Fundación Princesa de Asturias otorgó el premio de la Concordia 2025 al Museo Nacional de Antropología por resguardo del patrimonio cultural.
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Carolina López Hidalgo
Por su labor en favor de los derechos humanos, la paz y el patrimonio, el Museo Nacional de Antropología (MNA) fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025.
“Acuerda conceder el premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025 al Museo Nacional de Antropología de México, heredero de una larga tradición en defensa y preservación de una parte esencial del patrimonio antropológico de la humanidad que, al mismo tiempo, expresa las señas de identidad de una gran nación en la que sus gentes se reconoce”.
Así lo dio a conocer la Fundación Princesa de Asturias a través de su cuenta oficial en X. Esto, luego de que el jurado determinó otorgar dicho premio al museo mexicano de 45 mil metros cuadrados y 22 salas que albergan más de 200 mil piezas que resguardan la historia del país.
#ÚLTIMAHORA: el Museo Nacional de Antropología de México ha sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025.#PremiosPrincesadeAsturias pic.twitter.com/2xiwbh7Dte
— Fundación Princesa de Asturias (@fpa) June 4, 2025
La candidatura fue propuesta por Emilio Lamo de Espinosa Michels de Champourcin, presidente del jurado del Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2025, y apoyada, por Eduardo Matos Moctezuma, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2022, y Juan Duarte Cuadrado, embajador de España en México.
¿Qué son los Premios Princesa de Asturias?
Los Premios Princesa de Asturias destacan la labor científica, técnica, cultural, social y humanitaria realizada por personas, instituciones, grupos de personas o de instituciones en el ámbito internacional. En la actual edición participaron 32 candidaturas de 23 nacionalidades.
La premiación se celebrarán en octubre en una ceremonia presidida por los Reyes de España, acompañados por la Princesa de Asturias y la Infanta doña Sofía, el reconocimiento está dotado con una escultura de Joan Miró —símbolo representativo del galardón—, un diploma acreditativo, una insignia y la cantidad en metálico de cincuenta mil euros.
Reacciones ante el reconocimiento
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló que al otorgar el premio al MNA, España reconoce a los pueblos el pasado:
“Pensar en el perdón. Es un gesto de parte de la corona española reconocer al Museo de Antropología. Entonces, ya dieron el primer pasito.
Espero que continúen en este proceso de reconocimiento pleno a los pueblos originarios, a las grandes civilizaciones del pasado, a los pueblos de hoy y a las grandes atrocidades que cometieron durante la llamada conquista española”.
También, la titular de la Secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, reaccionó a este premio a través de su perfil de X. En la publicación destacó que este reconocimiento es para el Museo que resguarda “el mayor acervo arqueológico del país y muestra la grandeza de las culturas fundadoras y vivas de México”.
Celebramos el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2025 al Museo Nacional de Antropología, un reconocimiento a una institución que resguarda el mayor acervo arqueológico del país y muestra la grandeza de las culturas fundadoras y vivas de México.
— Claudia Curiel de Icaza (@ccurieldeicaza) June 4, 2025
Obra emblemática de… pic.twitter.com/JP49kiXhxc
60 años de resguardar historia
“La primera colección que llega es el fontanero de la ciudad. Lucas Alamán le dice al encargado del drenaje de la ciudad que le mande las piezas que tiene en su casa que ha encontrado en el desarrollo cotidiano de su trabajo y por favor de especifica dónde las encontraste. Entonces el Entonces el fontanero le manda poco más de una docena de objetos arqueológicos y le dice dónde los encontró”.
Así se encontró la primera colección que originó lo que hoy conocemos como el Museo Nacional de Antropología, un espacio que celebra 60 años de ser un parteaguas en la edificación del legado arqueológico de los pueblos de Mesoamérica. Esto, al difundir la cultura popular; investigar y conservar las colecciones arqueológicas y etnográficas más importantes del país; así como reflexionar sobre la herencia indígena.
Entre los más de 45 mil metros cuadrados y 22 salas hay cientos de historias que resguardan los objetos allí exhibidos; la mayoría de ellos localizados fortuitamente, así lo destacó el doctor Antonio Saborit, director del recinto.
“Hay obras en la ciudad y salen objetos como la Coyoxaulqui que está en la en la Sala Mexica, la cual, apareció en 1830 cuando realizaban unas obras a espaldas de un convento y Carlos María de Bustamante se dijo: ‘Esto hay que llevarlo al museo’ va con Lucas Salamanca; consigue el recurso para comprarle el objeto a las monjas, las monjas le ceden la la pieza y está en la sala principal”.
Inicio del Museo de Antropología
El Museo Nacional de Antropología tiene sus antecedentes desde 1822 luego de una petición de Lucas Alamán al emperador Agustín de Iturbide que buscaba establecer un Conservatorio de Antigüedades y un Gabinete de Historia Natural en los salones de la Real y Pontificia Universidad de México. Como respuesta a ello se creó tres años más tarde el Museo Nacional Mexicano, un espacio repleto de colecciones.
Son las fotografías las primeras en mostrar un importante grupo de indígenas asentados en el territorio mexicano, en el viejo museo. Así como objetos pertenecientes a distintas etnias, esa colección fue creciendo como la arqueológica, la histórica, la documental todo el mundo votaba cosas en el viejo museo.
La mayoría de las primeras piezas fueron localizadas gracias a los trabajos para el drenaje, la luz o bien la ampliación y construcción del metro. Así lo narra el director del Museo:
“Tejo de oro apareció en el costado norte de la Alameda Central cuando estaban entiendo las obras del un banco que está ahí; también está la que apareció en las en las obras de el metro Pino Suárez en la sala Mexica; una piedra de sacrificios.
La Coatlicue que aparecieron en el transcurso de unas obras relacionadas con el hermoseamiento de la Plaza Mayor en 1790 y la Piedra del Sol estaba boca abajo y sabían que eso era algo pero no habían tenido interés en voltearla y a la hora de desplazar a todos los comerciantes que ocupaban la plaza fue que le encontraron”.
No fue una expedición arqueológica
Son más de 200 mil piezas las que resguarda el recinto, cada una posee una historia peculiar poco conocida sobre cómo se conformó e incluso algunos objetos como las Máscaras de Malinaltepec encierran misterios como su aparición y desaparición.
“Topamos con una polémica que entabló Manuel Gamio contra Porfirio Aguirre y contra el Museo Nacional porque decía que esa máscara era falsa que olía todavía mucílago con el que habían pegado los mosaicos. Era una máscara teotihuacana encontrada en Guerrero que contravenía todo lo que en ese momento se sabía sobre Teotihuacán. José Vasconcelos secretario de Educación Pública dice bueno, a ver formemos, una comisión y que decida la comisión si es auténtico.
La máscara era auténtica y en el proceso de investigación encontré que un pintor norteamericano se vuelve loco con el Museo Nacional y elabora un dictamen sobre las máscaras de Malinalco y en el archivo encontré no solo el dictamen, sino las fotografías de las dos máscaras en estos 100 años una máscara desapareció pero en realidad eran dos máscaras las que encontró Porfirio Aguirre una abajo que es un poco tosca y la que conocemos”.
Las colecciones del pasado
Existieron personas conscientes de la importancia de crear colecciones, un ejemplo es Miguel Covarrubias quien creó su biblioteca de Barro y después llevó a los estudiosos al lugar que ha cambiado el fechamiento de los antepasados.
El presidente Adolfo López Mateos vino a revolucionar la idea de los museos, reconstruyó y le dio vida a distintos recintos. De 1958 a 1964 se creó un periodo novedoso para la infraestructura museística, con espacios como el Museo Nacional de Antropología, el de Arte Moderno, el Anahuacalli, el del Virreinato, entre otros.
“López Mateos construyó el Museo Nacional de Antropología, pero no es toda la verdad se planteó desde un diagnóstico al empezar su administración lo encargó al que fuera director del Museo Nacional Daniel Rubín de la Borbolla y a partir de ahí rediseño todo el sistema de museo. Construyó nuevos sistemas educativos y le dio un nuevo enfoque convirtiéndose en uno de los Museo más visitados por los mismos connacionales”.
El museo se hizo en 19 meses, trabajaron miles de personas sin descanso, para cumplir cabalmente con “el señor presidente”, así lo comentó el divulgador especializado en Patrimonio Cultural, Fernando Venegas.
“Se refieren al momento de la construcción del Museo donde participaban muchos museólogos y arqueólogos el arqueólogo Jorge Campuzano por ejemplo comenta en qué el trabajo era tan arduo en tres turnos nunca había descansos.
Decíamos que 4b mil personas trabajaron y una anécdota es que de pronto en la noche trabajaban y en el pasillo quedaban tirados ahí para reponerse del la desvelada de la noche anterior y tenían ellos que caminar entre los compañeros que agotaban agotados trataban de reponerse para continuar el trabajo”.
Museografía mexicana
La llamada museografía mexicana apostó por la iluminación para resaltar las piezas. Esto, como una configuración creada por personajes del teatro nacional:
“Las salas de este museo son como cajas de zapato, no tienen ventanas, fue el primer museo que le dio la espalda a la luz natural y apostó todo a la luz artificial porque todos venían del teatro Prieto escenógrafo, trabajó en la sala orientación el guion de la sala orientación.
Lo escribió Salvador Novo, el texto que se grabó es de Ignacio López Tarso y qué es la sala orientación, pues un conjunto de rampas y trampas teatrales y exhiben en 20 minutos una síntesis de lo que el visitante iba a encontrar las alas permanentes.
Salvador Novo escribió la guía de la Salamanca Mario Vázquez uno de los principales museos que trabajó en este museo que fue en su juventud la bailarín tenía una idea del escenario del teatro y de las luces de alguien que ha estado debajo de ellas”.
En el aniversario 50 del Museo, el arquitecto Pedro Ramírez Vazquez recordó que buscó plasmar la importancia arquitectónica de los antiguos Mayas:
“Con la preocupación de que todo el museo como edificio revelara la importancia y el sentido de su contenido siempre se tuviera presente las arquitecturas principales esa parte baja sobria, limpia cerrada solamente con los accesos de cada sala y la planta alta muy libre de grandes contrastes de luz y sombra recordábamos que era la característica de la arquitectura PUK en el cuadrángulo de las monjas y esa proporción maravillosa, para qué vamos a estar ensayando la proporción la pasamos a escala apoyándonos en lo que ya habían hecho los arquitectos mayas”.
Para Fernando Venegas orgulloso de su labor al ser el intermediario entre los investigadores, las piezas y el público; recuerda dos de los eventos más importantes en la vida del recinto: el sismo y el robo de 1985:
“El Museo afortunadamente no sufrió mayores daños; una fractura de una estela maya de Calakmul en la parte de la restauración se fracturó y en la parte de Teotihuacán cayó un cristal en una de las vitrinas afortunadamente no tuvimos, ningún daño propiamente.
Y el otro momento importante me parece fue el robo del siglo es el robo este museo nacional Antropología en la noche de diciembre de 1985 el 24 de diciembre estábamos de vacaciones las noticias dieron cuenta y nos comunicamos aquí al museo.
Empezaron las investigaciones, se llevaron 267 piezas de las más valiosas de este museo yo destacaría la colección de la tumba del Señor de Palenque de Pakal, su máscara todos sus ornamentos. El oro mixteco que está en la sala de Oaxaca junto con la impresionante máscara del jaguar o murciélago hecho en jade, el famosísimo mono de obsidiana de la sala mexica y su colección de oro”.
Piedra del Sol
Una de las piezas más visitadas es la piedra del Sol de 24 toneladas, descubierta en 1790 en el lado sur de la Plaza Mayor de la Ciudad de México. Su iconografía representa el mito de los cinco soles:
- Primer sol: Ocelotonatiuh (Sol Jaguar).
- Segundo sol: Ehecatonatiuh (Sol de Viento).
- Tercer sol: Quiauhtonatiuh (Sol de Lluvia).
- Cuarto sol: Quiauhtonatiuh (Sol de Lluvia).
- Quinto sol: Ollin (Sol de Movimiento).
En la actualidad el Museo ya no recibe nuevas piezas, esto se debe a que se cuenta con los espacios in situ y ayuda a que las mismas comunidades cuiden y se enorgullecen de su pasado y su riqueza:
“Creo que hemos ido modificando nuestra relación con todos los Museos estatales y creo que es buena, creo que puede ser mejor. Tú puedes estar orgulloso de de de lo que tú tienes y también desear que lo vea el mayor número de gente. Entonces, pues este sigue siendo el museo más visitado del país, tenemos que encontrar la manera de que pues ahora que nos preste para lucir aquí a piezas excavadas en distintos sitios del del país, pero no, nada nada viene para acá”.
El Museo Nacional de Antropología cumple 60 años de ser uno de los recintos más importantes del mundo, recibe al público una gran escultura que fue trasladada la madrugada del 16 de abril de 1964 del municipio de Texcoco a la Ciudad de México.
La escultura tallada en piedra tenía un peso de 167 toneladas y siete metros de altura, por lo que tuvieron que hacer rituales, convencer a la población y maniobrar en todo el trayecto, como lo cuenta Iker Larrauri quien presenció el acto:
“No cabía la piedra encima de la plataforma con 24 ruedas, teníamos un tractor jalando adelante y otro empujando atrás muy despacio entonces cuando la trajeron todo el mundo iba trepado encima de la figura.
Un grupo de electricistas de la ciudad ayudaron, donde no lograban librar, muy audazmente, cortaban y volvían a conectar, el trayecto fue despacito; todos empapados y cuidando los cables adelante iban unos patrullas. Era como una procesión y en verdad no importó empaparse”.
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