Ocho años después de la desaparición de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero, sus familias aseguran que el ejército «sabe» qué pasó. Sin embargo, el presidente Andrés Manuel López Obrador rechaza que toda la institución sea culpable.
Adriana Esthela Flores
El coro de mujeres y hombres normalistas fue el marco para el reclamo que hicieron madres y padres de los 43 estudiantes de Ayotzinapa ante los resultados de cuatro años de administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.
A pesar de que al inicio de su gobierno se puso la camiseta de la causa y estableció como uno de sus 100 compromisos: esclarecer el caso.
Desde el mitin en el Zócalo, el coraje de las mamás y los papás se escuchó en el mensaje que leyó Hilda Legideño.
En su discurso aseguró que cuatro años del sexenio de Enrique Peña Nieto y cuatro de López Obrador han sido insuficientes para darles verdad.
Organizaciones sociales y estudiantiles arroparon a madres y padres de los normalistas que acusaron al gobierno de la Cuarta Transformación de presentar avances parciales.
Además de hipótesis que sostienen la muerte de sus hijos -sin pruebas concluyentes- y un Poder Judicial que, aseguran, no quiere someter a juicio a los militares.
«Como el gobierno anterior, la jerarquía militar toma la tribuna política. Desde ahí lanzan amenazas contra quienes les importan crímenes, se niegan a ser investigados, se sienten intocables».
Un hombre protesta contra el Ejército en la marcha por #Ayotzinapa pic.twitter.com/iLQ81vbjQ7
— IMER Noticias (@IMER_Noticias) September 26, 2022
Los reclamos contra el gobierno
El mensaje fue un rosario de denuncias:
- Acusaciones al gobierno de mentirles.
- La cancelación de 21 órdenes de aprehensión contra involucrados en los hechos.
- La criminalización de su forma de protesta.
- Relegar a funcionarios que han investigado su caso.
- Filtrar partes sensibles de la investigación para obstaculizar procesos judiciales.
«Las anteriores son señales de presagian impunidad y más de lo mismo. Los días se agotan, nuestro caso se empata en lodazal de manitos, zancadillas y golpes debajo de mesa entre una y otra institución y tener manto. de impunidad».
Emiliano Navarrete despotricó contra el trato del actual gobierno hacia la Secretaría de la Defensa Nacional y el fiscal general, Alejandro Gertz, de quien pidió su destitución. A esta exigencia se le sumó otra madre, Blanca Nava.
«Sí habíamos logrado un pequeño avance con este gobierno, un mínimo avance, pero cuando se llegó al punto de tocar el ejército ahí se vino todo abajo».
Al reclamo de «Nos faltan 43» que suena desde 2014, ahora los y las manifestantes sumaron dos frases más: «Fue el Ejército» y «El Ejército lo sabe».
Para el abogado de las familias, Vidulfo Rosales, deben analizar los pasos a seguir una vez que el GIEI publique su último informe sobre el caso. También aseguró que la declaratoria de luto se presta a varias lecturas.
«Vemos momentos difíciles, vemos señales que no van en la dirección de los compromisos que hizo el gobierno».
Ocho años de la misma marcha
Como en estos ocho años, a la marcha llegaron los camaradas de siempre: estudiantes de la UNAM, el IPN y la UACM.
Además de los contingentes del Sindicato Mexicano de Electricistas, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y normalistas de varios estados.
También familiares de personas desaparecidas, como Liliana Mesa, madre del joven Carlos, no localizado desde hace dos años en Jalisco, les dieron la bienvenida a la Glorieta de las y los Desaparecidos.
«La lucha es por todos los desaparecidos porque no son uno o dos somos miles. Estamos con ellos, no están solos y no vamos a parar hasta encontrarlos a todos».
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