En el Encuentro Internacional de Arte Chicanx, celebrado en el marco de la exposición AztLÁn, túnel del tiempo en el Palacio de Bellas Artes.
Carolina López Hidalgo
Entre poemas y anécdotas Sayak Valencia y Luis J. Rodriguez reflexionaron sobre la importancia de la creación artística para enfrentar las luchas del colonialismo, del racismo, la violencia y la exclusión. El arte es individualismo pero también es comunidad, los jóvenes de hoy tienen nuevas maneras de reinterpretar sus realidades de ahí que para Don Luis es necesario que como maestros se actualicen, se compenetren con sus alumnos y seguidores
«Ya, ellos ya están dispuestos a hacer muchas cosas, mucho más creativos. No quieren ser, no quieren ser violentos, no quieren destruir cosas, quieren construir, quieren ser algo mucho más mejor y yo creo que es muy importante que nosotros especialmente los más grandes con la más madurez estamos juntos con los jóvenes. Estamos ahí con ellos.
Y bueno, saber también hay muchos que eran pandilleros y ya son por la paz y no van a regresar a la lo a lo peor, ya no, pero ustedes tienen la cultura, el alma, la cora, todavía esa vida. Entonces, bueno, es bueno que tiene la vida esa de la cultura y la corazón, pero no que tiene la violencia.
La y entonces estamos en un trabajo de paz y no nada más aquí en México, en Estados Unidos, en Colombia estaba estaba visitando con gente que era parte de Escobar, de todos los de los los carteles ahí ya están dispuestos por paz también».
El Encuentro Internacional de Arte Chicanx concluyó este sábado con los conversatorios Punk chicanx: música, identidad y resistencia, en el que participó Alice Bag, con la moderación de Raúl Vázquez (Rulo), y A day in the life of AztLÁn (Un día en la vida de AztLÁn), con la… pic.twitter.com/SuGpWegRNN
— Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (@bellasartesinba) August 2, 2026
En la charla participaron personas que han sido tocadas por la actividad de Luis como fue el caso de un personaje que tras la muerte de un ser cercano que se desvinculó de la violencia y mira al barrio como algo de su pasado, que le hizo más fuerte.
«Recuerdo que escuchábamos las Paradise en la esquina. Estábamos bien a la línea. Con mis Ben Davis, mis bolillos, mi paliacate. Y recuerdo todavía esa noche cuando salió una ranfla. Salió donde el vidrio y dispararon. Yo estaba sentado y mataron a mi jaina. Desde entonces no regresé a la pandilla. Me metí a la UNAM, estudié estudié este pedagogía y cambió toda mi vida.Tiene mucha razón. A veces lo político, lo poético nos transforma completamente. Nunca se había dado la oportunidad de encontrarnos de esta manera. Hay muchos que tenemos una vida profesional, pero a veces nos llevamos nuestras historias a la tumba».
Encuentro Internacional de Arte Chicanx
Para Sayak Valencia sostuvo que ser chicano no es un disfraz, sino una resistencia colectiva y comunitaria, ya que el contexto es una historia de resistencia que enfrenta desafíos como la gentrificación, el avance de los nacionalismos y la violencia contra las diversidades. Y aseguró que el pertenecer invita a seguir latente ya que el no saber nombrar, no significa desaparecer.
«Tener respuestas para cosas puede llevar a culturas que sean más pacíficas y que utilicen la potencia de esa posible violencia para construir algo diferente y creo que algo que sí ha hecho el trabajo de las comunidades es poner en cuestión esa hegemonía que quiere masacre, que quiere violencia, que quiere capitalismo, que quiere petróleo, que quiere bombardear, que quiere Palestina. Lo que ha hecho este trabajo es decir, la base desde el lenguaje puede transformarlo todo.
De hecho, lo que está pasando ahora con el tecnofeudalismo y los autoritarismos diversos es que se apropiaron de las palabras de la resistencia para decir sus propias eh formas retorcidas de verdad que no son lo que quieren decir, ¿no? Entonces, creo que lo que nos está enseñando este momento tan difícil es que la potencia política del lenguaje no es accesoria y que podemos transformar el mundo con lenguaje, con discurso, con imágenes. Entonces, estamos en un momento algidísimo.
A nivel de violencia, pero también la respuesta como está tan polarizada puede llevarnos a respuestas que sean construir en unas bases que ya conocemos y volver a crear la idea de cuadros políticos de con desde las comunidades».
El Encuentro Internacional de Arte Chicanx reúne a artistas, curadorxs, investigadorxs, escritorxs y agentes culturales de México y Estados Unidos para reflexionar sobre la migración, la memoria, el territorio y las múltiples formas en que el arte construye identidad a ambos… pic.twitter.com/AWw7RgzFpG
— Museo del Palacio de Bellas Artes (@mbellasartes) July 22, 2026
Para Luis J. Rodríguez la marca que deja crecer entre la migración, la violencia de las pandillas, la prisión y la drogadicción puede llevar a caer o levantarse pero la conciencia que se construye mediante la organización cultural, el trabajo comunitario, la educación y la creación artística cambia todo el simbolismos de existencia, como fue el caso de otro de los asistentes
«Y al día de hoy solamente quedo yo de mi edad. Ajá. Por lo cual hace 3 años yo regresé, estuve Gracias a Dios pude salir a tiempo del barrio, logré hacer una familia, como dice usted viviendo la vida loca al recio. Llegó el el hartazgo, tuve que huir a un estado más un poquito más tranquilo y hace 3 años que regresé encontré mi barrio muerto totalmente. Los pocos que quedan están tirados en el vicio de la de la piedra del cristal y pues la verdad a mí me me rompió completamente. Ya no pude hacer nada por mis amigos que yo dejé en un momento y desde ahí decidí este unirme a los clubs a los clubs de lowrider y al ámbito cholero para más que nada transmitir ese mensaje que usted dice, ¿no? Sacar a la gente de las calles y de esa muerte diaria».
Estas reflexiones se dieron en el Encuentro Internacional de Arte Chicanx, en el marco de la exposición AztLÁn, túnel del tiempo, en el Palacio de Bellas Artes, una cita con la identidad, con la lucha con la vida.
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