El encuentro internacional de arte público feminista reunió a cinco muralistas de distintos países. Artistas de México, Colombia, España, Brasil y Canadá intervinieron muros en la Ciudad de México, visibilizando las emociones, luchas y memorias de las mujeres a través del arte urbano.
Carolina López Hidalgo
Difundir el trabajo de mujeres en el espacio público, abrir las paredes de las casas y negocios para expresar las diversas emociones y sentimientos que han callado durante siglos es uno de los objetivos del Encuentro internacional de arte público y feminista que reunió a 5 muralistas.
Este encuentro internacional de arte público y feminista fortalece a la mujer como territorio, como lucha y como cuerpo.
“La lucha de todas nos abrió camino”: muralistas convierten el espacio público en memoria viva
Entre vecindades y avenidas grandes, en la esquina de eje uno y Guerrero se encuentran dos de los murales en los que intervino Mont Ventura de San Luis Potosí y Katherinn Martínez de Colombia, obras que nos enseñan el dolor y la desventura, así como la fuerza de la mujer
«Quise hacer una mujer, que es una parcerita mía, en un campo de Amapola. No sé si sepan, pero la Amapola ha sido una planta que ha sido explotada históricamente para unos fines un poco oscuros, igual que los cuerpos feminizados. Entonces, para mí es muy importante que las mujeres resistamos y que igual que las plantas florezcamos a través de la historia y a pesar de todas las complicaciones que hemos tenido. Y toda la explotación que hemos vivido los nuestros cuerpos».
El otro mural nos enseña a la mujer que abraza a su hijo, más allá de proteger es cuidar del entorno.
Eva Mena de España, Mont Ventura de San Luis Potosí, México, Fefe Talavera de Brasil, Megam Oldhues de Canadá y Katherinn Martínez de Colombia trabajaron con varias personas para mostrarnos su arte y su visión de la vida y de la esperanza que aún se tiene.
«Mi obra se ve a una niña sujetando una bola de luz. Esa bola representa a todas las mujeres que nos han ido abriendo camino porque sin ellas no podríamos no podríamos estar aquí. La lucha de todas ellas y bueno, la niña representa el futuro. Está sujetando esa bola, esa bola de luz la ilumina el camino, pero ella va a tener que seguir peleando porque todavía nos queda mucho trabajo por hacer».
Luego caminamos por la avenida Guerrero en grupo. A pesar de la hora en el trayecto nos encontramos con indigentes dormidos sobre la acera, abriendo sus ojos ante el barullo del contingente, y el penetrante sol.
Al llegar a la calle de Saturno, el sonido del rap nos guió al siguiente punto en el que se encuentran tres de los Murales restantes.
Ahí, la secretaria de Cultura Ana Francis Mor aseguró que con estos proyectos se ganan espacios, se muestra el talento y se arropa la alegría y el dolor que por genes han vivido las mujeres.
«Nuestra lucha es para que cada vez sean más y más oportunidades de que la expresión de las mujeres en todos los ámbitos esté puesta. Pero al mismo tiempo, pues también son espacios de un montón de dolor porque nos duelen muchas. Nos duelen nuestras amigas, nos duelen nuestras madres, nos duelen nuestras ancestras, las que no la lograron. Las que murieron de tristeza, las que murieron a golpes, las que murieron de no haber podido nunca tener ni media oportunidad de sacar la cara por la ventana. Y entonces pronto, claro, cuando nos reunimos todas las que estamos afuera y peleando, echando, y además tenemos espacios de poder, espacios de decisión, espacios de comunicación, espacios de visibilización. Es mucha efervescencia. Y yo creo que hay que aprovecharlo, amigas».
El recorrido concluyó en el cruce de avenida Guerrero y Saturno frente a una vecindad, en la que una carpa, sillas y bocinas esperaron a las artistas y autoridades. Una colonia llena de grafitis, en donde han participado diferentes creadores del aerosol, y que nos lleva a repensar el uso del espacio público
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