A 17 años de la extinción de Luz y Fuerza del Centro, los trabajadores mantienen su lucha por recuperar sus empleos y exigir justicia.
Escucha nuestro especial de Arón Hernández y Adriana Esthela Flores sobre los 17 años de la extinción de Luz y Fuerza del Centro y la lucha de sus trabajadores por recuperar sus empleos.
Arón Hernández y Adriana Esthela Flores
Era un sábado cualquiera en la Ciudad de México, el clásico desayuno y la comida en familia, partido de fútbol en la noche, los niños compartiendo las horas, un fin de semana convencional en la casa de Carmen Esteban Hernández Sánchez, un trabajador de Luz y Fuerza del Centro, jefe de familia y padre de tres hijos. Hasta que a eso de las 11 y 12 de la noche, una llamada de su amigo David lo trastocó.
“No, que ya nos dieron el golpe, que ya no podemos entrar a trabajar, ni a las instalaciones ni a recoger nuestras cosas. […] Pues me sentí, la verdad, como si me hubieran echado un balde de agua helada. Ya hasta me quedé blanco y pálido. La situación es que dije: ‘¿Y ahora qué se va a hacer?’.”
El anuncio que cambió su vida
Aquella noche, decenas de electricistas acudieron a las oficinas ubicadas en Marina Nacional y Circuito Interior, en la Ciudad de México, para intentar evitar lo que para esas horas ya era oficial. Policías federales y militares tomaron las instalaciones de Luz y Fuerza, pero la decisión ya estaba tomada.
Lo anunció solo unas horas antes el entonces presidente Felipe Calderón Hinojosa, en un mensaje en cadena nacional, mientras la población estaba expectante por el juego de México contra El Salvador en el Estadio Azteca, para disputar el pase a la final en Sudáfrica.
“Tenemos que cambiar y cambiar a fondo, corregir de raíz los graves problemas que tenemos, por muy costosas y difíciles que sean las decisiones que permitan resolverlos. Es por esa razón que hoy publiqué un decreto mediante el cual se extingue Luz y Fuerza del Centro.”
Para el domingo 11 de octubre, el anuncio ya era una decisión publicada en el Diario Oficial de la Federación que, en solo siete artículos, materializó la desaparición del organismo descentralizado. En realidad, para don Esteban, el objetivo era otro.
“Querían el oro negro y ese oro negro automáticamente era cuatro servicios que se le iban a dar al usuario. Esos cuatro servicios eran la luz, el internet, la telefonía y la televisión”.
La decisión significó una ruptura en el panorama energético del país y abrió una herida en la historia laboral al dejar sin empleo a más de 44,000 trabajadores y en el desamparo a 22,000 jubilados. Para el momento del golpe contra el organismo, como suele llamarle a estos hechos, Esteban tenía 11 años laborando en la compañía como empleado de administración, donde se encargaba de controlar la operación de una bodega.
En aquel entonces tenía 31 años y era el principal proveedor de su hogar, donde vivía con su esposa y sus tres hijos, de 4, 6 y 8 años de edad. Esteban ya se había hecho su proyecto de vida. Todo eso fue interrumpido.
“Me impactó bastante, dije yo era para sostener a mis hijos, la situación fue difícil en ese aspecto.”
La lucha por recuperar el empleo
Miles de electricistas iniciaron marchas y protestas constantes para exigir sus derechos laborales. En abril de 2010, hubo quienes se radicalizaron. 94 sindicalistas iniciaron una huelga de hambre escalonada, llevando hasta el límite la lucha en defensa de su trabajo. Por eso, salió a marchar muchas veces y, aunada a la batalla por el empleo, él y sus compañeros también se enfrentaron a los estigmas.
“Salíamos a las marchas y mucha gente nos abucheaba y nos decían: ‘Ya trabajen, huevones, ya trabajen’. Y les decíamos: ‘Si vieras que nosotros queremos trabajar y no estar en las calles, sino al contrario’”.
Un negocio familiar para salir adelante
Comenzaron a pasar los años. En casa, Esteban y su esposa iniciaron un negocio para obtener ingresos.
“Empezamos a meter banderillas de esas combinadas, empezamos a meter chicharrones, empezamos a meter… Después, mi esposa me iba diciendo y me iba comentando: ‘¿Sabes qué? Mira, oye, ¿y si metemos gelatinas, si metemos postres?’”.
A la par, el electricista continuó buscando un empleo fijo sin lograr resultados. Él iba entregando su currículum vitae en diversas empresas hasta que, un día, una persona que lo entrevistó para un puesto laboral le confirmó que, en su búsqueda de empleo, había obstáculos políticos.
“Me dice: ‘Discúlpame, pero ustedes están vetados por el Seguro Social y no les podemos dar el trabajo’”.
17 años después, sigue en pie de lucha
Han pasado 17 años. Los hijos de Esteban crecieron, él se volvió cooperativista y mantuvo su negocio de comida y dulces. Sin embargo, mantiene tanto sus actividades sindicales como su reclamo, en espera de que por fin llegue la justicia.
“Seguimos en pie de lucha, seguimos en ese aspecto, pues viendo a ver si el gobierno nos dice: ‘Sabes qué, ya tienes tu empleo otra vez’. A lo mejor en el sector eléctrico o en otra dependencia gubernamental, ¿no? Que nos digan: ‘Sabes qué, te metemos en esto’. Adelante”.
Para usted, ¿quiénes son los responsables de la extinción de Luz y Fuerza del Centro?
“Pues yo siento que un mal gobierno”.
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