El Museo de Arte Moderno presentará la instalación “Rafael Lozano-Hemmer: Jardín inconcluso” una experiencia inmersiva. Te invita a reflexionar sobre el uso de las Tecnologías, el Facsismo, la voz, el respeto, la Vida y la muerte.
Carolina López Hidalgo
Conformada por nueve instalaciones inconclusas que dependen del público para culminar, el artista mexicano residente en Quebec, Rafael Lozano-Hemmer, juega con la tecnología y la creación formando rutas de arte, ciencia y convivencia entre artistas y científicos que dan parte del trabajo de un creador que solo une talentos.
«Porque soy alguien con déficit de atención, es alguien que no tiene profundidad de estudios en una cosa especializada. Digamos que en Mi mi actividad es interconectar disciplinas diferentes. Por eso comencé con las fotos de todos mis asistentes, porque lo que yo hago es conectar esas realidades. Por eso también es muy parecido al teatro. En el mundo del arte pretendemos que estamos todavía en el siglo XIX, pero la realidad de muchos artistas contemporáneos es que trabajan con un equipo atrás, damas que lo esconden. Entonces, yo creo que es un poco esa falta de talento. Lo hizo juntarse con gente talentosa».
Las propuestas escénicas y artísticas enseñadas para recorrerlas en la noche nos hablan de diversos tópicos. Desde la radiación cósmica, el uso de la tecnología, la importancia de la voz, de las lenguas, del cuerpo, de la poesía, con una calzada de voces con archivos sonoros de la fonoteca. Una laringe que nos recita un poema, cortinas de luz, proyección del calor y palabras como tensión, equilibrio y ruptura que son reflejadas en una obra de Felgueres.
«Las obras de arte tienen que tener muchos cabos sueltos y tú agarras uno de estos cabos y si te interesa escarba detrás. Lo importante es que detrás haya algo. Les estaba No les conté toda la historia de Babe, pero cuando veas esa laringe, habrá quien quiera leer ese texto y cuando leas ese texto te vas a llevar algo histórico, algo poético, algo que suma.
Entonces, a mí me interesa que la obra, por ejemplo, que tenga éxito de público, aquí necesitamos que venga mucha gente para activar las piezas, pero al mismo tiempo que tengas una reflexión crítica».
Una exhibición que se presentará de 7 a 10 de la noche en el Museo de Arte Moderno y que nos muestra el pensar de un creador que funda los diversos lenguajes que existen hoy.
«No, estamos ante un nuevo fascismo. Entonces, bueno, el arte tiene dos opciones contra el fascismo. Una es generar crítica, obras de intervención casi política y esto lo hice, por ejemplo, en la pieza entre Estados Unidos y México en sintonizador fronterizo, esta pieza que conectaba a las dos ciudades hermanas en la frontera.
Esas eran piezas dedicadas a un momento de fascismo que estábamos Y luego lo que lo otro que el arte puede hacer es la continuación, la sanación, la creación de comunidad, la creación de lenguajes en donde la gente se puede reflejar unos a otros. Y creo que esas piezas también son políticas. O sea, sí creo en la política de presentar a unas poetas que normalmente la gente no esté leyendo.
Sí creo en la posibilidad de darte cuenta que tu cuerpo está en constante de venir con la atmósfera. Son temas más poéticos, pero sí, sí pienso que hay una crítica de la tecnología no como una herramienta, sino como un lenguaje que es inescapable, que es planetario y que hay que criticar».
Con una responsabilidad ambiental, Rafael Lozano Hemmer funciona, dialoga y encuentra nuevas maneras del ahorro energético. Para su instalación se cuenta con materiales sustentables que ayudan a que la naturaleza no se perjudique ni se destruya.
«¿Cómo hacemos para que estas tecnologías que tienen esta génesis bélica o predatoria o de vigilancia orwelliana se conviertan en momentos para compartir? No de forma celebratoria necesariamente, pero sí estar presentes por el hecho de que nuestro cuerpo no termina con nuestra piel, sino que estamos en constante interacción con la atmósfera, no solo por nuestro calor, pero las feromonas, nuestra voz, en fin, somos mucho más que nosotros mismos. Y esto es este tipo de piezas presentada aquí en el Bosque de Chapultepec, me interesa mucho ver su relación no solo con la gente, sino también con la belleza del bosque».
Finalmente, con esta exposición instalación, el Museo de Arte Moderno ofrece una conversación entre el hoy, el ayer y el mañana.
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