Habitantes de Ciudad Tiuna relatan el miedo, las evacuaciones y la incertidumbre vivida tras los ataques registrados en zonas cercanas a instalaciones militares en Caracas.
IMER Noticias
Habitantes de distintas zonas de Caracas relataron para IMER Noticias los momentos de terror que vivieron durante la madrugada, tras los ataques militares de Estados Unidos contra Venezuela, registrados en áreas cercanas a instalaciones militares y civiles.
En entrevista, Freddy Zapata, trabajador venezolano de 51 años y residente de Ciudad Tiuna (zona ubicada a las afueras de Caracas, donde conviven complejos habitacionales de la Misión Vivienda con instalaciones militares), narró cómo las detonaciones sacudieron el edificio de quince pisos donde vive.
“Escuché un grupo de helicópteros movilizándose, detonaciones de bombas. Efectivamente creo que participaron bombarderos, porque no era el ruido de cohetes, sino más bien como de caída, tal cual como en las películas”, relató.
Zapata explicó que durante el ataque se observaron fogonazos en el cielo y se escuchó un intenso intercambio de fuego.
“Se veían fogonazos de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, lo que quiere decir que los soldados del fuerte se estaban defendiendo. El sonido de fuego cerrado era bastante fuerte”, señaló.
El trabajador relató que cada explosión hacía temblar la estructura del edificio y generó pánico entre los residentes, quienes comenzaron a evacuar de manera desesperada.
“El edificio temblaba en cada detonación de las bombas. Muchos vecinos bajaban con una desesperación terrible. Recuerdo la mirada de los niños despertados ante esa conmoción y el olor a humo ya se sentía”, contó.
Zapata, quien tiene experiencia en emergencias, explicó que las puertas se abrieron manualmente y que ayudó a calmar a vecinos, niños y adultos mayores.
“Cuando vi los ojos de los niños angustiados, lo que yo veía era un niño palestino”, expresó.
El entrevistado aseguró que, aunque no se registraron bajas dentro de su edificio, la experiencia le generó una profunda preocupación y una reflexión sobre lo vivido por otros pueblos en contextos de guerra. Zapata también manifestó su indignación al ver reacciones de celebración ante los ataques por parte de personas fuera del país.
“No entiendo cómo hay personas que celebran la muerte y la llaman sacrificio. Yo no esperaba que llegáramos a un nivel de salvajismo que yo creía superado”, dijo.
Al referirse a la agresión militar, el trabajador venezolano calificó los hechos como una expresión extrema de violencia estatal.
“Esto fue la diplomacia de la barbarie. Fue francamente grosero”, sostuvo.
Tras el ataque, Zapata se trasladó a la vivienda de sus padres, en otra zona de Caracas, donde logró resguardarse. Relató que durante las horas siguientes se registraron largas filas en centros de abastecimiento, con personas comprando alimentos no perecederos y agua, ante la incertidumbre y la advertencia de un posible segundo ataque.
El miedo de huir bajo las explosiones
Otro de los testimonios recabados es el de Andreina, trabajadora y madre de familia, también residente de Ciudad Tiuna, quien describió el pánico que sintió al escuchar las explosiones a pocos metros de su vivienda.
“Yo corría y pensaba en mi abuela, y le decía que me ayudara porque yo aquí no me muero”, relató.
Andreina explicó que huyó con lo indispensable (sus documentos, una botella de agua y su celular) mientras utilizaba su inhalador, ya que es asmática.
“Mientras más corría, más me cansaba, pero me repetía que no me podía morir ahí”, recordó.
La mujer aseguró que el temor aumentó al pensar en posibles ataques contra edificios civiles.“Lo primero que pensé fue que podían bombardear edificios civiles. Eso se escuchaba y se veía muy cerca, porque estaban atacando dentro de Fuerte Tiuna, a metros de donde vivimos”, señaló.
Andreina describió ese momento como uno de los más aterradores de su vida.
“Yo creo que nunca había sentido tanto pánico como ese día”, afirmó.
Tras lograr llegar a la casa de sus padres, dijo que lo primero que hizo fue reencontrarse con su hija y abrazarla. Posteriormente, al informarse sobre lo ocurrido, también expresó su indignación ante las reacciones de celebración que observó.
“¿Tú llamas sacrificio a matar gente? Estamos hablando de vidas humanas”, cuestionó.
Ambos testimonios coinciden en que durante el ataque hubo cortes de electricidad y fallas en el servicio de internet, lo que incrementó la confusión y el miedo entre la población.
Los ataques se registraron principalmente en zonas cercanas a Fuerte Tiuna, así como en La Guaira, Aragua y Miranda. En respuesta, se llevaron a cabo protestas en distintas ciudades del mundo contra la intervención estadounidense.
Los relatos de Freddy Zapata y Andreina dan cuenta, de viva voz, del impacto humano y emocional que dejaron estos hechos en la población civil venezolana, marcada por el miedo, la indignación y la incertidumbre.
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