Restricciones de Trump al “turismo de parto” aumentan la fiscalización en la frontera y afectan a mujeres embarazadas, familias y servicios médicos.
Escucha nuestra conversación con Víctor Clark, director del Centro Binacional de los Derechos Humanos.
Laura Velarde
Las nuevas restricciones impulsadas por la administración de Donald Trump para limitar el llamado «turismo de parto» están generando incertidumbre entre mujeres embarazadas, familias binacionales y el sector médico de la frontera, afirmó Víctor Clark, director del Centro Binacional de los Derechos Humanos.
En conversatorio con Alberto Nájar para IMER Noticias, explicó que las medidas han incrementado la fiscalización en los cruces fronterizos. Particularmente para mujeres embarazadas que intentan ingresar a Estados Unidos con visa de turista.
«En principio en por lo menos aquí en el puerto de entrada de Tijuana San Isidro hay una mayor fiscalización y un mayor cuestionamiento a mujeres que van embarazadas y que intentan cruzar con visa de turista. Y lo que ha provocado pues que muchas mujeres ya no estén cruzando, ha provocado también que se restrinja el cruce de familias a Estados Unidos».
#Internacional
— Punto de Referencia (@MXReferencia) February 23, 2026
Elementos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (#ICE) de #EEUU deportaron a una mujer embarazada de nombre Juana, tras mantenerla 3 meses en el centro de detención de #Dilley, #Texas, con sus dos hijos pequeños. El congresista demócrata,… pic.twitter.com/QKIPCajJvw
Además, Clark señaló que las mujeres pueden ingresar, pero deben demostrar solvencia económica y comprobar que pagarán de manera anticipada los servicios médicos.
“La mujer puede cruzar, pero siempre y cuando pues compruebe que tiene estados de cuenta bancarios en México, que demuestre solvencia económica, que tiene ya contratos privados firmados y comprobados de pago por adelanto en oficinas estadounidenses que demuestren que no va a utilizar los servicios del Estado para atenderse del embarazo».
Clark también advirtió que las medidas también afectan a familias cuyos hijos nacieron en Estados Unidos y a la industria médica de San Diego.
«Es parte de la dinámica fronteriza y esa práctica, sobre todo de clases medias y clases altas por tener a sus hijos del lado norteamericano es añeja”.
Además, consideró que la industria médica de Tijuana podría beneficiarse, pues algunos partos en Estados Unidos pueden superar los 30 mil dólares.
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