios sobre el parto.
Para Mercedes Llamas, este texto evidencia que muchos médicos aprenden en el internado procedimientos que tienen prácticas que vulneran el derecho de la mujer a tener un parto respetado y el derecho del bebé a estar con su madre.
“Me di cuenta que había muchas prácticas que no había vivido en mis partos anteriores. Por ejemplo, tactos vaginales desde el séptimo mes, muchos comentarios fuera de lugar, que me quitaran a mis hijos horas después haber nacido”.
A la par, Nadia Choreño explicó que el libro plantea la violencia obstétrica es silenciosa o naturalizada porque esta sucede. Pero, las mujeres no se dan cuenta, ya que existe falta de información y el reconocimiento del concepto en las leyes e instituciones.
Por ello, precisó que el texto reúne las voces de las mujeres para que no sean disminuidas y que este tema no sea considerado como algo sin importancia y de lo que no se debe hablar.
También, señaló que lo más importante para reducir la violencia obstétrica, es tomar a las mujeres como el centro de decisión de su parto.
“Si yo como médico requiero hacer un tacto vaginal, no quiere decir que no lo hago, simplemente se le debe informar a la mujer por qué es necesario el tacto vaginal cada cuanto lo tengo que hacer y pedir autorización sobre lo que se debe hacer e informarnos sobre lo que se hace en nuestro cuerpo”.
De acuerdo con datos del INEGI, entre 2016 y 2021, 2.5 millones de mujeres, de 15 a 49 años que tuvieron una hija o hijo, vivieron algún tipo de maltrato durante su atención obstétrica.
Las mayores prevalencias de esta violencia se reportaron en: San Luis Potosí, Tlaxcala, Ciudad de México, Querétaro y Morelos.
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