Uruguay aprobó la Ley de Eutanasia; permite a pacientes con enfermedades incurables solicitar asistencia médica para morir dignamente.
Karen Ávila
Uruguay hizo historia al convertirse en el primer país de Latinoamérica en aprobar una ley que regula la eutanasia, un paso que consolida su reputación como pionero regional en materia de derechos civiles. La norma, conocida como “Ley de Muerte Digna”, fue aprobada por el Senado tras años de debate legislativo y social.
De acuerdo con AP News, el proyecto establece que los pacientes mayores de edad, con enfermedades incurables, terminales o sufrimientos físicos o psíquicos intolerables, podrán solicitar la eutanasia bajo estrictos controles médicos.
El procedimiento requerirá la intervención de dos médicos, una segunda opinión independiente y la autorización del propio paciente en plena capacidad de decisión.
El Frente Amplio impulsó el proceso legislativo, aunque también contó con el respaldo de sectores del oficialismo, lo que permitió su aprobación con amplia mayoría.
Según Reuters, el texto final se votó tras meses de audiencias públicas y consultas con expertos en bioética, salud y derecho penal.
Uruguay ya había mostrado una trayectoria progresista en políticas sociales:
- Primer país de la región en legalizar el aborto (2012).
- Matrimonio igualitario (2013).
- Producción y venta de marihuana (2013).
Ese contexto allanó el camino para que la discusión sobre la muerte digna fuera socialmente aceptada, destacó El País América.
Las y los ciudadanos apoyan la aprobación
Casos emblemáticos, como el de Pablo Salgueiro, un hombre con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que luchó públicamente por el derecho a elegir su final, fueron decisivos para sensibilizar a la opinión pública.
«Esta ley no es sólo para mí, sino para todos los que sufren sin esperanza», dijo en una entrevista con medios uruguayos citada por El País.
Según una encuesta citada por El Observador y retomada por Reuters, más del 70% de la población uruguaya apoyaba la legalización de la eutanasia antes de su aprobación.
En lo jurídico, Uruguay ya contaba con antecedentes: su Código Penal, en el Artículo 37, exoneraba de pena a médicos que actuaran por «móviles de piedad» en casos excepcionales de «homicidio piadoso«.
Ese marco legal fue la base para desarrollar una ley moderna, con protocolos médicos y garantías éticas claras.
Con la aprobación definitiva, Uruguay se convierte en un referente regional y global en materia de derechos al final de la vida, abriendo un nuevo capítulo en el debate sobre la autonomía, la salud y la dignidad humana.
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