Si bien los partidos políticos son necesarios para los sistemas democráticos, también se han convertido en estructuras burocráticas.
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IMER Noticias
Este viernes en su Biblioteca Mínima del Buen Ciudadano, el analista Isidro Cisneros nos recomienda una lectura que reflexiona sobre la ruptura del vínculo entre los partidos políticos, la sociedad y el Estado, así como el surgimiento de nuevas expresiones organizativas.
Para ello, compartió la reseña del libro Il Triangolo Roto: Partiti, Societa e Estato, de Fabrizio Barca y Piero Ignazi, quienes exponen el “declive de los partidos políticos como organizaciones, como objeto de la lealtad de los ciudadanos, como movilizadores de votos y como actores clave de la política democrática”.
En esta obra los autores refieren que la ‘generación madura’ “tiene en mente un tipo muy particular de partido, que es el partido de masas que nació y se desarrolló a principios del siglo XX y que era el típico partico de la sociedad industrial, un partido con numerosos inscritos, bien organizado en el territorio […]”.
Le siguió el partido de masas, entre los años 70 y 80 del siglo pasado; pero actualmente surgen nuevos partidos que se desarrollan en contraposición al viejo modelo del partido socialdemócrata, con liderazgos colectivos, rotación de los elegidos, rechazo de la representación delegada, asambleísmo y apertura.
Sin embargo, los institutos políticos han desembocado en estructuras ricas en financiamiento, es decir, en partidos estadocéntricos. Además, ha roto uno los principales objetivos de los partidos políticos, que es el enlace de la ciudadanía con aquellas instituciones de toma de decisiones.
Cisneros refiere que, si bien los partidos políticos son necesarios para los sistemas democráticos, pues la única estructura que permite vincular a los ciudadanos con las instituciones del Estado; también se han convertido en “fierros viejos, no se han renovado, se han anclado a viejas ideologías, se han alejado de los ciudadanos, han generado estructuras burocráticas a su interior y el proceso de toma de decisiones es muchas veces poco democrático”.
Ante esto, los autores Fabrizio Barca y Piero Ignazi proponen una apertura generalizada de los partidos para que los ciudadanos participen en las decisiones de dichas instituciones.
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