Madres migrantes se manifestaron en la Glorieta de las y los Desaparecidos en CDMX para ofrecer detalles de su recorrido por el país en busca de sus hijos.
Natalia Matamoros
Las madres de migrantes desaparecidos, provenientes de Honduras, Guatemala y El Salvador, se concentraron en la Glorieta de las y los Desaparecidos del Paseo de la Reforma, con la intención de ofrecer detalles sobre el recorrido que hicieron en tres estados del país: Sonora, Baja California y Tamaulipas para recabar pistas y dar con el paradero de sus familiares.
Ana Enamorado, es madre de Oscar Antonio Enamorado, quien desapareció en Jalisco en una caravana migrante en el año 2010. Se fue para buscar una mejor calidad de vida que su país le negaba por la violencia y pobreza. En ese tiempo las autoridades no han ofrecido detalles sobre los hilos de la investigación.
Ella junto a otras madres cansadas de esperar respuesta y justicia, ha emprendido recorridos para encontrar alguna pista que las lleve a su paradero. En esta oportunidad visitó plazas, calles y albergues en nueve ciudades de los estados de Sonora, Baja California y Tamaulipas. Comenta que tiene información valiosa y rastros que fueron entregados a las autoridades como pistas para que la búsqueda no cese.
“¿A ustedes no les han respetado este derecho de buscar a su familiar? Pues compañeras, compañeros, familias que desde otros países nos ven, si no les proporcionan un documento migratorio, si la fiscalía, las fiscalías, los consulados, las embajadas, quien sea que les compete esta tarea de buscar a las personas desaparecidas y de cuidar a las personas para que no sean desaparecidas.
Familias Les invito a salir”.
🔴 #AlMomento || Integrantes de la Asociación de Familiares de Migrantes desaparecidos colgaron fotos en la Glorieta de las y los Desaparecidos, ubicada en Paseo de la Reforma. Sostienen que no descansarán hasta encontrarles.
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“El trabajo es mucho…pero nos impulsa la necesidad de garantizar el derecho de la búsqueda»
Iris Martínez confiesa que durante el proceso de búsqueda de su hijo ha aguantado hambre, así como altas temperaturas y ambientes fríos. Pero eso no la detiene. Su hijo, Carlos Rafael Medina, desapareció en 2012 en Reynosa. Aún recuerda la última vez que habló con él vía telefónica. En esa llamada él le dijo que no se preocupara, que cada vez estaba más cerca de cumplir su sueño de llegar a los Estados Unidos.
Desde ese momento no ha tenido paz y en lugar de celebrar el Día de las Madres, junto a sus otros hijos, dedica esa fecha a caminar, a marchar hasta encontrar a Carlos.
Ella no sólo critica la nula colaboración de las autoridades hondureñas en las labores de búsqueda, sino también la falta de cooperación con otras madres que se encuentran en la misma situación que ella para facilitar los mecanismos de obtención de pasaportes, con el propósito de que puedan viajar a México para realizar recorridos que los conlleven a su paradero.
“El trabajo es mucho, los recursos escasos, pero nos impulsa la necesidad de garantizar el derecho de la búsqueda de todas las personas que requieran caminar las rutas para buscar a su familiar, sin importar su nacionalidad y aún con los muros que nos impiden ejercer nuestros derechos.
Algunas de nosotros teníamos años intentando que las autoridades mexicanas abrieran una investigación por la desaparición de en nuestros seres queridos”.
Las madres buscadoras de migrantes desaparecidos comparten que recorrieron nueve ciudades de los estados Baja California, Tamaulipas y Sonora, en búsqueda de pistas para dar con el paradero de sus hijos.
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No hay Navidad, ni Día de las Madres que no lo recuerde…
Junto a ellas también manifestó Ana Cecilia Tursos, quien no sabe del paradero de su hijo Aaron desde el año 2013. No hay Navidad, ni Día de las Madres que no lo recuerde. Por eso sale a buscarlo. Lleva varios años recorriendo ciudades para dar con él.
“Son 13 años de lucha, 13 años de dolor, 13 años de angustia que he vivido. Cada Día de la Madre, cada día de su cumpleaños, cada Navidad, yo lo recuerdo porque me hace falta ese pedacito de corazón en mi hogar. Para mi ha sido tan duro el no tenerlo a él con mis demás hijos. Hoy he venido gracias a Dios y a la red regional que ha podido hacer posible que yo esté este día y que haya podido participar también en la brigada de búsqueda.
Fui hasta Tamaulipas aun exponiéndonos con todo el peligro, pero ahí estábamos dispuestas”.
Al ser consultadas sobre la posibilidad de que ellas se sumen a las mesas de diálogo establecidas con la secretaria de Gobernación, Rosa Isela Rodríguez, ellas manifestaron que, aunque valoran la buena voluntad y la disposición de las autoridades en trabajar de forma coordinada con familiares de los desaparecidos, ellas prefieren establecer sus rutas de búsqueda y recopilar información, a través de los operativos que planifican por su cuenta.
Durante la actividad se realizó una misa homenaje a los desaparecidos en el trayecto hacia una mejor calidad de vida.
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