A 50 años del Golpe de Estado en Chile, la figura de Salvador Allende permea varias de las ideas progresistas en los diferentes líderes de América Latina como Brasil.
Escucha este trabajo con la producción de Uriel Gamez
Kayleigh Bistrain
A 50 años del Golpe de Estado en Chile, la figura de Salvador Allende permea varias de las ideas progresistas en los diferentes líderes de América Latina como Brasil.
Un impávido Salvador Allende le habla por última vez a los trabajadores chilenos antes de suicidarse tras el Golpe de Estado que las Fuerzas Armadas ejecutaron en su contra.
Ellos (el sector obrero) fueron el eje de su proyecto político, con el cual aspiraba a crear condiciones de igualdad social por la vía democrática.
“Podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.
Para algunos, de eso se trata ser allendista: de tener un espíritu reformista, empujar cambios a través del diálogo y denunciar las desigualdades. Ideales que a lo largo de 50 años han influenciado a distintos líderes de izquierda en América Latina.
José del Tronco, profesor investigador en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Flacso, considera que el proyecto político de Allende era radical. Pero, esperanzador porque pretendía sentar las bases para la movilidad social a través de un cambio del sistema económico.
“En primer lugar, era un médico, un sanitarista público. Lo que buscaba, como líder político y luego como presidente, era generar condiciones para que todas las chilenas y chilenos pudieran acceder a servicios públicos. Condiciones mínimas para desarrollar su vida en buenas condiciones, algo que no estaba garantizado.
No estaba garantizado el acceso a la salud, educación, a un empleo de calidad, el acceso a bienes y servicios que uno consideraría elementales”.
Allende y las fricciones para generar un cambio
Salvador Allende llegó al poder en noviembre de 1970, luego de ganar las elecciones con 36 por ciento de los votos, como candidato de la coalición Unidad Popular, conformada por los partidos Socialista y Comunista.
Durante su gobierno llevó adelante un plan de reforma social de gran amplitud que requería de un amplio respaldo. En cambio, enfrentó resistencia por parte de grupos como la centroderecha, empresarios nacionales y extranjeros, la iglesia católica, así como medios de comunicación.
“Para poder hacer eso se necesitan reformas institucionales, cambiar leyes y estructuras. Se necesita nacionalizar el cobre, la principal fuente de ingresos hasta el día de hoy de la hacienda chilena, que en ese momento estaba en manos de empresas norteamericanas.
También necesitan hacer una serie de cambios que evidentemente son desestructurantes de la realidad. Por lo tanto, ese reformismo radical, considerado así por ser de largo alcance y en corto tiempo, Allende intenta llevarlo adelante de una manera lo más democráticamente que se puede dadas las circunstancias”.
Pero, para llevar a cabo una transformación por la vía democrática, como la que Allende deseaba, se requería negociar con voces disidentes.
Así lo explica Javiera Arce-Riffo, doctorante en el Instituto de las Américas del University College London, en Reino Unido, e investigadora del Instituto de Economía Regional Aplicada de la Universidad Católica del Norte- Chile.
“Allende era un republicano. Además de proyectista, era un líder muy carismático, demócrata y respetuoso de las instituciones.
Él siempre puso en el centro el diálogo y la capacidad de llegar a acuerdos. Eso generó una cólera muy fuerte en el Partido Socialista, que quería algo así como agudizar las contradicciones y que este cambio fuera más allá, más rápido”.
¿Los errores de Allende?
Javiera nació en 1985, una década después del Golpe de Estado. Proviene de una familia de izquierda y desde niña escuchó en casa la historia sobre el expresidente que quiso instaurar un socialismo “con sabor a empanada y vino tinto”.
Sin embargo, como investigadora de política ha podido conocer que el gobierno allendista también tuvo errores que contribuyeron a la crítica contra su proyecto
“Hubo errores de parte de los propios partidos que componían la Unión Popular, particularmente yo diría el Partido Socialista, porque radicalizó muy fuerte sus ideas.
Entonces, además se empiezan a generar grupos dentro de la izquierda, de la extrema izquierda con características paramilitares, que exhibían cierto manejo de armas, y eso genera confrontaciones sociales”.
Hay pocos líderes que enaltecen públicamente la figura de Allende, lo que el profesor Del Tronco atribuye a la manera en que terminó su gobierno y cómo ha sido vilipendiado por grupos de poder debido a su relación con el socialismo.
Pese a esto identifica a algunos líderes latinoamericanos inspirados en su proyecto.
La influencia de Salvador en los líderes de América Latina
Ambos especialistas coinciden que Luiz Inácio Lula da Silva, actual presidente de Brasil, sería la figura más cercana al allendismo.
Esto debido a que en sus primeros dos mandatos el exlíder sindicalista implementó una política nacionalista que buscaba mejorar las condiciones del pueblo dentro del margen institucional.
“Yo creo que Lula es probablemente el líder político de izquierda que más se parece a Allende.
De origen es un luchador social, un sindicalista de base y, al igual que Allende, Lula llega al poder hasta la cuarta elección a la que se postula. Pierde las primeras tres y gana en la cuarta.
Lula me parece un ejemplo muy interesante porque… Ahora está en su tercer mandato, pero sobre todo en sus primeros dos fue un gobernante que combinó estas dos características: la aspiración a un reformismo social lo más amplio que las condiciones lo permitan para la sociedad brasileña, pero por el otro lado el haberlo hecho dentro de los cauces y complicaciones propias del régimen democrático. (…)
Creo que Lula es probablemente el máximo exponente de un líder reformista que se enfrentó a muchas formas de control y oposición, pero nunca intentó violentar institucionalmente los márgenes de la democracia sin comprometer sus aspiraciones reformistas”.
Javiera también encuentra similitudes entre las ideas de Allende y las de la expresidenta Michelle Bachelet, médica y militante del Partido Socialista que gobernó Chile entre 2006 y 2018.
“Diría que el otro gobierno que se inspira en eso es la presidenta Michelle Bachelet.
Ella observa, creo más fuertemente en su segundo gobierno, a través también de un estira y afloja en su propia coalición, toma al Estado como un instrumento transformacional en la sociedad, generando políticas súper profundas, como la calidad en la educación, la creación de un Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, la instalación de leyes de cuota en el Congreso, el aborto de causales, pero además otro tipo de políticas redistributivas”.
La admiración de AMLO hacia Allende
A pesar de los ejemplos de líderes de izquierda influenciados por Allende, en América Latina no existe un movimiento allendista, como sí lo hay de Simón Bolívar, la figura independentista más importante e influyente para la región.
El presidente Andrés Manuel López Obrador, uno de los pocos líderes que ha reconocido públicamente a Allende como una figura inspiradora.
Javiera lo atribuye a un sentimiento de vergüenza en torno a los movimientos ligados con el comunismo.
“Yo diría que es porque aún está muy marcado su vínculo con el comunismo. Pero, si uno analiza la evolución de los partidos los socialismos en general han derivado en proyectos políticos muy interesantes.
Yo creo que es una cuestión más propia de América Latina, pero los europeos fueron capaces de entender en perspectiva que el socialismo democrático que planteaba el proyecto de Salvador Allende deriva en los proyectos socialistas democráticos en Europa.
Entonces, yo creo que hay una relación con menos vergüenza, quizás con menos pudor, de la que podría existir en América Latina”.
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