Sayak Valencia alerta sobre el avance de discursos conservadores que buscan limitar los derechos de las mujeres. La académica analiza el fenómeno de las “tradwives”, el impacto del soft power y la relación entre feminismo y democracia.
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Laura Velarde
Las campañas que promueven el regreso de las mujeres a roles tradicionales no son simples tendencias de redes sociales ni fenómenos aislados de internet. Para la filósofa, poeta e investigadora feminista Sayak Valencia, estas narrativas forman parte de una estrategia política más amplia que buscan restringir derechos conquistados durante décadas de lucha.
Durante conversación con Alberto Nájar para IMER Noticias, la académica advirtió que figuras mediáticas como Erika Kirk utilizan una imagen atractiva y moderna para difundir mensajes profundamente conservadores que cuestionan la autonomía femenina y los principios democráticos.
“Básicamente Erika Kirk es una mujer muy privilegiada dentro de una jerarquía muy conservadora que está pidiendo a las mujeres que tienen menos capacidad económica y menos educación que renuncian a algo que de por sí ya no pueden ejercer de manera tan libre. Presentan estas ideas muy conservadoras a través de una figura atractiva como Erika Kirk, que es un ícono muy disonante a lo que ella propiamente representa como tradwife. Las mujeres tradwife en Estados Unidos se ven más como las mujeres Amish o las menonitas o de las religiones ortodoxas que están cubiertas».
📚 “Hace 15 años propuse el concepto de capitalismo gore para entender cómo la violencia se convierte en parte del sistema económico y simbólico.”— Sayak Valencia, @elcolef.
— IMER Noticias (@IMER_Noticias) October 21, 2025
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Sayak Valencia advierte del avance de discursos conservadores
Valencia subrayó que la democracia no puede entenderse sin la participación política de las mujeres. Por lo que, alertó sobre el riesgo de normalizar discursos que promueven la exclusión.
“La democracia no se reduce al voto femenino, pero sin el voto femenino no hay democracia real».
Sayak también explicó que estas ideas suelen difundirse mediante estrategias de comunicación que apelan a la estética, la belleza y el llamado “soft power”. Lo anterior, para influir especialmente en las juventudes.
“Sin embargo, capturar las conciencias de las juventudes ayuda a que este pensamiento se normalice y se disemine aún más y se junte con las lógicas regionales que sí, que ya incluyen un machismo calcitrante, como nos lo indican los números del feminicidio en nuestro país que crecen de manera muy alarmante o los ataques que hablábamos la semana hace dos semanas INCEL, por ejemplo, que van creciendo».
Finalmente, Valencia insistió en que la defensa de los derechos de las mujeres es inseparable de la defensa de la democracia y de los derechos humanos en general.
“Entonces, si es una cuestión de género, si es una cuestión de feminismo, pero excede esto y lo que creo que tenemos que ver es que básicamente todos los derechos están conectados y cuando nos quitan a una persona, los derechos y los de los demás están también puestos en subasta y esto me parece que no es algo que podamos permitir, menos en un país como este que tuvimos una independencia y una revolución de hecho para poder tener derecho a la representación a la democracia”.
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