La marcha del Orgullo 2026 se llevó a cabo en las calles de Ciudad de México con ambiente festivo, banderas, lentejuelas y maquillaje.
Natalia Matamoros
La ciudad volvió a vestirse de arcoíris por la Marcha del Orgullo 2026. Desde muy temprano, miles de personas comenzaron a llenar las calles con banderas, lentejuelas, maquillaje brillante y enormes abanicos multicolor que, además de aliviar el calor, marcaron el ritmo de la movilización en la que cada golpe de aire parecía acompañar una consigna por la igualdad.
Entre la música, los carros alegóricos y figuras de globos con los colores del arcoiris, asociados al movimiento, también hubo espacio para la protesta en una marcha que partió desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo. Uno de los reclamos más constantes fue el alto a los transfeminicidios.
Los nombres de quienes han sido asesinadas estuvieron presentes en pancartas que recordaron que, para muchas personas trans, caminar por las calles sigue siendo un acto de resistencia cotidiana. Uno de los más mencionados al compás de la batucada fue el de Viridiana Villegas. Su hermana Arantxa cuenta que durante más de dos años luchó para que la responsable del crimen fuese detenida y se hiciera justicia.
“Yo viví una pesadilla en el proceso legal de mi hermana, pidiendo justicia para ella, aquí en México, en el Estado de México, yo iba amenazada de muerte por el papá de quien asesinó a mi hermana y todos los días temo por mi vida, pero no me importó porque lo haría otra vez para pedir justicia por mi hermana y por todas la voces y chicas que ya no están, por eso marcho”.
La marcha concluye, pero la lucha sigue
Con la voz firme y un abanico multicolor en la mano, Karen Montemayor, una mujer trans alzó la mirada para recordar que la lucha no termina cuando concluye la marcha. Reclamó acceso a una vivienda digna, servicios de salud con trato respetuoso y empresas donde las personas trans puedan trabajar sin ser discriminadas
“Aquí en México necesitamos más apoyo en la cuestión de vivienda, de salud, de respeto en las empresas. Todos tenemos derechos y todas somos iguales, pero hay lugares donde somos discriminadas por nuestra forma de vestir, por nuestra forma de ser y desde mi punto de vista esto no debería existir aquí en México, ni en ningún país. Hace falta programas para el acceso a viviendas dignas. No es para nadie un secreto que en México el sector salud está horrible”.
También hubo un llamado a combatir el estigma que aún enfrentan las personas que viven con VIH. Representantes de organizaciones civiles denunciaron que la desinformación y la serofobia continúan alimentando la exclusión dentro de la comunidad LGBT. Así lo expuso Ángel Lugarde.
“En donde hay más VIH Fobia que es serofobia, pero para que la gente lo entienda es dentro de esta misma comunidad. Es decepcionante y triste porque yo trabajo con el tema del VIH y después me los encuentro y luego digo hay bueno, pero tú formas parte de la misma comunidad y no tienes nada de empatía. Por eso más empatía y menos odio. A mí no me dejaron entrar a un antro a regalar condones y visibilizar carteles, simplemente un antro gay”.
El Orgullo volvió a llenar las calles de color, pero también de reclamos. La igualdad, dijeron los asistentes, sólo será una realidad cuando nadie sea excluido por su identidad, su orientación sexual o por vivir con VIH.
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