Natalia Matamoros relata el impacto emocional que enfrenta la diáspora venezolana tras el terremoto en La Guaira. La periodista recoge testimonios de migrantes que viven el duelo, la impotencia y la pérdida desde lejos.
Natalia Matamoros / Laura Velarde
La distancia nunca había parecido tan larga. Desde México, cientos de venezolanos viven con el teléfono en la mano, atentos a una llamada, un mensaje o cualquier noticia que rompa el silencio dejado por los terremotos que sacudieron a Venezuela. Mientras el tiempo avanza, el duelo también hace su trabajo.
José Luis Machado es uno de ellos. Durante doce días esperó noticias de su hermana, Carmen Machado; su sobrino, Kevin González; y su cuñado, Edul Silso, quienes quedaron atrapados tras el colapso de un edificio en La Guaira. Finalmente, la noticia llegó: los tres fueron localizados sin vida entre los escombros. La incertidumbre terminó, pero dio paso a un duelo que ahora enfrenta a miles de kilómetros de su familia.
Desde entonces, dormir se volvió casi imposible. Los días transcurren entre llamadas, actualizaciones en redes sociales y el dolor de saber que no podrá despedirse de sus seres queridos. La impotencia de no poder estar allá pesa tanto como la propia pérdida.
«Esta siuación es indescriptible, la verdad no se la deseo a nadie porque son muchas emociones juntas, es tristeza, es dolor, es angustia es rabia, frustración, son muchas emociones que se te escapan de las manos. A veces no quieres hablar con nadie, a veces la gente hace comentarios que te hieren y no lo hacen por maldad. Por ejemplo que están ahí y se murieron, entonces te llenas de frustración o rabia».
Aun con el corazón puesto en Venezuela, cada mañana abre las puertas de su restaurante, el negocio que sostiene a su familia en México. Atiende clientes, sirve platillos y procura continuar con la rutina, aunque reconoce que su mente permanece a miles de kilómetros de distancia.
🇻🇪🤝 Residentes de la CDMX acuden al centro de acopio instalado en la Embajada de Venezuela en México para entregar alimentos e insumos de limpieza.
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📦 Los donativos serán destinados a las comunidades afectadas por los recientes sismos en territorio venezolano.
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“Quisieras ayudar, pero estás lejos”: el drama de la diáspora venezolana
En los momentos de mayor ansiedad busca refugio en libros de autoayuda o ver algún programa. Intenta encontrar herramientas para contener el miedo, la impotencia y la rabia que lo acompañan desde hace días. Pero admite que no es sencillo.
«Me he refugiado en mi cama a veces, me siento a escuchar otras cosas, a escuchar un podcast, a escuchar una novela porque la mente comienza a tener revoluciones, a pensar tantas cosas y a conectar tantas cosas que a veces te puedes volver loco».
En Guadalajara, Valesa Ruiz enfrenta otra forma de la misma tragedia. Su comadre perdió su hogar y quedó damnificada por los terremotos. Su primo logró salir con vida de un edificio durante el sismo, pero el impacto fue tan fuerte que poco después sufrió un infarto y falleció.
Desde la distancia, Valesa no ha encontrado la manera de procesar el dolor. Quisiera estar en Venezuela para despedir a su primo y abrazar a su familia. También anhela traer a su comadre a México y abrirle las puertas de su casa para ayudarla a empezar de nuevo.
🇲🇽 🇻🇪 El arribo del escuadrón con las banderas de México y Venezuela ondeando.
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«Era demasiado que ya mi cuerpo sentía que iba a estallar»: impacto emocional luego de la pérdida venezolana
La angustia terminó por reflejarse en su cuerpo. Las noches sin dormir se volvieron frecuentes y la ansiedad alcanzó tal intensidad que tuvo que acudir al hospital para recibir atención médica.
“No podía concentrarme para nada en el trabajo, no tenía ganas de comer porque lo que quería era saber y ver las noticias porque uno estando lejos lo que le queda es ver noticias, entonces cada vez que veía las noticias era peor porque si necesitan ayuda, que no iba nadie, ya después que no dejaban pasar a nadie, era demasiado que ya mi cuerpo sentía que iba a estallar. Fue tanto que la presión arterial subió a 214”.
Al ver las imágenes de Venezuela, Valessa reconoció el edificio donde vivía antes de emigrar y la escuela a la que durante años llevó a sus hijos. Ambos inmuebles quedaron reducidos a escombros. Contemplar esos lugares, que formaban parte de su vida cotidiana y de sus recuerdos familiares, le hizo sentir que una parte de su historia también se había derrumbado.
«El ver la zona donde uno vivió tantas cosas bonitas, mis hijos crecieron… da melancolía, da dolor, tristeza e impotencia, da también menos mal que uno no estaba allá. Son muchos sentimientos que pasan por la mente de uno, uno se queda pegado en las noticias para saber porque hay mucha gente que uno conocía de la zona».
A unos kilómetros de Valessa, en la Ciudad de México, Livia Peñaloza también libra una batalla emocional. Es psicóloga y conoce las herramientas para acompañar el sufrimiento de otras personas. Sin embargo, esta vez la tragedia también atravesó su propia historia: tiene familiares desaparecidos tras los terremotos y, como miles de venezolanos en la diáspora, ha tenido que enfrentar el miedo, la incertidumbre y la espera.
Reconoce que los psicólogos también sienten, lloran y se angustian. Ninguna formación profesional inmuniza frente al dolor cuando la tragedia alcanza a la propia familia. Aun así, decidió transformar esa experiencia en una forma de ayudar.
🇻🇪 El gobierno de Venezuela elevó a 4,490 el número de personas fallecidas por los sismos.
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📊 Además, informó que 16,740 personas resultaron heridas y que 120,794 familias han sido atendidas en las zonas afectadas. pic.twitter.com/6O4q8PPhgI
«Acompañamiento terapéutico, es necesarísimo»: impacto emocional ante tragedia venezolana
Junto con otros especialistas impulsó la Red Praxis, vía Whatsapp, una iniciativa que brinda acompañamiento psicológico gratuito tanto a venezolanos que permanecen en su país como a quienes viven en la diáspora y enfrentan ansiedad, duelo, incertidumbre o estrés a causa de la emergencia.
«Inicialmente comenzamos con 20 profesionales del área de la salud mental, al día siguiente eran 100 y actualmente somos más de 700 psicólogos dando soporte a personas venezolanas, no solo en Venezuela, sino en varias partes del mundo. También a esta red se han sumado colegas mexicanos, ecuatorianos, colegas colombianos, españoles. Realmente ha sido interesantísimo ver cómo la gente se suma y te dicen aquí estoy presente y aquí estoy para ti, para ayudarte».
Desde que comenzaron los terremotos, la demanda de atención ha sido abrumadora. Para Livia, entre los casos más frecuentes aparecen personas con crisis somáticas, ataques de pánico, ansiedad, depresión, sentimiento de culpa y la reactivación de procesos de duelo que permanecían sin resolver y que la tragedia volvió a abrir.
Niñas y niños también han resentido la angustia de sus familias, a través de ataques de pánico.
Ante este panorama, Livia recomienda limitar la sobreexposición a imágenes y videos del desastre, establecer momentos específicos del día para consultar información proveniente de fuentes confiables y mantener contacto frecuente con familiares y conformar redes de apoyo.
«Debe seguir el acompañamiento y recomiendo el acompañamiento terapéutico, es necesarísimo. Las emociones no se guardan, las emociones no se inhiben, no se reprimen. Si usted quiere llorar llore, si usted quiere correr trote, si usted quiere gritar, grite. Sin embargo, va a necesitar de acompañamiento terapéutico. Una de las cosas más importante que tenemos ahorita hay mucha información sobre la salud mental, y si tú no estás bien emocionalmente, cómo puedes transmitirle fortaelza y acompañamiento a tus familiares que están en Venezuela».
Mientras José Luis intenta aprender a vivir con la pérdida de sus seres queridos y Valesa enfrenta un duelo que también se vive a la distancia, ambos recuerdan que los terremotos no solo derriban edificios.
También dejan heridas invisibles que tardan mucho más en sanar. Reconstruir la vida de miles de familias implicará levantar ciudades, pero también cuidar la salud mental de quienes sobrevivieron y de quienes, lejos de casa, siguen intentando encontrar la manera de seguir adelante.
🚨 #ÚltimaHora Un sismo de magnitud 7.1 sacudió Venezuela este miércoles, de acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
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El movimiento telúrico tuvo su epicentro a 28 kilómetros al noroeste de Montalbán.
📽️: Especial pic.twitter.com/sebTanTvI7
«Sientes impotencia, rabia y dolor»: perdida venezolana genera impacto emocional
La devastación provocada por el reciente terremoto que afectó a La Guaira y otras zonas de la región central de Venezuela no solo ha dejado destrucción material y pérdidas humanas. También ha abierto una profunda herida emocional entre los millones de venezolanos que viven fuera de su país.
La periodista venezolana Natalia Matamoros relató cómo recibió la noticia mientras realizaba una cobertura en México y cómo, desde ese momento, comenzó una cadena de angustia, incertidumbre y dolor compartido por miles de migrantes.
«Siento que la magnitud de este desastre nos rebasó a todos y que esto ocurre en medio de una crisis política y social que Venezuela arrastra desde hace años. Es como la guinda del pastel. Vivirlo desde acá es muy complicado porque tienes a tu familia allá y lo único que puedes hacer es llamar y esperar noticias».
Matamoros explicó que su madre y otros familiares se encontraban en la zona afectada cuando ocurrieron los dos sismos.
«Mi mamá me decía que fue una sacudida tremenda. Fueron dos movimientos en cuestión de segundos. Ella tuvo que ser bajada cargada por las escaleras porque no podía caminar y porque la magnitud del movimiento hacía muy difícil mantenerse en pie. Emocionalmente quedó muy afectada y hasta ahora sigue recuperándose del impacto».
💧 Además, 100 elementos de las Brigadas de Respuesta a Emergencias de la Armada de México apoyarán en el desembarque y distribución de la ayuda, así como en la instalación y operación de las plantas potabilizadoras, en coordinación con las autoridades venezolanas. pic.twitter.com/ixsI6pALWE
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La periodista destacó que el sufrimiento de la diáspora tiene características particulares.
«La diáspora resiente muchísimo esto porque primero tienes un sentimiento de culpa desde el momento en que migras. Cuando pasan este tipo de tragedias y no puedes estar allí, no puedes colaborar de manera directa, quisieras hacer tantas cosas, pero desde afuera estás limitado. Sientes impotencia, rabia y dolor porque ves cómo tu gente pierde familiares, hogares y comunidades enteras».
Entre los testimonios que recopiló destaca el de un venezolano radicado en México, José Luis Machado, que perdió a su hermana, cuñado y sobrino bajo los escombros.
«Fueron doce días de incertidumbre. Los vecinos intentaban rescatar personas con sus propias manos porque no había equipos suficientes. Al final encontraron los cuerpos sin vida. Imagina el dolor de no poder estar allá acompañando a tu familia y tener que continuar trabajando aquí mientras enfrentas ese duelo».
Matamoros explicó que la tragedia ha evidenciado la necesidad de atención psicológica para quienes viven el luto a distancia y destacó la labor de organizaciones que ofrecen apoyo emocional gratuito a migrantes afectados.
«Son personas que han contenido el dolor durante días y semanas. Necesitan acompañamiento psicológico para procesar la culpa, la impotencia y el duelo. Es una tragedia que también se vive fuera de Venezuela y que merece ser atendida».
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