Isidro Cisneros analiza el debate sobre la eutanasia y el derecho a una muerte digna, a partir del libro El derecho de irse, desde la filosofía, la bioética y el derecho.
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IMER Noticias
En una nueva entrega de Biblioteca mínima del buen ciudadano, el politólogo Isidro Cisneros propuso una reflexión profunda sobre uno de los debates éticos más complejos de nuestro tiempo: la eutanasia y el derecho a una muerte digna.
A partir del libro El derecho de irse. Filosofía y derecho del final de la vida entre presente y futuro, del filósofo italiano Giovanni Fornero, Cisneros explicó que el debate sobre el final de la vida ha dejado de ser un tabú moral para convertirse en un problema jurídico, político y social de primer orden.
La obra analiza el derecho a decidir sobre la propia muerte desde una perspectiva interdisciplinaria que articula filosofía, bioética y derecho, y plantea preguntas centrales sobre la autonomía, la dignidad y el sufrimiento humano.
Lejos de promover una apología del suicidio, el autor defiende la idea de la autodisponibilidad existencial, es decir, la posibilidad moral y jurídica de que una persona decida sobre su propio final cuando enfrenta dolor extremo, enfermedad irreversible o pérdida total del sentido de vida.
Durante la conversación, Cisneros recordó que pensadores como Séneca, Montaigne y David Hume ya defendían la muerte voluntaria como un acto de libertad racional, cuestionando los prejuicios morales y religiosos que históricamente han rodeado este tema.
En el caso de México, el académico subrayó que el debate sigue pendiente en el ámbito legislativo federal, pese a que la Constitución de la Ciudad de México reconoce el derecho a una vida digna y, por extensión, a una muerte digna.
Para Cisneros, la falta de regulación genera sufrimiento, inseguridad jurídica y desigualdad moral, por lo que llamó a abrir una discusión pública madura que coloque la autonomía y la dignidad en el centro.
La reflexión, concluyó, no busca imponer una concepción de la “vida buena”, sino garantizar que cada persona pueda decidir conforme a su conciencia, en un contexto de respeto a los derechos humanos.
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