Petrona Hernández e Iyari Balderas explican cómo el Taller Leñateros preserva las lenguas originarias, la cultura indígena y el medio ambiente mediante la creación de libros artesanales.
Escucha nuestra conversación con Petrona Hernández e Iyari Balderas Cruz, integrantes del Taller Leñateros.
Laura Velarde
En un contexto donde las editoriales independientes enfrentan desafíos cada vez mayores para producir y distribuir sus obras, el Taller Leñateros se mantiene como un ejemplo de resistencia cultural, comunitaria y artística.
Durante conversatorio para IMER Noticias, Petrona Hernández e Iyari Balderas Cruz, integrantes de este colectivo con sede en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, compartieron cómo el arte y la creación editorial se han convertido en herramientas para fortalecer el tejido social.
Primeramente, Petrona Hernández, explicó que el trabajo del Taller Leñateros combina la creación editorial con el reciclaje y la elaboración artesanal de papel:
«El Taller Leñatero consiste que este de papel reciclados. Reciclamos papeles que ya no sirven, libros, cuadernos, eh muchas cosas hasta también cajas de cartones, fibras naturales, eso elaboramos para hacer nuevamente y además editamos libros también, cantos de mujeres mayas. Pues, imprimimos ahí en serigrafía hoja por hoja, es nuestro trabajo lo que hacemos ahí».
Por su parte, Iyari Balderas explicó que el trabajo del taller ha trascendido la elaboración de libros para convertirse en un espacio de transmisión intergeneracional de conocimientos.
«Bueno, han pasado generaciones por generaciones y eso ha nutrido mucho el trabajo del taller leñateros en donde esta tradición es no solamente llevarlo a un nivel donde leer los libros, sino transmitir ese conocimiento para que las siguientes generaciones puedan aprenderlo, replicarlo y mejorarlo. No perder esa tradición de los pueblos originarios».
También, destacó que el proyecto reúne saberes de personas tsotsiles, tseltales y zapotecas. Por lo que, que su labor está estrechamente vinculada con la defensa del medio ambiente y la preservación cultural.
🏆 El trabajo del Taller Leñateros ha contribuido a preservar conocimientos, tradiciones y expresiones culturales a través del arte y la elaboración artesanal de libros.
— IMER Noticias (@IMER_Noticias) August 10, 2026
El colectivo fue reconocido con el Premio Nacional de Artes y Literatura. pic.twitter.com/86JlSLm5Ed
Asimismo, reconoció que el taller ha enfrentado obstáculos como la falta de espacios, los altos costos de producción y la discriminación hacia los pueblos originarios.
«Y algo importante de aquí es preservar este conocimiento, pero a partir de la preservación del medio ambiente. Todo ese tema relacionado al cambio climático, esta lucha ante estos temas este, neoliberales, capitalistas, etcétera, pero también una visión donde podamos llevarlo hacia las nuevas generaciones que es la preservación, la reconstrucción del tejido social para que no se vayan a otro tipo de este de temas ilícitos y eso ha nutrido mucho porque han venido desde esta tradición desde las eh preescolar, primaria, secundaria, preparatoria, universidad, donde es nutrir ese conocimiento y que se lo lleven a sus comunidades y eso es a partir desde el territorio mexicano hacia otros países».
Pese a ello, destacó que las dificultades han impulsado nuevas colaboraciones e intercambios culturales dentro y fuera del país.
«También este intercambio intercultural donde hemos este podido dar una mejor visión de lo que queremos dar, pero también mejor por desde como personas para transmitir a otro tipo de este de sectores de la sociedad».
«Estoy muy orgullosamente eso que se puede quedar en un libro»:
La historia de Petrona Hernández con el Taller Leñateros comenzó cuando era una niña de apenas ocho años. Durante el conversatorio habló sobre el papel del arte en la preservación de la cultura maya. Además, Petrona relató que, fascinada por el proceso de elaboración del papel artesanal, comenzó a participar en las actividades del taller sin imaginar que dedicaría gran parte de su vida a esta labor.
«Cuando veía que hacía su papel, yo pensé que estaba jugando. Como era niña le decía que si podía hacer también y me dijo que sí. Empezamos a hacer papel, empezamos a hacer libretas y así fue como me fui integrando».
Además, con el paso de los años, su trabajo se enfocó en recopilar cantos, poemas, relatos y expresiones artísticas de mujeres de comunidades tsotsiles, materiales que posteriormente fueron traducidos y convertidos en libros.
«Iba yo a la comunidad con una grabadorita. Entonces, yo regresaba otra vez a San Cristobal, llevaba yo ya todas las mujeres que contaban, cantaban, pintaban y todo. Y entonces se volvió a escribir otra vez en cuaderno».
Para Hernández, una de las mayores contribuciones del Taller Leñateros ha sido la preservación de las lenguas originarias frente al riesgo de que las nuevas generaciones abandonen sus tradiciones.
«Se logra rescatar las costumbres, más el dialecto que hablamos nosotros. Estoy muy orgullosamente eso que se puede quedar en un libro».
Finalmente, para sus integrantes, el objetivo sigue siendo el mismo: preservar las lenguas, tradiciones y formas de organización comunitaria para que continúen vivas en las nuevas generaciones.
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