La doctora Rocío del Pilar Moreno explica cómo el biopoder administra la vida y atraviesa los cuerpos de las mujeres, así como las desigualdades de clase y género.
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IMER Noticias
El poder también puede ejercerse sobre los cuerpos y determinar quién tiene acceso a derechos, servicios y condiciones dignas. Esta mirada permite analizar las desigualdades que atraviesan temas como el aborto, la donación de óvulos y la gestación subrogada.
Para hablar sobre ello, en IMER Noticias conversamos con la doctora Rocío del Pilar Moreno, docente del Departamento de Historia del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, sobre el concepto de biopoder y su relación con las desigualdades que enfrentan las mujeres.
“Es una forma de poder que tiene que ver con la vida y con administrar la vida. Esta administración se puede hacer a través de normas, leyes y saberes, por ejemplo, el saber médico, que muchas veces, en lugar de hacer un diagnóstico, lleva a una clasificación de los cuerpos.”
Biopoder y desigualdad entre mujeres
Asimismo, la doctora explicó que, en contextos de desigualdad económica y sexogenérica, esto también determina cuáles cuerpos pueden ser explotados, cuáles pueden ser confinados o cuáles no.
El biopoder y la biopolítica permiten analizar las diferencias y jerarquías que existen entre los cuerpos de las mujeres. Estas también responden a condiciones sociales y de clase, y contribuyen a organizar y normalizar comportamientos y subjetividades.
La especialista explicó que el biopoder también organiza el trabajo productivo y reproductivo de las mujeres, además de controlar sus cuerpos mediante instituciones, instrumentos y conocimientos considerados expertos.
“Las mujeres sí son las que están expuestas a condiciones de diferencia de vulnerabilidad y más expuestas a la muerte dentro de las características de un poder de gobierno que esté atravesado por el biopoder”.
Estructuras que atraviesan a las mujeres
En este sentido, señaló que un feminicidio no implica solamente privar de la vida a una persona, sino que también está atravesado por estructuras como el capitalismo, el patriarcado, la división sexual del trabajo y la división económica.
A estas condiciones, agregó, se suma la falta de voluntad política del Estado para transformar las estructuras que atraviesan a las mujeres.
Por otro lado, la doctora explicó que las desigualdades entre mujeres también deben analizarse a partir de la relación entre el biopoder y la necropolítica. Esto permite observar cómo las estructuras que administran la vida también pueden generar exclusión, abandono y muerte.
“Hay políticas que van a proteger a unas, pero también hay formas de accesibilidad que van a permitir que unas vivan y que otras se consideran personas desechables”.
Finalmente, estas desigualdades, añadió, se relacionan con factores como la clase, el género, la racialización y las condiciones étnicas, además de sistemas como el patriarcado, el capitalismo y el imperialismo.
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