Feggy Ostrosky analiza el fenómeno copycat como la imitación de violencia influida por rasgos previos, estrés e identificación con casos.
Escucha nuestra conversación con Feggy Ostrosky
Karen Tlali
En entrevista para El Acento con Adriana Esthela Flores conversamos con Feggy Ostrosky sobre el llamado fenómeno copycat y los factores que influyen en la repetición de conductas violentas, a partir de casos recientes que han generado preocupación social.
La especialista, autora del libro Mentes asesinas: la violencia en tu cerebro y directora del laboratorio de neuropsicología y psicofisiología de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó que este comportamiento no surge de manera espontánea.
“El copycat es que tú escuchas y luego copias el tipo de agresión criminal, esta persona se identificó con los chicos de Columbine, incluso se tomaba fotografías con ellos, a través de inteligencia artificial, entonces se identificó con un grupo que atacó a otras personas”.
Durante la conversación, subrayó que estos actos no ocurren de manera repentina, sino que responden a patrones previos en la personalidad que, bajo ciertas condiciones, se manifiestan en conductas violentas.
“No es algo que surge de repente, La gente ya viene con ciertos patrones y de repente hay un estrés en su vida y decide actuarlos, pero en este caso además hubo planeación. Entonces, planeó ir a las pirámides y tenía todas estas ideas, además de matar a turistas extranjeros”.
La especialista explicó que estos rasgos pueden detectarse desde etapas tempranas, lo que abre la posibilidad de intervenir antes de que escalen.
“Sí se puede detectar desde la infancia, hay una serie de cuestionarios que se pueden aplicar en la etapa preescolar y escolar para identificar estos rasgos”.
Sobre la influencia de hechos violentos en otros contextos, como los ocurridos en Estados Unidos, indicó que pueden funcionar como modelos de referencia para ciertos perfiles, aunque no determinan por sí mismos estas conductas.
“Son factores que inspiran a las personas, se identifican con estos rasgos y dicen ‘yo estoy de acuerdo’, pero creo que se pueden detectar desde antes”.
En ese sentido, enfatizó la importancia de reforzar estrategias de prevención desde la salud mental, especialmente en niñas, niños y adolescentes, con el objetivo de identificar señales de alerta y actuar de manera oportuna.
“No surge de la nada. La psicopatía o rasgos de psicopatía se pueden detectar desde los tres años, entonces sí se pueden hacer programas de detección muy temprana”.
La especialista insistió en que la clave radica en la observación y atención oportuna, así como en el desarrollo de políticas públicas que prioricen la salud mental como un eje fundamental para prevenir la violencia.
Te recomendamos:
«Arriesgan su vida para hacer su trabajo»: Giménez Cacho sobre «Juana»





