A través de pulsos electromagnéticos en el cerebro, la UNAM quiere retar al alcoholismo y ayudar a personas con depresión y ansiedad.
Fabián Vega
Como una alternativa médica cerebral, así se erige la técnica de estimulación magnética transcraneal que está probando la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), para tratar pacientes adictos al alcohol, que viven con depresión, ansiedad, o que hayan sufrido un accidente cerebrovascular (ACV), sin necesidad alguna de intervenir quirúrgicamente sus cerebros.
Para lograrlo, los especialistas colocan una bobina sobre el cabello del paciente, la cual transmite electricidad, produciendo un pulso electromagnético que atraviesa el cráneo de la persona y alcanza la parte más superficial de su cerebro, donde existen áreas que regulan aspectos tan básicos como la toma de decisiones, hasta el control de nuestros impulsos, como el consumir alcohol.
Así lo explicó Alejandra López Castro, una de las investigadoras encargadas del desarrollo en el Instituto de Neurobiología de la máxima casa de estudios:
«Los iones que están adentro de las neuronas pasan sus cargas y generan pulsos, que es básicamente la forma en la que se comunican las primeras. Se provocan cargas eléctricas que circulan por el tejido cerebral, y facilitan o inhiben la función de las neuronas, lo que depende de la velocidad de los pulsos. En el caso del estudio universitario se usa una frecuencia alta, de 10 Hz».
Te podría interesar: UNAM quiere potenciar ciencia cuántica en México de la mano de la Secretaría de Ciencia
Al inhibir la función de las neuronas en ciertas regiones del cerebro, esto puede ayudar a evitar que las personas experimenten ese impulso de consumir alcohol, ya que cuando están bajo su efecto, López Castro explicó que el sistema de recompensas del cerebro se encuentra «secuestrado»:
«Cuando algunas personas desarrollan dependencia al alcohol, en el cerebro ocurre un “secuestro” del sistema de recompensas y esa sustancia comienza a tener un papel tan importante que todo lo demás en el ser humano queda en segundo plano»
“Son estímulos recompensantes que, en presencia de una adicción al alcohol, tienen efectos neuroquímicos y conductuales y pierden protagonismo”.
No todos podrán ser parte del desarrollo, pero podría ayudar a personas con ansiedad y depresión
Aunque el procedimiento está abierto para todo público y 48 personas ya han sido atendidas en el campus de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Juriquilla, en Querétaro, la investigadora explicó que existen pacientes que no pueden calificar para el tratamiento, como aquellas que tengan:
- Golpes graves en la cabeza
- Algún tipo de placa metálica
- Crisis convulsivas
La especialista reveló que luego de cuatro semanas de tratamiento, divididas en 32 sesiones individuales las y los pacientes lograron disminuir su dependencia al alcohol, e incrementar sus días de abstinencia. Y se mostró esperanzada por que el desarrollo pueda ayudar, en un futuro a personas que viven con algún AVC, ansiedad o depresión:
«Esperamos que nos proporcione más información con respecto a cuáles son los mecanismos por los cuales la estimulación magnética transcraneal repetitiva genera los beneficios de reducir las ansias de la ingesta y aumentar el tiempo de abstinencia. Es prometedor también para algunos padecimientos neurológicos como accidente cerebrovascular, depresión y ansiedad».
#BoletínUNAM En la UNAM, estimulación magnética para tratar adicción al alcohol > https://t.co/Acgi7AFJAe pic.twitter.com/Q3rYr9rmPR
— UNAM (@UNAM_MX) July 14, 2025
Te recomendamos:
México se calienta más que el promedio de todo el planeta: estudio de UNAM






