México 70 comenzó entre la euforia futbolística y el abucheo a Díaz Ordaz en el Azteca. Además, fue la primera Copa transmitida a color. (Foto: Facebook Locatel Ciudad de México)
Escucha el especial realizado por Alfonso López y José Luis Plascencia sobre la justa deportiva de México 70.
Alfonso López
Los mundiales son acontecimientos que van más allá de un torneo deportivo internacional. En torno al juego del balón, giran dimensiones políticas, económicas y sociales que marcan toda una época. Así, la cancha se convierte lo mismo en un espacio de entretenimiento y ocio valuado en millones de dólares como también en uno donde juega la geopolítica, como guerras o diferencias entre gobiernos.
En 2026, México albergará por tercera vez un mundial que también se jugará en otras dos sedes, Estados Unidos y Canadá.
En comparación con las ediciones de 1970 y 1986, se calcula un incremento masivo de visitantes para el torneo de este año. Mientras que en 1970 hubo 100 mil visitantes, que aumentaron a 200 mil en 1986, para el mundial de este año se calculan 5 millones 500 mil personas.
Esto se debe al formato de expansión del torneo, la facilidad de transportación de México hacia el mundo y en particular, las conexiones con Estados Unidos, la digitalización de servicios y la promoción turística internacional que ubican al país como el sexto más visitado del mundo.
Además, el costo de boletos fue de 30 a 160 pesos, en 1970; de 300 a 2 mil 500 en la edición del 86 y actualmente los costos van desde los 40 hasta los mil 550 dólares.
Se trata, entonces, de una sede mundialista de mayor expertis, un camino recorrido por distintas épocas, con distintas generaciones, momentos históricos, geopolíticos, culturales y sociales y con diferencias en comunicación y la forma de vivirlo. Así, la edición 2026 de la Copa de fútbol en México será un Mundial en tres tiempos.
La Copa del Mundo de 1970
Son las vísperas de la inauguración del Mundial de 1970, en el Estadio Azteca, el 31 de mayo. En el sentir social de México aún estaba la indignación por la masacre estudiantil de Tlatelolco en el 68.
En aquel entonces, el PRI mantenía una hegemonía total de la política del país, bajo un sistema presidencial encarnado en la figura de Gustavo Díaz Ordaz con un régimen autoritario, marcado por la represión.
Después de la matanza estudiantil de Tlatelolco en 1968, el gobierno de Díaz Ordaz se encargó de imponer una estricta censura a fin de ocultar la inconformidad y los conflictos sociales que prevalecían en México; esto seguiría en el gobierno de Luis Echeverria, con su episodio más represivo conocido como “El Halconazo”, el 10 de junio de 1971.
Miguel Zárate, quien tenía 19 años en aquel entonces, recuerda lo complicado que resultaba para la juventud manifestarse libremente.
“Mucha represión, si uno era estudiante, era como un delincuente. Ahora por decirlo, ¿verdad? Lo veían y va para arriba, lo agarraban a uno. No podía uno traer el pelo largo. O sea, había mucho tanto en la casa como en el gobierno mucha represión. Nos cerraban los cafés precisamente donde tocaban música en vivo, llegaba la autoridad y cerraba los centros de música. Para los jóvenes fue difícil esos momentos”.
En contraparte, ante la inconformidad y protestas del pueblo, el gobierno hizo todos los esfuerzos por proyectar al mundo la imagen de un supuesto México “moderno”.
El 31 de mayo, con el empate a cero entre México y la URSS, inició la Copa del Mundo. En la ceremonia inaugural, Díaz Ordaz recibió los reproches de los aficionados congregados en el Estadio Azteca. Los micrófonos de ambiente fueron silenciados, pero el reclamo fue escuchado.
“Unas anécdotas de ese mundial, te puede contar la inauguración, una rechifla tremebunda para Díaz Ordaz. Pero ahora sí que más de 80 mil espectadores del Estadio Azteca le chiflaron hasta de todo”.
Además del entonces Distrito Federal, Guadalajara, Puebla, Toluca y León fueron elegidas sedes del mundial, ciudades que reflejaban el llamado “México moderno”.
Sin embargo, el campo se encontraba en plena marginación, sus habitantes vivían en comunidades aisladas, donde los servicios básicos como el agua y la electricidad eran un privilegio.
La política estatal buscaba “modernizar” a las comunidades indígenas y borrar su identidad cultural original.
La estructura familiar estaba dominada por los hombres. La mujer tenía poca participación política y estaba confinada al hogar.
Pese a esto, el futbol femenil empezaba a organizarse, como lo hizo la selección mexicana que fue subcampeona del Mundial del 71, torneo desconocido por la FIFA, que entonces no incluía al futbol femenino.
El campeonato de México 70 fue la primera transmisión de un mundial en vivo a color, vía satélite. En México, ya transmitían los canales 2, 4, 5, 8 y 13. Telesistema Mexicano mantenía el control total de la radio y TV abierta, sirviendo como herramienta de control estatal.
Sin embargo, las televisiones no estaban en todos los hogares. El aparato receptor era un símbolo de estatus social. La radio tuvo su último gran mundial, y la prensa escrita, periódicos y revistas eran fundamentales para conocer la información.
“Todos los partidos estaban en la radio. Algunos partidos eran en televisión y tenía una revista donde iba yo anotando ‘México 70 Copa Jules Rimet’, donde era partido por partido y anotaba yo la alineación de los juegos, aquí viene y lo iba yo llenando partido por partido”.
La movilidad en la ciudad inició un lento proceso de transformación. Meses antes del mundial, el 4 de septiembre de 1969, se inauguró el primer tramo de la Línea 1 del metro que corría de Zaragoza a Chapultepec.
Los camiones urbanos eran los llamados «Vitrina» cuyas rutas iban en su mayoría del centro de la ciudad hacia la periferia. Los taxis de la época eran los famosos “Cocodrilos” pintados de color verde oscuro con negro, con triángulos blancos en los costados.
“En el 70 para poder llegar, me fui desde las 4 de la mañana porque yo no no tenía boleto para entrar. Yo entré precisamente cuando llega el presidente. Hicieron ahí se hace la bola y me cuelo, pero pero había había un tranvía. Ya estaba eh ahora sí que el metro apenas empezaba por algunas líneas, ¿verdad?”.
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