El resurgimiento de movimientos de extrema derecha en varias partes del mundo representa una amenaza directa a los derechos de las mujeres.
Escucha el especial con la producción de Hazel Zamora.
Hazel Zamora
Argentina, El Salvador, Italia, Hungría, Polonia, Afganistán e Irán son ejemplos de los países donde existen discursos que afirman defender a las mujeres y a la sociedad de la llamada «ideología de género«, un término usado para desacreditar los estudios de género y los avances logrados por los movimientos feministas y LGBT+.
La doctora Lucía Núñez, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó algunos factores detrás del auge de estos grupos conservadores:
«Creo que está provocado por muchas inconformidades sobre cómo las izquierdas han gobernado. También hay hombres que no se identifican con los feminismos, se sienten excluidos y ven los cambios como una pérdida de privilegios. No los reconocen como tales, sino como el orden natural de las cosas, ligado a la familia nuclear y los roles tradicionales de género».
Es así que se presentan como salvadores de la sociedad y la familia ante las políticas progresistas. Promueven el regreso a los «valores tradicionales» y la «verdad biológica«, que solo reconoce dos géneros: hombre y mujer.
«Ellos sostienen que el destino de la mujer es ser madre y reproductora».
Del discurso a la política
El impacto de estos discursos va más allá de la retórica: sus efectos se reflejan en políticas públicas que significan retrocesos en los derechos de las mujeres, en particular a su autonomía y libertad. La periodista feminista Sonia Tessa, del diario Página 12 en Argentina, describió la experiencia con el gobierno de Javier Milei:
«Lo primero que hizo fue desmantelar todas las políticas de protección hacia las mujeres y disidencias sexuales. En el caso de la violencia machista, el ataque fue directo: eliminó programas impulsados por el movimiento feminista, no por ningún gobierno anterior. Eran políticas necesarias para salvar vidas».
Tessa detalló que en su primer año de gobierno, Milei eliminó el Ministerio de la Mujer, prohibió el lenguaje inclusivo y la perspectiva de género en la administración pública. También, desmanteló programas fundamentales para mujeres y sus familias, como los comedores comunitarios y redujó el apoyo económico «Acompañar» para víctimas de violencia machista:
«Siempre fue muy difícil lograr que en las comisarías les creyeran, que en las fiscalías las atendieran correctamente, eso es un trabajo de hormiga.
Hoy al estar empoderado desde la presidencia, la cuestión ésta de que la violencia machista no existe, que las mujeres hacen falsas denuncias, todo eso hace que se retroceda en la atención porque muchas mujeres ya ni recurren a denunciar porque ya saben que no les van a dar bolilla, o van y no tienen respuesta».
¿En qué países los retrocesos son más visibles?
Los retrocesos en los derechos de las mujeres se multiplican en distintas partes del mundo:
- Argentina: El acceso al aborto, una de las mayores victorias del movimiento feminista, enfrenta amenazas.
- Estados Unidos: Desde la llegada de Donald Trump, al menos cuatro estados impulsaron proyectos de ley para incluir el aborto en la definición legal de «homicidio».
- Afganistán: Ante los ojos del resto del mundo, el régimen Talibán impuso restricciones extremas desde 2021 porque prohibió a las mujeres el acceso a la educación, el trabajo y la vida social. Además, exigieron que las mujeres sólo saldrían de la casa acompañadas de un tutor masculino.
- El Salvador: Nayib Bukele calificó el aborto como un «genocidio» y mantiene una de las legislaciones más restrictivas en el mundo.
- Polonia: La interrupción del embarazo sólo es legal en casos de violación, incesto o riesgo para la vida de la persona gestante.
- España: Hubo intentos por eliminar el término «violencia de género», argumentando que todas las víctimas son iguales.
El último informe de ONU Mujeres, «Los derechos de las mujeres bajo examen, 30 años después de Beijing«, reveló que en 2024, casi una cuarta parte de los gobiernos del mundo informaron de retrocesos en los derechos de sus ciudadanas.
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La desinformación
Gracias a las redes sociodigitales y el acceso a la tecnología, un gran número de mujeres en el mundo se denominan feministas desde niñas. Sin embargo, estos espacios también han servido como una caja de resonancia para discursos de odio y desinformación, advirtió la investigadora Lucía Núñez:
«Las derechas tienen el poder económico, pero también el poder de los medios y saben muy bien cómo dirigirse a esa población joven en el lenguaje de los medios digitales de comunicación.
Son dueños de esos medios digitales y bien sabemos que desde los estudios sociodigitales, hay una manera en cómo se manipulan las preferencias, no porque sea coercitivo, sino justamente cómo se produce el deseo de cierto pensamiento».
Diversos estudios documentaron la relación entre movimientos de extrema derecha y la desinformación, ya sea mediante fake news o estrategias de clickbait para viralizar mensajes.
La periodista Sonia Tessa sostuvo que estas tácticas afectan principalmente a quienes luchan por los derechos de las mujeres. En Argentina, por ejemplo, cada vez es más común que activistas y periodistas sufran ciberataques coordinados para desacreditarlas:
«El insulto sexista es lo que hoy más repercute o más se hace dentro de las redes sociales y eso genera todo un clima de miedo, ni hablar a las periodistas feministas. El ataque permanente, la permanente acusación que tiene el presidente para cualquier persona que no piense como él».
Tessa también lamentó que los medios que habían avanzado en la incorporación de editoras de género y en el tratamiento de temas feministas, ahora están retrocediendo:
«Porque el discurso que viene desde la cúspide del poder político es: ‘Bueno, esto no va’, y entonces aprovechan un poco también».
Además, la investigadora Lucía Núñez advirtió que en las universidades, los recortes presupuestarios y la represión de protestas estudiantiles, forman parte de una estrategia más amplia para restringir el acceso a la información y el pensamiento crítico:
«Están cerrando las universidades y quitando las materias en donde pueden, porque saben que las universidades son un elemento muy importante desde el cual se genera conocimiento. Y ellos (los gobiernos de derecha), no están de acuerdo con el conocimiento que se ha generado desde los estudios feministas».
Las resistencias
Frente a este panorama, la esperanza sigue abriéndose paso. Las reacciones a los discursos de derecha se mantienen desde protestas en las calles hasta casos como el Movimiento 4B, que surgió en Corea del Sur. Éste tomó fuerza para promover un boicot a las relaciones heterosexuales como forma de protestas radicales contra la violencia y el patriarcado.
Esta no es la primera vez que las mujeres en el mundo deben defender los derechos que ganaron. Por ello, Lucía Ñúnez y Sonia Tessa coincidieron en hacer un frente común entre los feminismos.
Núñez manifestó que debe existir unidad para combatir los discursos conservadores que se replican en América Latina:
«Tendríamos que mantenernos unidas para enfrentar estos discursos conservadores de hombres, sobre todo, blancos, poderosos, que están en el norte global, pero que reflejan y que permean sus ideologías y sus estrategias en los países latinoamericanos».
Por su parte, Sonia Tessa expresó que a nivel internacional es importante la organización entre mujeres:
«Me parece que lo que tenemos que hacer es empezar a tejer redes transnacionales, así como entre los mil millonarios del mundo que saben perfectamente lo que quieren, que es la desaparición de los Estados. Bueno, nosotras que somos tantas más y tantas más y que movemos el mundo, también vamos a tener que hacer eso.
El feminismo del 99% del que habla Nancy Fraser: organizarnos desde abajo».
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