Demolición de casona histórica en Pesquería sin permisos del INAH genera polémica; expertos alertan por pérdida de patrimonio en Nuevo León.
Escucha esta conversación de Adriana Esthela Flores con el historiador y cronista Héctor Jaime Treviño.
Carolina López Hidalgo / Laura Velarde
El pasado veintinueve de marzo, el presidente municipal de Pesquería Nuevo León, Francisco Esquivel Garza, anunció con bombo y platillo la demolición de una casona de mediados del siglo XVIII para modernizar las oficinas de la presidencia. Rodeado de su gente cercana, las maquinarias pesadas comenzaron a tumbar las gruesas paredes de la casa. Que fue además un referente para los habitantes del lugar, ya que se encuentra a cien metros de la presidencia municipal.
«Este día va a ser un día que va a quedar en la historia. Recuerdo desde que yo tenía cinco años que estaba aquí en la primaria. Recuerdo que aquí había una tienda, un tendajo donde veníamos y comprábamos fritos y sodas. El día de hoy la vamos a demoler, pero para tener un avance, una modernización, es algo muy importante para un crecimiento del municipio, que vamos a centralizar todos los servicios del municipio y también vamos a traer servicios del Estado, como control vehicular y algunos más, pensando en registro civil. Tener aquí, en este lugar, la torre administrativa para facilitar y agilizar todos los trámites a nuestros habitantes de pesquería. También es muy importante para el crecimiento empresarial que cuenten con este servicio, facilitando la agilidad de todos sus trámites».
Fue a través de este video que personal del INAH se enteró de la demolición de esta casa, cuya antigüedad se desconoce, por lo que acudieron a verificar la falta de permisos de autorización para llevar a cabo el derrumbe.
Los habitantes de la localidad también se encuentran consternados por esta decisión arbitraria. Lo poco que queda de esta construcción ya cuenta con los detalles de clausura del INAH. Se debe de esperar a que se tenga el dictamen para poder ganar continuidad en lo que a derecho la Ciudad de México corresponde. Ya que de acuerdo con el Instituto, cualquier intervención en construcciones con valor histórico o ubicadas en zonas con potencial patrimonial debe ser previamente evaluada por el Instituto. A través de inspecciones técnicas, dictámenes y la emisión de permisos que no existieron. Cabe destacar que tampoco contó con el aval de los habitantes, como lo comenta el regidor Ramiro Cobos García.
«Pues efectivamente, hubo una propuesta por parte del alcalde para llevar a cabo una torre administrativa. Yo estoy de acuerdo en que se realice, sin embargo, las formas en que pretendían realizarla no estaba de acuerdo de tal forma que terminé votando en contra y yo he estado visualizando que no se sabía que se iban a cumplir con las formas y prueba de ello lo podemos ver ahora en donde hicieron la demolición de unas casas de mucha antigüedad y que por cultura e historia del municipio no se debieron haber derrumbado como otra de las cosas. Por la cual yo estaba pronunciándome en contra era de que pretendían vender diez inmuebles para poder hacer esta torre administrativa me pareció bastante incorrecto, porque requerimos que esos inmuebles sean utilizados para educación tenemos muchas otras prioridades».
«Nada se puede hacer por encima de la ley»: Demolición de casona histórica en Pesquería
La demolición provocó reacciones entre los habitantes de Pesquería. A través de redes sociales, vecinos manifestaron su inconformidad y lamentaron la pérdida de un inmueble que formaba parte de la identidad histórica del municipio. Ya que el edificio fue testigo del crecimiento de la comunidad antes de la llegada de la reciente ola de la industrialización que ha transformado la zona.
«Que las cosas no pueden seguir como se han estado haciendo hasta ahorita. Nada se puede hacer por mis pistolas, nada se puede hacer por encima de la ley. Y el hecho de que no conozca la ley, no te exime del delito. Actualmente se está violentando la Ley Federal de Protección a los matrimonios culturales en nuestro municipio».
En los últimos años, pesquería ha experimentado un crecimiento acelerado debido a la instalación de parques industriales y empresas internacionales. Lo que ha incrementado la presión sobre el uso del suelo. Este fenómeno positivo en términos económicos representa un riesgo para la conservación del patrimonio histórico si no se establecen mecanismos adecuados de regulación.
Hasta el momento, las autoridades municipales no han dado una postura sobre el caso ni han aclarado si se otorgaron permisos para la demolición. Esta falta de información alerta a los vecinos sobre la supervisión de obras y el cumplimiento de normativas en materia de desarrollo urbano y protección cultural. En los últimos meses, diversas demoliciones de edificaciones con valor histórico en distintos puntos del estado de Nuevo León invitan a trabajar en conjunto especialistas, autoridades culturales y ciudadanas ante el riesgo de pérdida de patrimonio arquitectónico.
Además del caso de pesquería se han reportado en zonas urbanas de Monterrey y otros casos de demolición donde el crecimiento inmobiliario ha impulsado la sustitución de construcciones antiguas por nuevos desarrollos habitacionales y comerciales. Por tal motivo, el INAH solicita fortalecer la coordinación con autoridades municipales y estatales para evitar intervenciones irregulares. Así como promover una mayor cultura de conservación en propietarios y desarrolladores con el fin de evitar que continúe la pérdida de identidad urbana en el estado.
Esta casona, que se ubica en la esquina de calle Morelos y Porfirio Díaz, no solo es un edificio de piedras, madera y hierro, es un símbolo de la memoria colectiva y tras su demolición será difícil recuperar su esencia.
#Local ¡Patrimonio en ruinas! 🏛️🚫
— HuGo Aranda Tamayo (@arandatamayo_) March 29, 2026
Una noticia sacude a Pesquería: la demolición de una casona histórica protegida por el Gobierno Federal.
El alcalde Francisco Esquivel (de MC) ordenó el uso de maquinaria pesada sin contar con la autorización del INAH, ignorando que se trata… pic.twitter.com/WEj0ceSB5d
“Tenían que acudir al INAH y no lo hicieron”: acusan demolición de casona histórica en Pesquería sin permisos del INAH
El historiador y cronista Héctor Jaime Treviño advirtió sobre la acelerada pérdida del patrimonio histórico en Nuevo León, al señalar que desarrollos urbanos y omisiones de autoridades están propiciando la demolición de inmuebles con valor cultural, especialmente en municipios como Pesquería.
Durante una entrevista para el programa Entre Líneas, el también ex titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia en la entidad expresó su preocupación por el impacto del crecimiento industrial y urbano.
“Estamos siempre preocupados por lo que está sucediendo con el patrimonio histórico, tanto el cultural vivo como el inmaterial. Nos está pasando esta situación no tan solo en Pesquería, que es un poblado que ha tomado en los últimos años fuerza por el establecimiento de una importante armadora de autos.
Treviño señaló que en Pesquería, donde recientemente se ha intensificado la actividad industrial:
“Y pues sí, hay preocupación persistente de la comunidad cultural porque cada día son más las construcciones que caen bajo la picota de la mal llamada civilización».
El especialista criticó la falta de actuación de autoridades municipales, particularmente en áreas de Desarrollo Urbano, que deben coordinarse con el INAH antes de intervenir inmuebles antiguos.
“Ellos tienen que estar enterados que para cualquier movimiento con construcciones antiguas tienen que pedir permiso al INAH y sentarse a dialogar antes de proceder. Yo creo que hay una omisión por ignorancia, que es lo peor. Cuando los alcaldes llegan por primera vez a un puesto no reciben capacitación. Deberían sentar a los alcaldes, secretarios de ayuntamientos y directores de Desarrollo Urbano para que estén enterados de lo que hay que hacer».
Asimismo, cuestionó los argumentos de autoridades locales que aseguran que ciertos inmuebles no están registrados oficialmente.
“Existe un catálogo de monumentos del INAH, son gruesos tomos donde vienen estas construcciones, más otras que los arquitectos y restauradores han ido agregando. Tenían que haber acudido al INAH definitivamente, cosa que no pasó. El catálogo que tenemos impreso es de 1984, de hace 42 años, pero hay toda una serie de construcciones que ya se dieron de alta. Todo alcalde debe pasar por el INAH antes de hacer este tipo de cosas».
El problema, dijo, no es aislado. En Monterrey, alertó, existe un alto número de viviendas históricas en abandono. Estas construcciones, hechas con técnicas tradicionales como adobe y sillar, enfrentan riesgo de colapso si no se conservan adecuadamente.
«Se está perdiendo un patrimonio histórico muy importante. Tenemos un grave problema ahorita, por ejemplo, en el primer cuadro de Monterrey debe haber más de 1000 casas abandonadas, la mayoría de principios del siglo XX o del XIX. Muchas están en litigios familiares que impiden que se restauren. Estas casas son de la llamada arquitectura de tierra, hechas de sillar (una roca sedimentaria en bloques de 80x40x40) y de adobe. No tienen varilla ni concreto; se amarran con el techo de vigas y terrado para ser frescas. Son hermosísimas, no necesitan climatización, pero si se cae el techo, las paredes se vienen abajo».
Treviño también arremetió contra desarrolladores y propietarios que priorizan intereses económicos sobre la conservación. Señaló que este fenómeno no es nuevo y ha ocurrido desde hace décadas con la transformación urbana.
«Tenemos el problema de la pérdida del patrimonio por los que yo llamo los «Atilas de la destrucción»: desarrolladores urbanos y propietarios a los que lo antiguo no les cuenta y quieren borrarlo del mapa. Esto no es nuevo; desde 1929, al ampliar calles del centro como Padre Mier y Morelos, se eliminaron casas hermosísimas en calles que eran callejones tipo Guanajuato. A estos «Atilas» les importa muy poco conservar el patrimonio por su visión utilitaria y mercantilista».
De acuerdo con sus estimaciones, en los últimos 20 años se ha perdido alrededor de un centenar de inmuebles históricos en Nuevo León. Ante ello, enfatizó la necesidad de fortalecer la participación ciudadana y las acciones legales.
“A veces se repone la fachada en un «fachadismo» que es falso, donde dejan la fachada y tiran todo lo de adentro para hacer un bar o restaurante. Además, las leyes federales son muy laxas. Aquí lo que procede es una denuncia a la PGR, porque es un delito federal al violar una ley federal. Aunque los juicios son engorrosos, eso nos sirve a los historiadores para que en un futuro se sepa cómo estuvo la situación».
Finalmente, advirtió que la problemática es de alcance nacional.
Te recomendamos:«Definitivamente en todo el país. Estos «Atilas de la destrucción» modernos, estos desarrolladores a los que les importa poco la ecología, las construcciones antiguas o los restos arqueológicos y paleontológicos. México es muy rico en estas cosas y no podemos seguir perdiendo ese patrimonio».
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