Daños a sitios históricos y culturales en Irán generan alarma global; UNESCO advierte pérdida de patrimonio y memoria colectiva ante afectaciones a espacios clave.
Laura Velarde
La posible afectación al patrimonio cultural de Irán ha encendido alertas internacionales, luego de que autoridades locales reportaran daños a inmuebles históricos, museos y sitios de valor simbólico en distintas provincias del país. De acuerdo con el Ministerio de Patrimonio Cultural iraní, decenas de recintos habrían resultado afectados, incluidos espacios vinculados a la memoria religiosa y artística. El portavoz del Ministerio iraní de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baqaei, denunció en su cuenta de X:
«EU arrasó la histórica sinagoga de Rafieinia, en el corazón de Teherán, y profanó rollos de la Torá. Este despreciable crimen de guerra se cometió durante las festividades judías, según informó Homayoun Sameyah, representante de la comunidad judía iraní en el Parlamento. El ataque a esta hermosa sinagoga —al igual que los ataques a mezquitas, iglesias, escuelas, hospitales, zonas residenciales e infraestructura industrial— es aborrecido por todos los iraníes. Los iraníes están unidos y decididos a defender su patria».
Irán cuenta con más de 20 sitios inscritos como Patrimonio Mundial, entre ellos Persépolis e Isfahán, considerados pilares de la civilización persa. Especial preocupación genera la mención de sitios relacionados con la UNESCO, organismo que ha reiterado en múltiples conflictos que el patrimonio cultural es “irremplazable” y su destrucción representa una pérdida para toda la humanidad.
#USrael flattened a historic Rafieinia Synagogue in the heart of Tehran and desecrated Torah scrolls.
— Esmaeil Baqaei (@IRIMFA_SPOX) April 7, 2026
This despicable war crime was committed during the Jewish holidays, as Homayoun Sameyah, the representative of Iran's Jewish community in the Parliament, reported.
Attacking… pic.twitter.com/VvjyMIsSB4
La UNESCO ha señalado en contextos similares como los conflictos en Siria e Irak. Bajo el derecho internacional, particularmente la Convención de La Haya de 1954, los sitios culturales deben ser protegidos incluso en escenarios de guerra.
“El daño al patrimonio cultural no solo afecta a un país, sino a la historia compartida”.
Patrimonio en riesgo: Daños a sitios históricos y culturales en Irán
Reportes oficiales que señalan la destrucción de al menos 149 inmuebles históricos y museos en más de 20 provincias. Entre los daños se contabilizan 27 estructuras históricas y 54 museos. Además de cinco sitios vinculados al reconocimiento de la UNESCO. Así lo señaló la dependencia al referirse al Palacio de Golestán:
«El lunes 2 de marzo, el Palacio de Golestán, inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, habría sufrido daños a causa de escombros y de la onda expansiva provocada por un ataque aéreo en la plaza Arag, situada en la zona de amortiguamiento del sitio, en la capital iraní. La UNESCO continúa supervisando de cerca la situación del patrimonio cultural en el país y en el conjunto de la región, con el objetivo de garantizar su protección. Con este fin, la Organización ha comunicado a todas las partes concernidas las coordenadas geográficas de los bienes inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial, así como de aquellos de importancia nacional, para evitar cualquier daño potencial. La UNESCO recuerda que los bienes culturales están protegidos por el derecho internacional, en particular por la Convención de La Haya para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado, incluido su mecanismo de protección reforzada, así como por la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural».
Las provincias más impactadas serían Teherán, con 70 inmuebles dañados; Isfahán, con 27; y Kurdistán, con 13, regiones clave para la memoria arquitectónica y cultural del país. Ciudades como Isfahán son consideradas joyas del mundo islámico por su riqueza artística, mezquitas y puentes históricos.
Más allá de los números, especialistas advierten que la afectación a museos, centros culturales y espacios religiosos implica la pérdida de identidad colectiva. Cada edificio destruido no solo representa un daño material, sino la ruptura de narrativas históricas, tradiciones y memorias que han perdurado durante siglos.
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