Habitantes de Xoco denuncian el impacto de megaproyectos inmobiliarios, el aumento del predial y las rentas. Así como el desplazamiento de familias originarias.
Ethan Balanzar
Julia Adoración tiene 79 años y ha vivido toda su vida en el pueblo de Xoco junto a sus hijos. Ella cuenta que ha aguantado la subida indiscriminada del predial, el agua y múltiples agresiones de sus nuevos vecinos, fruto de los nuevos proyectos inmobiliarios en los linderos del pueblo de la capital del país.
Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (cuyo acrónimo es ProDESC), una organización no gubernamental, en compañía de la Asociación ciudadana del pueblo de Xoco, han documentado 14 desarrollos inmobiliarios en la demarcación del pueblo, todos para la especulación inmobiliaria: City Tower, Be grand, Residencial Monarca, entre otros figuran en los registros.
«Que paren todas las construcciones. Yo nada más pido que paren las construcciones porque esas nos van a venir aquí a colonizar todo, así como han colonizado el pueblo de Acapulco, Puebla, Hidalgo, Guanajuato, y sus alrededores, Irapuato, todos esos, San Miguel de Allende. No son este mexicanos los que habitan ahí, son puros americanos, canadienses, puras personas que se vienen a gozar su jubilación. Son puras personas adultas mayores».
El Instituto Electoral de la Ciudad de México divide a Xoco en dos secciones, la sección 4506 y 4519. Entre las dos, contabilizaban 5870 pobladores en 2021.
Una de ellas en Diana Patricia, quien ha vivido toda su vida en el poblado y relata cómo ha sufrido agresiones por parte de sus vecinos. Incluso denunciadas con las autoridades de Benito Juárez, pero que han continuado sistemáticamente: el arrojo de piedras, botellas de cerveza, sillas e incluso porta extintores a su propiedad.
«A mi prima la de San Felipe, al fondo está una tiendita, le dañaron sus paneles solares. No sé qué le aventaron y se los rompieron. A la otra vecina que está como a tres casas para acá, le dañaron sus tejas. Le aventaron no sé qué cosa y a su conexión de gas. Dice, «A mí me da miedo.» Dice que le vayan a dar y haya una fuga o algo. O sea, no entienden y y son todos los fifis los que avientan y hacen sus desmanes. Todos los chamacos que sus papás yo creo que no quieren y los dejan que se embriaguen».
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— Pueblo de Xoco (@PueblodeXoco) September 23, 2022
Asociación ciudadana del pueblo de Xoco mantiene un litigio con Be Grand
Actualmente, la Asociación ciudadana del pueblo de Xoco mantiene un litigio con Be Grand por la construcción de un complejo de 764 departamentos en el territorio. Sin embargo, el pasado 25 de agosto un juez del Juzgado Cuarto en Materia Administrativa determinó retirar las suspensiones contra esta compañía.
Ante esto, Ameyalli Magallón, miembro de la asociación, manifestó que este tipo de decisiones judiciales atentan contra el derecho a la vivienda.
«Ha sido objeto de hiperurbanización, de extracción, del valor del suelo para poder tener proyectos multimillonarios, de por ejemplo, el que el que está ahorita parado son alrededor de 6 mil millones de pesos que estamos deteniendo, y que supuestamente las autoridades, el poder judicial dicen que hay un interés público por la creación de vivienda, pero seamos francos, estos nuevos desarrollos que se están haciendo no son vivienda, son cuartos de hotel, finalmente van a estar dentro de un catálogo de un dueño que tiene alrededor de 20, 40 unidades y que pone en renta de corta estancia, mal llamada vivienda turística».
Adicionalmente, la asociación explicó que el valor del suelo, las rentas y los impuestos como el predial se han disparado. Esto presiona financieramente a las familias originarias a vender y mudarse a otras partes de la ciudad. Asimismo, el desarrollo de miles de nuevas viviendas de lujo ha provocado desabasto para los negocios y viviendas locales.
De acuerdo con Magallón, el fenómeno se disparó principalmente por la construcción de megaproyectos inmobiliarios, siendo el complejo comercial y residencial Mítikah el epicentro de las disputas.
Por ello, el llamado de los vecinos de este pueblo es principalmente a no considerar a la vivienda como una mercancía y a permitir que las personas que han habitado el territorio por décadas puedan vivir en paz.
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