En el Bronx, La Morada se convierte en refugio para migrantes, repartiendo comidas y ofreciendo apoyo frente al miedo y la incertidumbre.
Escucha nuestra especial «La Morada: cocinar para resistir»
Perla Miranda
En el sur del Bronx hay un restaurante donde a veces ocurre algo que no aparece en el menú. Alguien entra, se acerca al mostrador y pregunta cuánto cuesta un plato de comida. Y desde la cocina responden algo simple. “No te preocupes por eso.”
El restaurante se llama La Morada. Y desde hace años se ha convertido en un refugio para personas migrantes.
La Morada fue fundada por Natalia Méndez, una mujer originaria de Oaxaca que migró a Estados Unidos en los años noventa. Primero trabajó en restaurantes, después abrió su propio negocio. Pero el restaurante nunca fue solo un negocio.
En la cocina se preparan platillos tradicionales oaxaqueños: mole, tlayudas, tamales. Muchos ingredientes provienen de huertos comunitarios que la familia cultiva como parte de un esfuerzo por mantener una cocina sostenible. Natalia explica que la idea detrás del restaurante es sencilla.
“Nosotros también migramos. Sabemos lo que es llegar a un lugar donde no conoces a nadie, donde no sabes a quién pedir ayuda. Por eso cuando abrimos el restaurante decidimos que también tenía que ser un espacio para la comunidad. Si alguien llega con hambre, le damos comida. Porque la comida también es una forma de cuidar”.
Durante la pandemia, La Morada comenzó a cocinar cientos de comidas gratuitas al día. Hoy continúan haciéndolo. Además llenan refrigeradores comunitarios que se colocan en distintos puntos del barrio para que cualquier persona tome comida cuando la necesite.
Marisol, originaria de Puebla, quien llegó al restaurante luego de que su esposo fuera detenido en una redada.
“Cuando detuvieron a mi esposo yo no sabía qué hacer. Tenía miedo de salir de la casa. Una amiga me habló de La Morada y me dieron comida, pero también me ayudaron a encontrar ayuda, no solo fue la comida, sino saber que no estoy sola, tenemos más de 16 años en Nueva Jersey y no sabía de Natalia y lo que hace a través de la comida. Hoy todavía tengo miedo de salir a la calle, cuando eso pasa, la comida llega a mi hogar, me recuerda que hay alguien que sí está pensando en nosotros”.
Apoyo a migrantes en momentos de crisis
Para Jorge Morales —quien vive en Estados Unidos desde hace 35 años, logró establecerse con su familia, con la que viajó desde Guatemala y ahora está a dos meses de ser abuelo por tercera ocasión— lugares como La Morada cumplen una función clave, por eso cada que puede deja insumos en los refrigeradores donde colocan la comida o trata de hacer donaciones a albergues o comunidades latinas.
“Cuando las políticas migratorias generan miedo, las comunidades respondemos creando redes de cuidado, no importa si somos mexicanos, salvadoreños, guatemaltecos, haitianos, somos seres humanos y hay que cuidarnos entre nosotros. Restaurantes, iglesias, organizaciones, todos se convierten en puntos donde la gente puede encontrar apoyo y donde podemos sumarnos a ayudar”.
En una ciudad donde el debate sobre migración suele estar lleno de discursos duros, La Morada responde con algo elemental: cocinar. Porque a veces un plato caliente también puede ser una forma de resistencia.
“Aquí siempre tenemos una sonrisa, cocinamos con mucho amor, escogemos los mejores productos para cocinar, con ingredientes que conocemos muy bien y nos acercan a nuestras raíces, también nos informamos, leemos, vemos noticias, y trabajamos duro para apoyar, para poner un granito de arena en contra de estas cosas tan horribles, sonreímos ante la violencia porque así resistimos, porque sonreír y ayudar nos hace más fuertes”.
En barrios donde el miedo a las redadas migratorias se ha vuelto parte de la vida cotidiana, lugares como La Morada hacen algo más que servir comida. Se convierten en espacios donde la comunidad se encuentra, comparte información y comienza a organizarse.
Porque cuando una familia enfrenta la detención de un ser querido o el riesgo de deportación, la solidaridad también toma otras formas: redes de vecinos, colectivos y organizaciones que acompañan a las personas migrantes para entender sus derechos y buscar defensa legal frente a un sistema migratorio cada vez más duro.
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