Javier Oliva, experto de la UNAM advierte sobre presiones de EU, el papel del FBI y el uso del término “narcoterrorismo” tras la donación del avión ligado al caso Zambada no es casualidad.
Escucha nuestra conversación con Javier Oliva Posada, investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
Laura Velarde
La reciente decisión del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de donar a un museo en Texas el avión en el que fueron trasladados Ismael Zambada García y Joaquín Guzmán López forma parte de una estrategia cuidadosamente calculada por las agencias de seguridad de Estados Unidos. Por lo que, consideró el investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, Javier Oliva Posada.
Durante un conversatorio para IMER Noticias, Oliva señaló que la difusión pública de este hecho coincide con momentos clave en el proceso judicial de Zambada y en la relación entre México y Estados Unidos.
«Hay una selección apropiada por el FBI para dar a conocer la donación del avión en que fue transportado tanto Ismael Zambada como Joaquín Guzmán López. ¿Por qué señalo este procedimiento cuidadoso y selectivo de las agencias de inteligencia y seguridad estadounidenses? Porque se da a conocer justo cuando, con diferencia de horas, el abogado de Ismael Zambada informa que acepta una cadena perpetua en Estados Unidos, pero con la solicitud de que sea en una prisión de mediana seguridad para poder recibir atención médica por los padecimientos crónicos que tiene».
El especialista sostuvo que resulta difícil considerar como una coincidencia que la noticia se conozca prácticamente al mismo tiempo que la defensa de Zambada. También informó sobre la posibilidad de que el capo acepte una cadena perpetua en Estados Unidos a cambio de cumplirla en una prisión de mediana seguridad por motivos de salud.
«No lo podemos dejar de lado en la coyuntura y esto debiera señalar a las autoridades de nuestro país que van a haber otro tipo de presiones por parte del gobierno de los Estados Unidos en lo que se refiere estrictamente a materia de seguridad y que hay que darle este contexto para comprender las condiciones de rispidez que van aumentando en esta materia».
🔴 El especialista en crimen organizado, José Reveles afirmó que, el reconocimiento de Ismael "El Mayo" Zambada de haber colaborado con autoridades de Estados Unidos confirma que ha proporcionado información sobre la operación del Cártel de Sinaloa.
— IMER Noticias (@IMER_Noticias) July 8, 2026
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EU perseguir utiliza de manera sistémica «narcoterroristas»: Javier Oliva sobre FBI
Oliva recordó además que el gobierno mexicano nunca recibió una explicación satisfactoria sobre el operativo mediante el cual Zambada y Guzmán López fueron trasladados a territorio estadounidense.
«El presidente López Obrador, en varias ocasiones en su conferencia matutina, solicitaba pública y explícitamente información, incluso mediante una carta, y lo único que recibió fue silencio. No hay sorpresas, hay sorprendidos respecto del proceder de estas agencias; así es como operan y así es como han procedido históricamente».
A su vez, el académico consideró que la operación habría sido encabezada principalmente por el FBI, con apoyo del Departamento de Justicia estadounidense.
«La interpretación que yo tengo, con información pública dada a conocer por medios estadounidenses, es que fue una operación unilateral del FBI. Desde luego hubo coordinación con el Departamento de Justicia, pero evidentemente este complejo proceso de negociación interna y de organización del operativo tuvo que ver básicamente con la acción del FBI».
Asimismo, alertó sobre el cambio de enfoque que ha adoptado Washington respecto a los cárteles mexicanos. Además explicó que desde principios de este año el Departamento de Estado comenzó a utilizar de manera sistemática el término “narcoterrorismo”.
«A partir de enero de este año, el Departamento de Estado y Marco Rubio comenzaron a utilizar de manera sistemática el término narcoterrorismo. Es decir, dejaron de llamarles simplemente organizaciones terroristas para referirse a sus integrantes como narcoterroristas. No es un cambio semántico, es un cambio verdaderamente fuerte por las implicaciones jurídicas y de recursos institucionales que implica para Estados Unidos perseguir narcoterroristas».
Finalmente, consideró que el silencio de las autoridades estadounidenses sobre el caso continuará generando tensiones diplomáticas.
«Ni el director del FBI ni funcionarios de primer nivel han respondido. Ese silencio genera desgaste y nos debería dar una idea de que no va a haber mayor movimiento en ese sentido respecto al procedimiento bajo el cual fueron llevados a Estados Unidos estos dos peligrosos delincuentes».
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