En el Día del Padre, hombres buscadores visibilizan el costo emocional y económico que implica buscar a sus familiares desaparecidos.
Hazel Zamora
En México, la búsqueda de personas desaparecidas suele tener un rostro visible: el de las madres buscadoras. Pero también hay padres, hermanos e hijos que buscan.
Hombres que, además de enfrentar la ausencia, cargan con mandatos de masculinidad que muchas veces les dificultan expresar miedo, tristeza, cansancio o culpa.
En el marco del Día del Padre, la organización Fundar presentó el informe “Impactos psicosociales y labores de cuidados en hombres buscadores”, que analiza cómo estos roles de género también atraviesan los procesos de búsqueda.
La investigadora Alejandra Ramírez explicó que persisten expectativas sociales que colocan a los hombres como proveedores, figuras fuertes y de autoridad, dejando poco espacio para reconocer el dolor o la vulnerabilidad frente a una desaparición.
Estos mandatos también pueden llevar al aislamiento y hacer que muchos hombres enfrenten la desaparición de sus familiares en silencio, con impactos en su salud física, emocional y económica.
José Luis Castillo conoce esa experiencia. Desde hace 17 años busca a su hija, Esmeralda Castillo Rincón, desaparecida en Chihuahua. Habló del desgaste físico y económico que implica recorrer caminos y zonas de búsqueda.
Con el tiempo, encontró acompañamiento en el colectivo Mario Vergara, un espacio de hombres buscadores, donde ha podido hablar del dolor sin sentirse juzgado.
La investigación también plantea mirar los cuidados como una responsabilidad compartida y cuestionar los mandatos que siguen colocando, en la mayoría de los casos, la carga afectiva y responsabilidad de búsqueda en las mujeres.
Abrazamos a los padres buscadores que siguen en la lucha por encontrar a sus hijas e hijos. Aquí estamos, acompañando su demanda de verdad y justicia, y honrando la esperanza que mantienen viva.#HastaEncontrarles 🕯️ pic.twitter.com/I5gMj9P1RN
— Fundar (@FundarMexico) June 21, 2026
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